CONCLAVE

Cuando el Papa muere repentinamente, 118 cardenales se reúnen en Roma para elegir a su sucesor. Entre ellos, el cardenal Lomeli (Ralph Fiennes), un hombre piadoso y recto, es designado como el “Maestro de Ceremonias” del cónclave: será su tarea guiar el proceso mientras las tensiones, los secretos y los juegos de poder comienzan a aflorar dentro de la Capilla Sixtina.

El director Edward Berger mantiene un tono de tensión elegante y constante, muy contenido, que recuerda por momentos al mejor cine político de los años ‘70. Pero aquí, en lugar de presidentes y senadores, los que maniobran en las sombras son príncipes de la Iglesia. Y lo que esta en juego no es solo el futuro del Vaticano, sino la revelación de un secreto que puede sacudir sus cimientos.

Ralph Fiennes está impecable como el cardenal Lomeli: un hombre atormentado por su conciencia, en lucha con su fe, enfrentando presiones de todo tipo mientras busca hacer lo correcto. Su interpretación es sobria, humana y magnética. Lo acompaña un elenco sólido, especialmente Stanley Tucci, que compone a un cardenal pragmático y ambicioso con una presencia inquietante.

Visualmente, la película es sobria pero impactante: planos simétricos, iluminación tenue y una escenografía cargada de símbolos y solemnidad. Berger evita caer en el sensacionalismo y logra algo más difícil: que un proceso burocrático y hermético como una elección papal se vuelva un thriller casi claustrofóbico.

Basada en la novela de Robert Harris, Cónclave se permite ciertas licencias dramáticas, sobre todo en su tramo final, cuando la intriga alcanza un giro inesperado. Ese giro puede dividir aguas: para algunos será una jugada audaz, para otros un forzamiento. Pero no se puede negar que deja una fuerte impresión.

Un drama politico y espiritual, pero con la tension de un thriller. Me gusto un monton

RECOMENDADA

Deja un comentario