The Opera Locos no es una ópera convencional ni un musical típico: es una fiesta escénica donde la lírica se solapa con pop, rock y humor físico de alta escuela. La propuesta de la compañía española Yllana logra algo poco común: acercar al público general al universo operístico sin concesiones artísticas, pero con alma de comedia festiva.
Lo primero que impacta es el nivel técnico de los intérpretes. Sobre el escenario brillan con luz propia Constanza Diaz Falu, cuya voz goza de belleza y precisión, y se pasea con naturalidad entre arias densas y momentos más ligeros. Laura Pirruccio aporta carácter y presencia, tanto en números musicales como en la interacción con el público; Duilio Smiriglia encarna con comicidad el cliché del artista venido a menos, desnudo de ego pero rico en humanidad; Lucas Alvan infunde energía y guiños al folclore pop-rock; y Julian Molinero sorprende con matices e ingenio vocal.
Lo más llamativo es la música “ensamblada”: no solo escuchamos piezas emblemáticas de Mozart, Verdi, Puccini o Bizet, sino que estas se cruzan con hits contemporáneos — desde Mika hasta Whitney Houston o Frank Sinatra — en mashups que son a la vez respetuosos con la tradición y descaradamente divertidos. Este maridaje, a ratos audaz, derriba prejuicios y demuestra que la lírica puede convivir con lo popular sin perder ni un ápice de emoción o virtuosismo.
El vestuario y la estética —diseñados por Tatiana de Sarabia— brillan con un estilo “belle époque con twist”, repleto de colores saturados, pelucas extravagantes y detalles casi caricaturescos que funcionan tanto como elemento cómico como visualmente deslumbrante. La escenografía fluye con ingenio, permitiendo transiciones rápidas entre escenas sin perder ritmo.
Quizás el rasgo distintivo del montaje sea su ida y vuelta con la audiencia. No es un show contemplativo: los intérpretes invitan a corear, participan con el público y rompen la cuarta pared con gracia y soltura. El humor no siempre cae igual en todos los espectadores, pero cuando lo hace, el teatro se convierte en una experiencia colectiva, donde la risa (y a veces los intentos de cantar Nessun dorma) son parte del tejido emocional de la función.
Realmente es un espectáculo vibrante que fusiona tradición y novedad con brillantez, servido por un quinteto de voces extraordinarias, vestuarios fulgurantes y una conexión con la platea que convierte este “recital loco” en una fiesta compartida.Si el objetivo es irte del teatro con una sonrisa, movido por buena música y energía desbordante, The Opera Locos cumple con creces.
Autores y dirección: Compañía Yllana. Joe O’Curneen y David Ottone Dirección musical: Marc Álvarez y Manuel Coves. Intérpretes: Constanza Díaz Falú, Francisco Morales Quiroga, Julián Molinero, Laura Pirruccio y Lucas Alvan. Vestuario y escenografía: Vanesa Abramovich. Iluminación: Matías Canony. Coreografía: Verónica Peccolo. Sala: Politeama (Paraná 353). Funciones: viernes, a las 20; sábados, a las 19.30 y domingos, a las 19. Duración: 90 minutos.












