EL DIABLO SE VISTE A LA MODA 2

Hablar de El diablo se viste a la moda 2 es volver a un universo que el público ya siente propio, pero esta secuela evita la nostalgia cómoda y se mete de lleno en un presente áspero: la crisis de la prensa gráfica, los despidos, la inteligencia artificial y el peso de la edad en un mundo que corre demasiado rápido.

Si en la primera película el conflicto era sobrevivir al ritmo de Runway, acá el desafío es mucho más brutal: sobrevivir a un sistema que ya no necesita personas.

En el centro está Meryl Streep, que compone a una Miranda Priestly distinta. Sigue siendo temible, elegante y filosa, pero ahora está atravesada por algo nuevo: el miedo a volverse obsoleta. Streep la llena de silencios, miradas largas y gestos mínimos que revelan una fragilidad que antes no conocíamos. Su actuación eleva toda la película.

Anne Hathaway retoma a Andy Sachs desde un lugar completamente diferente. Ya no es la chica deslumbrada por el mundo de la moda, sino una periodista con experiencia que ve cómo colegas quedan en la calle y cómo el oficio que ama se vacía de sentido. Hathaway aporta una madurez interpretativa notable: su Andy es el puente entre el mundo humano y el mundo automatizado. Su conflicto ya no es encajar, sino resistir.

Emily Blunt vuelve como Emily Charlton, y su personaje crece muchísimo en esta secuela. Antes era la asistente eficiente y sarcástica, ahora es una ejecutiva de la marca Dior cuya ambicion es tener su propia revista. Blunt logra algo incómodo y brillante: que entendamos el dolor de alguien que forma parte del sistema que lastima a otros. Su actuación tiene filo, ironía y culpa contenida.

El regreso de Stanley Tucci como Nigel es otro de los puntos altos. Él representa el amor puro por el oficio, el ojo entrenado, el criterio humano. Tucci compone a un Nigel que ve cómo todo aquello que defendió durante años pierde lugar frente a algoritmos que “saben” qué va a gustar. Su presencia es profundamente emotiva y funciona como conciencia moral de la historia.

Entre todos, arman un entramado donde el conflicto no es personal, sino generacional y laboral. La película pone rostro a los despedidos, a los que se quedan, a los que ejecutan decisiones y a los que intentan adaptarse.

El vestuario, la estética y el ritmo siguen siendo deslumbrantes, pero debajo del glamour hay una pregunta que atraviesa todo el film: ¿qué pasa cuando tu experiencia ya no tiene valor frente a una máquina?

Esta segunda parte logra algo difícil: amplía el universo y lo vuelve más humano, más social y más dolorosamente actual. Ya no se trata de sobrevivir a Miranda Priestly. Se trata de sobrevivir a un mundo que cambió las reglas del juego.

LAS ADORO

En Las Adoro, que se presenta los lunes en el Galpón de Guevara, todo arranca con una premisa simple y muy efectiva: dos hermanos actores, Herminia y José, con más de ochenta años y una vida entera arriba del escenario, vuelven a enfrentarse a una última oportunidad artística mientras los recuerdos del pasado empiezan a colarse en el presente. Desde ahí, la obra se abre como una caja de memorias donde el teatro, el vínculo entre ellos y el paso del tiempo se mezclan con humor, nostalgia y mucha ternura.

Lo más potente de la propuesta está en las actuaciones de Lucía Adúriz Bravo y Mariano Saborido. La química entre ambos es tan natural que por momentos da la sensación de estar espiando una charla real entre hermanos que se conocen de memoria (cerre los ojos y te juro que vi a Aida y Jorge Luz). Se escuchan, se esperan, se pisan, se cuidan. Esa complicidad se vuelve el corazón de la obra y sostiene cada escena con una verdad muy conmovedora.

Hay algo muy cálido en cómo los personajes recuerdan, ensayan, cantan y vuelven una y otra vez sobre su historia. No desde la solemnidad, sino desde un lugar amoroso, incluso lúdico. La obra funciona como un homenaje al teatro desde adentro: a las rutinas, a las funciones, a la vida vivida entre bambalinas. El público no solo mira, sino que se siente invitado a compartir esa devoción por la escena.

La dirección y dramaturgia de Juanse Rausch acompaña ese clima con una puesta sencilla que deja todo el peso en los intérpretes y en el vínculo que construyen. Hay humor, hay melancolía, y hay momentos de una ternura muy genuina que aparecen sin esfuerzo, casi como si surgieran solos de esa relación.

Si en algunos pasajes la obra parece volver sobre ciertas ideas, esa repetición termina siendo parte de su poética: como cuando uno recuerda algo querido y vuelve a contarlo una y otra vez, no por falta de novedad sino por afecto.

Las Adoro deja una sensación muy linda al salir de la sala. Es una obra que habla del amor entre hermanos, del amor por el teatro y de la necesidad de seguir subiendo a escena, incluso cuando el tiempo ya pasó. Y esa combinación, sostenida por dos actuaciones tan conectadas, resulta profundamente emocionante.

Dramaturgia:Juanse Rausch

Actúan:Lucía AdúrizMariano Saborido

Diseño de maquillaje:Adam Efron

Diseño de pelucas:Alejo Moises

Diseño de vestuario:La Polilla

Diseño de escenografía:Gonzalo Cordoba Estevez

Música:Teodoro Gryner

Diseño De Iluminación:Facundo David

Prensa:Varas & Otero

Producción:Alejandra Menalled

Producción general:NünproduceMaru BelliKarina HernandezSandra Srolovich

Dirección:Juanse Rausch

Duración: 90 minutos

EL GALPON DE GUEVARA GUEVARA 326 ENTRADAS 30.000$

UN HOMBRE SOLO ES DEMASIADO PARA UN HOMBRE SOLO

Una obra que late con la quietud del corazón, del tiempo que corre sin prisa y de los silencios que pesan más que las palabras. En Un hombre solo es demasiado para un hombre solo, dirigida por Julia Morgado, la puesta sobre el escenario de NÜN Teatro Bar de Villa Crespo es un acto de cercanía: íntimo, sin artificios y lleno de verdad escénica.

La historia sigue a Joaquín, un hombre de 70 años que está jubilado, bloqueado creativamente y golpeado por la soledad. Tiene tiempo de sobra, pero le falta inspiración, y la escritura —su viejo oficio– parece ahora un territorio llano. Esa parálisis emocional y existencial se rompe cuando conoce a Laura, una joven que aparece en un taller literario y enciende en él algo que jamás había sentido: el amor. Entre mensajes de texto, sesiones de terapia y textos que buscan sentido, Joaquín se encuentra frente a una bifurcación vital: seguir en el terreno conocido o arriesgarlo todo por esa llama tardía.

Lo más potente de esta obra es cómo sus actores sostienen el relato con una precisión emocional admirable.Gustavo Garzón, que además de dramaturgo es protagonista, ofrece una actuación de una honestidad brutal. Su Joaquín es creíble en cada duda, cada pausa, cada instante de sorpresa ante la vida que renace. La manera en que Garzón hace tangibles los miedos y deseos de ese hombre que cree saberlo todo —hasta que se enamora— convierte al monólogo en un diálogo con el público.
Victoria Baldomir, en el otro extremo del escenario y del conflicto emocional, aporta una ligereza necesaria: Laura no es solo la chispa que desencadena el cambio, sino un personaje que encarna curiosidad, fuerza y presencia. Baldomir se mueve con soltura entre la juventud y la sabiduría inesperada, y su química con Garzón es uno de los pilares que sostiene la puesta.

Técnicamente, la obra apuesta por una estética desnuda que favorece la conexión con los cuerpos en escena. La escenografía y el vestuario, a cargo de Sofía Davies, y la iluminación de Horacio Novelle, sostienen el clima sin distraer del nudo emocional central. La sensación es la de estar frente a una conversación que podría estar ocurriendo en cualquier sala pequeña, en cualquier tarde de domingo. A nivel dramático, el texto de Garzón —que parte de la experiencia personal pero se expande hacia lo universal— se mueve con soltura entre la introspección y el humor contenido. La escritura no busca respuestas fáciles, sino equilibrios: el amor tardío, la soledad elegida o impuesta, y el vértigo de empezar de nuevo aun cuando parece tarde.

La verdad? me encanto, me enamoro por su sencillez y desnudez emocional. Más que una historia sobre el amor, es un relato sobre la valentía de atreverse a sentir cuando la vida parecía haberlo dicho todo. Y en ese terreno, tanto Gustavo Garzón como Victoria Baldomir brillan con naturalidad y honestidad, dejando al público con más preguntas que certezas —y eso, en teatro, siempre vale la pena.

Ficha técnico artística

Dramaturgia:Gustavo Garzón

Actúan:Victoria BaldomirGustavo Garzón

Vestuario:Sofía Davies

Escenografía:Sofía Davies

Diseño De Iluminación:Horacio Novelle

Fotografía:Nacho Lunadei

Diseño gráfico:Nahuel Lamoglia

Asistencia de dirección:Lola Valdez

Prensa:Entre Líneas Pr

Producción general:GelukNacho Giovanini

Dirección:Julia Morgado

Duración: 60 minutos

NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419 (mapa)
Villa Crespo – CABA – Argentina
Teléfonos: 4854-2107
Web: http://www.nunteatrobar.com.ar
Domingo – 18:00 hs – Hasta el 28/06/2026

Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires

En el Teatro San Martín, hay una ópera rock de gran escala que cruza historia argentina y cultura popular con una ambición pocas veces vista en la cartelera local. Invasiones toma como punto de partida las Invasiones Inglesas de 1806 y las reinterpreta a través del cancionero de Charly García, logrando un puente inesperado entre el pasado colonial y una sensibilidad contemporánea.

En el centro de la escena está Elena Roger, con una presencia magnética que sostiene el relato desde el inicio hasta el final. Su personaje funciona como narradora y testigo, guiando al público por una historia que se cuenta más con música y acción que con texto tradicional. Su potencia vocal y su expresividad corporal le dan coherencia a un espectáculo coral, con más de treinta artistas en escena que construyen un entramado dinámico, preciso y vibrante.

La historia avanza casi sin diálogos, apoyada en una selección extensa de canciones de García que no aparecen como simples guiños musicales sino como parte estructural del relato. Temas emblemáticos se resignifican en función del contexto histórico y emocional, acompañando los momentos de tensión, resistencia y organización del pueblo frente a la invasión. La música no ilustra: narra.

La escenografía se despliega con estructuras móviles que sugieren tanto la ciudad colonial como los espacios de batalla desde una mirada poética y no literal. El vestuario combina referencias de época con una estética que dialoga con el universo del rock, generando un cruce visual muy atractivo. La iluminación y los recursos audiovisuales acompañan con inteligencia, aportando clima sin saturar.

La orquesta en vivo es otro de los grandes aciertos. La presencia constante de los músicos en escena sostiene la energía de la obra y potencia cada momento dramático. Los arreglos musicales amplían el sonido original y lo llevan a un terreno teatral intenso, donde cada instrumento parece formar parte activa de la narración.

El resultado es un espectáculo impactante, visualmente poderoso y musicalmente electrizante, que logra algo poco frecuente: que la historia se sienta actual y que las canciones de Charly encuentren un nuevo sentido dentro de un relato teatral de gran magnitud.

Una propuesta ambiciosa, conmovedora y distinta dentro de la temporada porteña.

Elenco

Elena Roger

Intérpretes (por orden alfabético) 

Christian AlladioNath Aponte, Pablo Arias Garcia, Pamela Baigun, Carmela Barsamian, Facundo Basso, Juan Diego Bros, Matías Bruno, Walter Canella, Fede Couts, Francisco Cruzans, Juan Martín Delgado, Abril Ferrería, Angel Hernández, Julián Kohl, Alan Madanes, Julián Mardirosian, Fernando Margenet, Nicolás Martínez, Luis Rodríguez Echeverría (LARE), Agustín Pérez Costa, Lisa Queti, Federico Salles, Violeta Socas, Fernando Ursino, Wally Valli, Pedro Vega, Pato Witis, Sebastián Ziliotto

Músicos en escena 

Javier López Del Carril (guitarra acústica y eléctrica)Carlos Britez (piano)Christine Brebes (violín y sintetizador)Juan Bayón (bajo)Lisandro Etala (guitarra eléctrica)Francisco Paz (batería)Octavio Estrin (efectos de sonido y sintetizador) equipo artístico-técnico

Dirección musical Javier López Del Carril 

Dirección vocal Ana Carfi

Diseño de escenografía Gonzalo Córdoba Estévez 

Diseño de vestuario Graciela Galán

Diseño de iluminación Matías Sendón 

Diseño sonoro Rodrigo Lavecchia

Diseño de video Federico Luis Lamas, Johanna Wilhelm 

Arreglos musicales Murci Bouscayrol, Ricardo Hornos 

Curaduría histórica Felipe Pigna

Asistencia de dirección Sara Córdoba 

Asistencia de coreografía Magali Zato

Asistencia de escenografía Julieta Kompel

Asistencia de vestuario Araceli Fernández, María de Concepción, Noelia Reinoso
Asistente de diseño sonoro Hernan Altamirano

Asistencia de iluminación Hernando Teijeiro
Pianista en ensayo Agustín Cañás 

  • Funciones: Miércoles a sábados, 20.30 horas. Domingos, 19.30 horas
  • Duración: 90 minutos
  • Valor de las localidades: Platea (fila 1 a 10) $ 45.000 Platea (fila 11 a 21) $ 35.000 Pullman $ 20.000 Miércoles platea (fila 1 a 10) $ 35.000 Platea (fila 11 a 21) $ 25.000 Pullman $ 12.000
  • Dónde: Teatro San Martín, Sala Martín Coronado
  • Dirección: Av. Corrientes 1530

LA NOCHE DOS VECES

Hay obras que hablan de Malvinas desde el campo de batalla. Y hay otras —muy pocas— que se animan a hablar de lo que pasó en las casas. Eso es lo que propone Mora Monteleone en La noche dos veces: correrse del uniforme, del relato bélico clásico, y meterse en la intimidad donde la guerra también dejó marcas… aunque nadie las nombre.

En esta pieza, la guerra no entra con botas. Entra como silencio. Como secreto. Como algo que no se dice y que, por eso mismo, termina explotando.

La obra transcurre en dos madrugadas de tormenta separadas por diez años: abril de 1982 y abril de 1992. En la primera, tres jóvenes de veinte años —Eloísa, Gabriel y Sergio— vuelven de un festejo mientras el país entra en guerra. En la segunda, una década después, Eloísa recibe a Julia, una amiga con la que no habla desde aquella noche. Y ahí aparece el gran hallazgo dramatúrgico: ambas noches avanzan en simultáneo, como si los relámpagos de una cayeran sobre la otra.

El efecto es casi de thriller emocional. El espectador va armando el rompecabezas sin que nadie se lo explique. Y cuando finalmente todo encaja, duele.

Lo que propone Monteleone es brillante: mostrar la ajenidad con la que gran parte de la sociedad vivió Malvinas. Como si hubiera sido “algo que les pasó a otros”. Esa distancia, ese mirar desde afuera, se convierte en el corazón dramático de la obra. Porque lo que no se asume, se enquista. Y diez años después, estalla.

El elenco sostiene con enorme precisión ese clima cargado de tensión y secretos:
Yanina Gruden, Martina Zalazar, Tom CL, Federico Pezet y Rosa Rivoira construyen personajes muy humanos, muy reconocibles, que parecen estar siempre a punto de decir algo que nunca terminan de decir. Y ahí está la angustia.

La puesta acompaña con inteligencia esa atmósfera opresiva. La escenografía de Micaela Sleigh y el diseño lumínico de Matías Sendón generan un espacio casi laberíntico donde el adentro y el afuera se confunden, como si la tormenta también estuviera ocurriendo dentro de los personajes. El diseño sonoro de Gustavo García Mendy es clave para sostener ese suspenso constante. Solo un detalle, entiendo que el clima y la epoca requiere de ciertos «modismos» pero el cigarrillo no siempre genera un buen clima, he visto gente que se pone pañuelos en la nariz porque le incomoda.

La noche dos veces no es una obra sobre la guerra. Es una obra sobre lo que pasa cuando un país decide seguir como si nada hubiera pasado.Y eso la vuelve profundamente conmovedora.


📍 Dónde y cuándo

En Espacio Callejón (Humahuaca 3759, CABA)
Miércoles – 20:30 h
Duración: 85 minutos
Entradas por Alternativa Teatral y en boletería


LA CASA DE LOS ESPIRITUS

Hay historias que no admiten apuros. Y La casa de los espíritus siempre fue una de ellas.

La primera adaptación televisiva en español de la novela de Isabel Allende, disponible en Prime Video, entiende algo fundamental que el cine nunca pudo resolver del todo: esta saga necesitaba respirar. Son 8 episodios que le devuelven a la historia su dimensión original, esa que atraviesa medio siglo de pasiones, heridas familiares, luchas sociales y memorias que no se pueden enterrar.

Basada en el clásico literario La casa de los espíritus, la serie recorre la vida de la familia Trueba a través de tres generaciones de mujeres —Clara, Blanca y Alba— mientras el patriarca Esteban impone su carácter, su violencia y su ambición como motor de conflictos que atraviesan lo íntimo y lo político.

La gran virtud de esta adaptación es su ritmo. No corre detrás del espectador ni se adapta al consumo acelerado del streaming. Por el contrario, propone una experiencia contemplativa, donde el realismo mágico se filtra con naturalidad en lo cotidiano y donde cada vínculo tiene espacio para desarrollarse.

La puesta visual acompaña con una fotografía cálida, casi nostálgica, que refuerza esa sensación de estar leyendo la novela, pero con imágenes.Otro punto super destacable es la musica, donde genera el clima que se necesita para cada escena (la playlist la pueden encontrar en Spotify)

Alfonso Herrera construye un Esteban Trueba incómodo, intenso y profundamente humano en su oscuridad. Su presencia domina la escena y explica gran parte de la tensión dramática.

En paralelo, las distintas etapas de Clara encuentran en Dolores Fonzi y Nicole Wallace una sensibilidad hipnótica, casi etérea, que sostiene el espíritu místico del personaje sin caer en exageraciones.
Fernanda Urrejola aporta a Blanca una mezcla justa de rebeldía, dolor y pasión contenida.

El elenco coral logra algo clave: que los personajes no parezcan adaptaciones literarias, sino personas atravesadas por la historia.

La serie no esquiva el trasfondo social y político que atraviesa la novela. La lucha de clases, la violencia del poder, la memoria histórica y el rol de las mujeres como transmisoras de esa memoria están presentes con una vigencia sorprendente.

En tiempos donde la industria discute la convivencia entre lo digital, lo inmediato y lo profundo, esta serie propone volver a mirar con calma.No es una versión literal, y ahí está su acierto. Respeta el espíritu de la obra más que su estructura exacta.

La casa de los espíritus en formato serie confirma que algunas historias necesitan tiempo, silencio y paciencia para desplegar toda su potencia.

Y esta, definitivamente, lo logra.

LA CASA DE LOS ESPIRITUS

Llego a todo el mundo —con gran expectativa y fuerte presencia en redes y portales— la primera adaptación televisiva en español de la célebre novela de Isabel Allende.

Esta versión extendida en formato serie —de ocho episodios— pretende devolverle a la historia su magnitud original: medio siglo de vida, amores, fantasmas, historia y política en el corazón de un país sudamericano imaginado, con raíces muy claras en Chile.


Basada en la novela que catapultó a Isabel Allende como una de las voces más poderosas de la literatura latinoamericana, la trama sigue la saga de la familia Trueba a lo largo de varias generaciones. La historia entrelaza realismo mágico con política y memoria histórica,la lucha de clases, amor y poder,y la visión intacta de cómo las heridas del pasado resuenan en el presente.

La casa de los espíritus” no es sólo una historia familiar: es también un espejo de tensiones sociales y transformaciones políticas que marcaron al siglo XX en el Cono Sur, vistas desde los vínculos entre Clara, su hija Blanca y la nieta Alba.

La producción reúne un reparto internacional y potente, con nombres que ya circulan con fuerza en redes y críticas:Alfonso Herrera como Esteban Trueba, el patriarca cuya ambición es motor y conflicto central.Nicole Wallace y Dolores Fonzi interpretan a Clara del Valle en distintas etapas de su vida.Fernanda Urrejola como Blanca Trueba, atrapada entre pasiones personales y el peso familiar.Rocío Hernández como Alba, la nieta cuya historia abre y cierra la narrativa en momentos clave.Maribel Verdú, Juan Pablo Raba, Eduard Fernández, Aline Kuppenheim y Pablo Macaya, entre otros, completan un elenco coral con presencia fuerte en el imaginario del streaming actual.

Este despliegue actoral aporta matices culturales y emocionales que atraviesan de lleno la saga: desde la sensibilidad etérea de Clara hasta la brutalidad del patriarcado encarnado por Esteban —todas tensiones literarias que la serie traduce en grandes actuaciones. Desde el primer capitulo vas a sentir el realismo magico y la calidez visual que el libro plasma con tanto placer.


El formato seriado te va a permitir disfrutar como se disfruta un rico chocolate,de a poco y con paciencia cada matiz, vinculos y detalle del mundo Trueba. Vigente y potente. Allende para todos. A disfrutarla en Amazon Prime.

THE OPERA LOCOS

The Opera Locos no es una ópera convencional ni un musical típico: es una fiesta escénica donde la lírica se solapa con pop, rock y humor físico de alta escuela. La propuesta de la compañía española Yllana logra algo poco común: acercar al público general al universo operístico sin concesiones artísticas, pero con alma de comedia festiva.

Lo primero que impacta es el nivel técnico de los intérpretes. Sobre el escenario brillan con luz propia Constanza Diaz Falu, cuya voz goza de belleza y precisión, y se pasea con naturalidad entre arias densas y momentos más ligeros. Laura Pirruccio aporta carácter y presencia, tanto en números musicales como en la interacción con el público; Duilio Smiriglia encarna con comicidad el cliché del artista venido a menos, desnudo de ego pero rico en humanidad; Lucas Alvan infunde energía y guiños al folclore pop-rock; y Julian Molinero sorprende con matices e ingenio vocal.

Lo más llamativo es la música “ensamblada”: no solo escuchamos piezas emblemáticas de Mozart, Verdi, Puccini o Bizet, sino que estas se cruzan con hits contemporáneos — desde Mika hasta Whitney Houston o Frank Sinatra — en mashups que son a la vez respetuosos con la tradición y descaradamente divertidos. Este maridaje, a ratos audaz, derriba prejuicios y demuestra que la lírica puede convivir con lo popular sin perder ni un ápice de emoción o virtuosismo.

El vestuario y la estética —diseñados por Tatiana de Sarabia— brillan con un estilo “belle époque con twist”, repleto de colores saturados, pelucas extravagantes y detalles casi caricaturescos que funcionan tanto como elemento cómico como visualmente deslumbrante. La escenografía fluye con ingenio, permitiendo transiciones rápidas entre escenas sin perder ritmo.

Quizás el rasgo distintivo del montaje sea su ida y vuelta con la audiencia. No es un show contemplativo: los intérpretes invitan a corear, participan con el público y rompen la cuarta pared con gracia y soltura. El humor no siempre cae igual en todos los espectadores, pero cuando lo hace, el teatro se convierte en una experiencia colectiva, donde la risa (y a veces los intentos de cantar Nessun dorma) son parte del tejido emocional de la función.

Realmente es un espectáculo vibrante que fusiona tradición y novedad con brillantez, servido por un quinteto de voces extraordinarias, vestuarios fulgurantes y una conexión con la platea que convierte este “recital loco” en una fiesta compartida.Si el objetivo es irte del teatro con una sonrisa, movido por buena música y energía desbordante, The Opera Locos cumple con creces.

Autores y dirección: Compañía Yllana. Joe O’Curneen y David Ottone Dirección musical: Marc Álvarez y Manuel Coves. Intérpretes: Constanza Díaz Falú, Francisco Morales Quiroga, Julián Molinero, Laura Pirruccio y Lucas Alvan. Vestuario y escenografía: Vanesa Abramovich. Iluminación: Matías Canony. Coreografía: Verónica Peccolo. Sala: Politeama (Paraná 353). Funciones: viernes, a las 20; sábados, a las 19.30 y domingos, a las 19. Duración: 90 minutos.

MICHAEL

Michael, el biopic dirigido por Antoine Fuqua, llega al terreno espinoso de retratar a una de las figuras más icónicas de la música pop: Michael Jackson. La película ha generado reacciones polarizadas, pero hay un elemento que casi todos los comentarios coinciden en destacar con entusiasmo: la actuación de Jaafar Jackson.

Jaafar Jackson, sobrino de Michael, no solo encarna al artista con un parecido físico impresionante, sino que logra transmitir —a través del movimiento, el gesto y la presencia— una esencia casi palpable del «Rey del Pop». Su interpretación es sin duda el mayor acierto de la película: con una gran destreza para la danza y una convincente expresividad en las escenas dramáticas, Jackson sostiene la narrativa en cada escena clave. En redes y portales, su actuación es el punto de consenso más celebrado, tanto por críticos como por fans, que señalan que su performance eleva el material incluso cuando este flaquea.

Otro punto fuerte de Michael son las escenas recreadas de videoclips y conciertos. Fuqua y su equipo logran momentos visualmente potentes que rinden homenaje a la espectacularidad del catálogo artístico de Jackson: desde cajas coreográficas memorables hasta montajes que evocan la energía de los shows en vivo. La puesta en escena y la música funcionan casi como un eje narrativo alternativo que compensa algunas debilidades del guion.

Aquí es donde la película divide más aguas. La narrativa se siente a menudo superficial y edulcorada, más cerca de una celebración que de una exploración introspectiva. El guion opta por una versión amable de la historia (records historicos, fans,exitos musicales), evitando ahondar en los aspectos más complejos y oscuros de la vida de Jackson (abusos,drogas etc). Para muchos críticos, esto convierte al filme en una suerte de hagiografía: carismática y entretenida, pero limitada en profundidad.

Esa mirada “amistosa” probablemente esté influenciada por la aprobación de la familia Jackson, algo que varios medios han señalado como un factor clave en la dirección que toma el relato.

Michael funciona mejor como un tributo para los fans: quienes aman la música de Jackson y quieren revivir, en clave cinematográfica, algunos de sus momentos más icónicos, encontrarán mucho que disfrutar. En cambio, quienes busquen una biografía crítica, compleja y sin filtros, pueden quedarse con ganas de más.

Michael es un filme que brilla —sobre todo— gracias a Jaafar Jackson, cuya interpretación merece ser vista por sí sola. Las recreaciones musicales y el cariño por la figura de Michael Jackson le dan energía y ritmo, pero la falta de una mirada más profunda deja la sensación de que se ha optado por celebrar más que examinar. Una biopic bien intencionado, amable con su ícono, y muy entretenido para el público que prefiera sentirse transportado por la música antes que confrontar sombras.

LLEGA LA FERIA DEL LIBRO 2026

Buenos Aires vuelve a convertirse en el epicentro de la palabra escrita con la celebración de la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro, uno de los eventos culturales más convocantes del calendario argentino y del mundo hispanohablante. Del 23 de abril al 11 de mayo de 2026, La Rural – Predio Ferial (Av. Santa Fe 4201, Palermo, CABA) desplegará más de 45.000 m² de actividades editoriales, encuentros con autores, charlas, talleres, exposiciones y propuestas para todas las edades.

📍 ¿Dónde y cuándo?

  • Lugar: La Rural, Predio Ferial, Palermo, Ciudad de Buenos Aires.
  • Fechas: 23 de abril al 11 de mayo de 2026.
  • Horarios al público:
    • Lunes a viernes: 14 h a 22 h
    • Sábados, domingos y feriados: 13 h a 22 h
    • 25 de abril – “Noche de la Feria”: acceso gratuito desde las 20 h con horario extendido.

🎟️ Entradas y accesos

El evento es abierto a todo público y las entradas pueden adquirirse tanto online como en la boletería del predio. Según los valores publicados por la organización (ajustados cada año), para esta edición se estima:

  • Entrada general (lunedías a jueves): $8.000
  • Viernes, sábados, domingos y feriados: $12.000
  • Beneficios asociados:
    • Chequelibro y cupones de descuento para usar en stands adheridos una vez finalizada la Feria.

Además, hay accesos sin costo para varios grupos:
✔ Menores de hasta 12 años acompañados.
✔ Personas con discapacidad y docentes con acreditación.
✔ Estudiantes, jubilados y pensionados en días hábiles al presentar comprobante.
✔ Visitantes con Pase Cultural.

Tip práctico: La “Noche de la Feria” del 25 de abril ofrece entrada gratuita desde las 20 h, ideal para recorrer el predio y participar de actividades especiales con público diverso.

📚 50 años de historia: memoria, lecturas y futuro

La edición aniversario está atravesada por un enfoque que une lectura y memoria histórica. Bajo el lema “50 Años de Memoria y Futuro”, la programación oficial potencia espacios curatoriales y debates que repasan el camino cultural de medio siglo en Argentina. Según la gacetilla oficial:

  • Se presenta un ciclo de diálogos sobre lectura y escritura en contextos de debate social.
  • El tradicional Maratón de Lectura se dedicará este año a libros prohibidos y textos censurados, visibilizando voces que fueron silenciadas.
  • La Feria presenta en su Pabellón Homenaje una muestra sobre “Censura planificada” y una serie de actividades que reflexionan sobre el pasado cultural del país.

🎤 País invitado y programación destacada

Perú es el País Invitado de Honor en esta edición, con una presencia fuerte tanto en espacios expositivos como en actividades institucionales y culturales. Desde presentaciones de autores peruanos hasta proyecciones y mesas de diálogo, se espera una lectura cruzada de panoramas literarios entre ambos países.

Además, la apertura oficial —el 23 de abril a las 18 h en la Sala Jorge Luis Borges— contará con la participación de destacadas voces de la literatura argentina contemporánea, generando expectativa alrededor de los discursos inaugurales y mesas de debate programadas.

🤝 Más que libros: actividades para todos los públicos

La Feria combina:

  • Firmas de autores nacionales e internacionales.
  • Talleres y actividades infantiles.
  • Mesas redondas, conferencias y presentaciones especiales.
  • Espacios de formación profesional y networking editorial.

La edición 2026 se perfila como un espectáculo cultural que no solo reúne a editores y lectores, sino que invita a repensar el rol del libro como puente entre pasado y futuro.