BOY, el unipersonal de Boy Olmi con dirección y dramaturgia de Shumi Gauto, es de esas experiencias teatrales que no se miran desde la butaca con distancia crítica sino que se atraviesan. Lo que sucede sobre el escenario del Teatro Picadero no responde a la lógica de la ficción tradicional: es un acto de presencia, un ejercicio de verdad y una entrega a corazón abierto.
Un hombre se para solo en escena. No actúa un personaje ni construye una máscara. Boy Olmi se muestra tal cual es y, desde ese lugar, se anima a preguntarse quién es hoy. Si lo define su profesión, su historia, sus vínculos, sus heridas o ese entramado complejo que forma una vida. La obra avanza como un biodrama íntimo, sostenido por relatos personales que encuentran en el teatro la forma justa para ser compartidos.
Con una notable economía de recursos y una gran precisión escénica, Olmi maneja con sensibilidad el humor, la ironía y la ternura, incluso cuando aborda recuerdos duros o zonas incómodas de su historia. Hay infancia, miedos, herencias familiares y preguntas existenciales que aparecen sin solemnidad, con la calma de alguien que ya no necesita demostrar nada. Esa serenidad es, justamente, uno de los grandes valores del espectáculo.
La dirección de Shumi Gauto acompaña con inteligencia este recorrido introspectivo, respetando los silencios, los tiempos emocionales y la fragilidad que el material exige. Nada está subrayado de más. Todo parece fluir con una naturalidad que refuerza la sensación de estar asistiendo a un experimento teatral honesto y profundamente humano.
BOY genera una fuerte complicidad con el público. La vulnerabilidad de Olmi se vuelve espejo y muchas de sus preguntas resuenan como propias en la platea. Hay algo profundamente movilizante en ese intercambio silencioso, en esa sensación de ser testigos privilegiados de un acto confesional que, sin embargo, nunca cae en el exhibicionismo.
Con producción de Diego Scott y un trabajo creativo desarrollado en Portal Bosque, el unipersonal ha tenido una gran recepción, con funciones en el Picadero, giras por la costa argentina, Uruguay y proyección internacional. No es casual: se trata de una propuesta que trasciende fronteras porque habla de lo esencial.
BOY se presenta los jueves de febrero y marzo a las 20 hs. en el Teatro Picadero y es, sin dudas, una experiencia recomendable. Un biodrama profundo que invita a reflexionar sobre la identidad, los vínculos y el paso del tiempo, recordándonos que más allá de los títulos y los roles, somos personas sensibles intentando encontrar nuestro lugar en el mundo. El aplauso prolongado que cierra cada función confirma que este experimento íntimo deja huella.
Dramaturgia y dirección: Shumi Gauto sobre relatos de Boy Olmi.
Intérprete: Boy Olmi.
Iluminación: Gonzalo Córdova.
Pantallas: Cacodelphia.
Producción general: Diego Scott (HTH productora). Sala: El Picadero (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857). Funciones: jueves febrero y marzo Duración: 65 minutos.











