Otello, la monumental ópera de Giuseppe Verdi volvió al escenario del Teatro Colón en una producción que deslumbra desde lo visual y encuentra en sus intérpretes el complemento perfecto para una historia de pasión, celos, manipulación y tragedia.
Basada en la obra de William Shakespeare, con libreto de Arrigo Boito, Otello es una de esas piezas en las que música y drama son prácticamente inseparables. Y justamente ahí está uno de los grandes aciertos de esta versión: dejar que Verdi respire, que la música conduzca las emociones y que cada escena tenga el peso dramático que merece.
La puesta de Fabio Sparvoli es elegante, potente y profundamente teatral. No hay elementos que parezcan estar puestos porque sí: la escenografía(es imponente el primer acto), el vestuario, las luces y el movimiento de los personajes construyen un universo que acompaña la tragedia sin competir con ella. El resultado es una producción visualmente hermosa, de esas que por momentos hacen olvidar que estamos viendo una obra escrita hace casi 140 años.
Y si la puesta es uno de los grandes atractivos, las voces terminan de convertir la experiencia en algo verdaderamente extraordinario. Gregory Kunde , en el rol de Otello, entrega un protagonista de enorme intensidad, capaz de transitar la autoridad, el amor, la vulnerabilidad y finalmente la desesperación. Su presencia escénica está a la altura de la exigencia de un personaje que prácticamente no tiene descanso emocional.
María Agresta compone una Desdémona conmovedora, delicada pero nunca frágil, y encuentra en la belleza de su voz una herramienta ideal para expresar la inocencia y el sufrimiento del personaje. Su interpretación tiene una sensibilidad especial, especialmente en los momentos finales, cuando la tragedia ya parece inevitable.
Yago es, claro, el gran motor oscuro de la historia. Daniel Luis de Vicente construye un personaje inquietante, inteligente y manipulador, sin necesidad de sobreactuar su maldad. Hay algo todavía más perturbador en su interpretación: la tranquilidad con la que mueve los hilos de una tragedia que sabe que está provocando.
A todo esto se suma una Orquesta Estable del Teatro Colón que sostiene con solvencia una partitura extraordinaria, bajo la dirección musical de Alejo Pérez. Verdi aparece en toda su dimensión: dramático, sofisticado, intenso y capaz de pasar de la intimidad a la grandilocuencia en cuestión de segundos.
Porque Otello también habla de algo muy actual: cómo una mentira bien construida puede instalarse en la cabeza de alguien hasta destruirlo todo. Los celos, la inseguridad, la manipulación y el poder de la palabra siguen siendo reconocibles, aunque hayan pasado siglos desde Shakespeare y décadas desde que Verdi convirtió esa tragedia en música.
El Teatro Colón vuelve a demostrar por qué es uno de los grandes escenarios del mundo. Esta nueva producción, realizada en coproducción con el Auditorio de Tenerife, tiene la dimensión artística que una obra como Otello necesita y, al mismo tiempo, consigue algo fundamental: emocionar.
Una puesta soberbia, grandes voces, una escenografía impactante, un vestuario exquisito y una música que atraviesa de principio a fin. Otello no es solamente una ópera para escuchar: es una experiencia para mirar, sentir y dejarse llevar. Y en el Colón, esta vez, todo está en su lugar.
Otello. Ópera en 4 actos de Giuseppe Verdi con libretto en italiano de Arrigo Boito, basado en La Tragedia de Otello, el moro de Venecia de Shakespeare. Coproducción con el Auditorio de Tenerife. Dirección musical: Alejo Pérez. Dirección del coro: Miguel Martínez. Dirección de escena: Fabio Sparvoli. Escenografía: Nicolás Boni. Vestuario: Tommaso Lagattolla. Diseño de video y animaciones: Nicolás Boni y Matías Otálora. Iluminación: José Luis Fiorruccio. Orquesta Estable y Coro Estable del Teatro Colón. Coreografías: Vagram Ambartsoumian. Reparto: Otello: Gregory Kunde, Desdémona: Maria Agresta, Iago: Daniel Luis de Vicente, Cassio: Diego Bento, Emilia: Alejandra Malvino, Lodovico: Insung Sim, Roderigo: Fermín Prieto, Montano: Mario De Salvo, Un heraldo: Gabriel Vacas.









