TOM HANKS LLEGA A HISTORY CON UNA IMPACTANTE SERIE SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

El actor, productor y amante de la historia Tom Hanks vuelve a sumergirse en uno de los períodos más oscuros y trascendentales del siglo XX con “La Segunda Guerra Mundial con Tom Hanks”, la nueva mega producción documental de HISTORY Channel que ya genera expectativa a nivel global.

La serie tendrá un estreno mundial este 25 de mayo y contará con un despliegue histórico: llegará a más de 200 territorios, será traducida a 40 idiomas y alcanzará cerca de 400 millones de hogares en todo el mundo.

Compuesta por 20 episodios, la producción propone una nueva mirada sobre la Segunda Guerra Mundial, combinando imágenes de archivo poco vistas, relatos profundamente humanos y el análisis de destacados historiadores. El proyecto cuenta además con la producción ejecutiva de Gary Goetzman y del reconocido historiador ganador del Pulitzer Jon Meacham.

Para Tom Hanks, este trabajo parece ser una continuación natural de una carrera muy ligada a las historias bélicas y a la memoria histórica. El actor ya dejó huella en producciones emblemáticas como Saving Private Ryan y la aclamada miniserie Band of Brothers, consideradas piezas fundamentales del género.

“La Segunda Guerra Mundial con Tom Hanks” reconstruye el conflicto desde la invasión alemana a Polonia hasta el nacimiento de la era atómica, pasando por episodios decisivos como Stalingrado, Normandía y las batallas en el Pacífico. También pone el foco en el impacto humano de la guerra: el Holocausto, la resistencia civil, el espionaje y la vida cotidiana de millones de personas atravesadas por el horror bélico.

Uno de los aspectos más ambiciosos de la serie es justamente su enfoque humano. Más allá de los grandes líderes y las decisiones militares, la producción busca mostrar cómo el conflicto modificó para siempre la vida de soldados, familias y civiles en distintas partes del mundo.

HISTORY trabajó junto al reconocido National WWII Museum de Nueva Orleans para desarrollar la serie y también lanzará contenidos educativos y testimoniales vinculados al proyecto.

Con esta producción, HISTORY apuesta fuerte a uno de los proyectos documentales más importantes del año, mientras que Tom Hanks reafirma una vez más su vínculo con las historias que marcaron el destino del mundo.

DIMENSIÓN 90’S FESTIVAL: LA FIESTA QUE PROMETE HACER VIAJAR A BUENOS AIRES EN EL TIEMPO

La nostalgia noventosa está más viva que nunca y ahora tendrá su gran celebración en la Ciudad de Buenos Aires. El próximo 26 de junio, el mítico espíritu de los años ‘90 desembarca en el Complejo C Art Media con el esperado DIMENSIÓN 90’S FESTIVAL, un evento que reunirá sobre un mismo escenario a varios de los artistas que marcaron una generación entera.

La propuesta no apunta solamente a recordar canciones: busca revivir una época. Esa década donde la música sonaba en los walkman, los videoclips dominaban la televisión y las pistas explotaban con hits que todavía hoy siguen sonando en fiestas y reuniones.

El line up mezcla figuras icónicas del pop, dance y reggae nacional con nombres que fueron protagonistas absolutos de la cultura popular argentina. Entre los artistas confirmados aparecen El Símbolo, La Zimbabwe, Diego Frenkel, Machito Ponce, Jazzy Mel, King Africa, Twiggy, Leo García y Seducidas y Abandonadas.

La conducción estará a cargo de BB Sanzo, una figura ligada a la televisión y a la cultura pop de aquellos años, mientras que la musicalización entre show y show tendrá como protagonista al DJ Aldo Haydar, quien viene participando de importantes eventos electrónicos y retro de la escena porteña.

El festival llega en un momento donde las fiestas retro y los encuentros noventosos viven un verdadero boom en Argentina. El público busca reconectarse con canciones, estéticas y recuerdos que marcaron una era completa de la música y la televisión. Eventos recientes dedicados a los ‘90 demostraron el enorme fenómeno de convocatoria y nostalgia que sigue despertando esa década.

DIMENSIÓN 90’S FESTIVAL se realizará el jueves 26 de junio en el Complejo C Art Media. Las puertas abrirán a las 21 hs y los shows comenzarán a las 22 hs. Nos encontramos ahi!

Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Passline.

LAS ADORO

Ay que locura linda encontrar estas obras que ya sabes que en 3,2,1 estaran en la calle Corrientes de lo hermosas que son…… Las Adoro es un verdadero mimo al alma para quienes aman el teatro, sus historias, sus fantasmas y esa fragilidad hermosa que tienen los artistas cuando quedan solos frente al escenario. Con dramaturgia y dirección de Juanse Rausch, la obra construye una experiencia tan delirante como conmovedora, atravesada por la nostalgia, el humor absurdo y un amor inmenso por el oficio teatral.

La historia sigue a José y Herminia Adoro, dos hermanos actores de más de ochenta años que, después de toda una vida sobre las tablas, son convocados para una última audición cinematográfica. Mientras ensayan, recuerdan viejos tiempos, cantan, se transforman y sobreviven aferrados a los aplausos del pasado, aparece un llamado inesperado que los conecta con su pueblo natal y con heridas que parecían olvidadas. La obra tiene algo de aquellas duplas inolvidables del espectáculo argentino, inevitablemente remitiendo a vínculos entrañables como los de los hermanos Jorge y Aída Luz, donde el escenario era también hogar, refugio y forma de vida.

Uno de los grandes hallazgos de la puesta está en las actuaciones de Lucía Adúriz Bravo y Mariano Saborido, absolutamente extraordinarios en composición física, emocional y vocal. Ambos construyen personajes llenos de humanidad, vulnerabilidad y ternura, moviéndose entre la comicidad más disparatada y momentos de una sensibilidad profunda. Hay escenas donde el público ríe a carcajadas y otras donde el silencio se vuelve emoción pura. Esa capacidad de pasar de un registro al otro sin perder verdad es uno de los mayores méritos de la obra.

La dirección de Juanse Rausch logra algo muy difícil: transformar el delirio en poesía escénica. Todo parece caótico, exagerado y hasta grotesco por momentos, pero debajo de esa superficie habita una enorme melancolía sobre el paso del tiempo, la memoria y la necesidad de seguir actuando aun cuando el mundo parece haber olvidado a esos artistas. El ritmo nunca decae y la puesta encuentra un equilibrio muy delicado entre lo absurdo y lo emotivo.

También sobresale el trabajo técnico y visual. La escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez, el vestuario de La Polilla, las pelucas diseñadas por Alejo Moises y la iluminación de Facundo David crean un universo teatral profundamente artesanal, casi onírico, donde cada objeto parece guardar recuerdos de otros escenarios y otras épocas. La música original de Teodoro Gryner acompaña con enorme sensibilidad ese clima entre decadente y mágico que atraviesa toda la obra.

La ficha técnico-artística completa refleja el enorme trabajo colectivo detrás del espectáculo: maquillaje de Adam Efron, asistencia de dirección de Lola López Menalled, producción de Alejandra Menalled y producción general de NÜNproduce, un equipo que vuelve a demostrar una identidad artística muy marcada dentro de la escena independiente actual.

Más que una obra sobre dos actores, Las Adoro es una declaración de amor al teatro mismo: a los cuerpos que envejecen arriba de un escenario, a la memoria de los artistas populares y a esos intérpretes que siguen viviendo gracias al aplauso del público. Una experiencia teatral sensible, desbordada, entrañable y profundamente humana. Emocionante.

Las Adoro. Autor y director: Juanse Rausch. Intérpretes: Lucía Adúriz Bravo, Mariano Saborido. Vestuario: La Polilla. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Iluminación: Facundo David. Música: Teodoro Gryner. Sala: El galpón de Guevara, Guevara 326. Funciones: lunes a las 20.30. Duración: 90 minutos. 

BERLIN BERLIN

Entre persecuciones desopilantes, puertas que se abren y cierran sin parar, identidades falsas y situaciones cada vez más absurdas, Berlín Berlín se convierte en una de esas comedias que sostienen el humor de principio a fin sin perder nunca el ritmo. La obra toma el clásico espíritu del vodevil francés y lo mezcla con el universo de espías de la Guerra Fría para construir un espectáculo dinámico, físico y sumamente entretenido.

La historia transcurre en el Berlín Oriental, en plena tensión política. Emma y Ludwig intentan escapar hacia el otro lado del Muro utilizando un departamento que esconde un pasadizo secreto. Pero todo se complica cuando aparece el dueño del lugar, un agente de la Stasi que, además, queda completamente enamorado de Emma. A partir de ahí, el caos escala sin pausa: espionaje, engaños, dobles juegos y personajes que entran y salen constantemente alimentando una maquinaria de humor muy bien aceitada.

La dirección de Corina Fiorillo logra mantener la tensión cómica en todo momento, apoyándose en el humor físico, la precisión de los tiempos y una coreografía escénica que parece calculada al milímetro. No hay baches ni tiempos muertos: cada escena empuja a la siguiente con inteligencia y energía.

El elenco acompaña con enorme compromiso ese tono frenético. Pablo Rago aporta presencia y oficio en un personaje atravesado por el absurdo, mientras que Fernanda Metilli se luce con una gran vis cómica y mucha soltura escénica( para mi, la Nini Marshall del siglo xxi y vengan de a uno). También se destacan Maxi de la Cruz y Juan Pablo Gerettom(aplausos de pie), quienes encuentran el equilibrio perfecto entre la exageración y la precisión humorística. A ellos se suman Lucía Adúriz(talento puro), Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone, completando un elenco ensamblado con gran química y timing teatral.

La escenografía también juega un rol clave, transformando el departamento en un verdadero laberinto de secretos, escondites y entradas inesperadas que potencian el espíritu de la obra. Todo está pensado para sostener la comicidad y generar sorpresa permanente en el público. Con la ayuda de la tecnologia sincronizan el cambio de ambientacion mientras ves filmaciones que aportan a la historia de la obra.

Más allá de las carcajadas, la obra encuentra un atractivo especial en ese contexto histórico atravesado por el miedo, la vigilancia y las divisiones ideológicas. Pero lejos de ponerse solemne, el espectáculo elige derribar ese muro desde el absurdo y la ironía, convirtiendo el espionaje y la paranoia en puro entretenimiento teatral.

Con humor inteligente, actuaciones muy sólidas y una dirección que no pierde nunca el pulso de la comedia, Berlín Berlín es una gran recomendacion para que vayas a disfrutar de una excelente salida.

Autor: Patrick Haudecoeur y Gérald Sibleyras. Versión: Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Dirección: Corina Fiorillo. Intérpretes: Pablo Rago, Fernanda Metilli, Maxi de la Cruz y Juan Pablo Geretto, con Lucía Adúriz, Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone. Vestuario: Marlene Lievendag. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estevez. Iluminación: Carolina Rabenstein. Visuales: Moreno Pereyra. Sala: Teatro Apolo (Corrientes 1372). Funciones: Miércoles y jueves 20.30. Viernes, 21. Sábados, 19.30 y 21.30, y Domingos, a las 20. Duración: 80 minutos.

LAURA MANZINI «CANCIONES RESCATADAS»

Con una propuesta a la vez nostálgica y sorprendentemente vigente, Canciones Rescatadas es un espectáculo que se siente como una máquina del tiempo afectiva: nos lleva de regreso a esos ’60 y ’70 argentinos donde la canción se mezclaba con política, ironía y poesía en cafés conciertos y espacios del Instituto Di Tella. El resultado, lejos de ser arqueológico, vibra con actualidad.

El repertorio que recupera Laura Manzini nace en un ecosistema muy particular: el cruce entre vanguardia artística, experimentación teatral y efervescencia política que tenía como faro al Instituto Di Tella. Allí, y en los cafés concert que se multiplicaron por la ciudad, la canción dejó de ser romántica o costumbrista para volverse irónica, ácida, intelectual y profundamente porteña.

En ese mix cultural aparecieron artistas como Jorge Schusheim, Jorge de la Vega, Carlos Perciavalle, Nacha Guevara, Marikena Monti y Gian Franco Pagliaro, entre otros. Ellos no cantaban “canciones lindas”: cantaban textos filosos, con doble sentido, con humor negro, con crítica social encubierta en metáforas elegantes. Eran canciones que hacían pensar y reír incómodamente al mismo tiempo.

El café concert —género del que también fue pionero Eduardo Bergara Leumann desde espacios como La Botica del Ángel— proponía un formato íntimo, descontracturado, donde el artista hablaba, actuaba y cantaba en un mismo gesto escénico.

En los años ’60 y ’70 la canción en nuestro pais se volvió un vehículo cifrado de opinión. Lo que no se podía decir en un editorial se decía cantando, con humor, con poesía, con ironía. Por eso muchas de estas letras parecen escritas hoy: hablan del poder, de la hipocresía social, del miedo, de la libertad, del absurdo político.

Lo que hace Laura Manzini nos dice implicitamente algo inquietante: no envejecieron. Siguen dialogando con nuestra realidad. Siguen señalando lo mismo. Siguen preguntando lo mismo.

Y ahí es donde el espectáculo trasciende lo musical.

Porque el público actual —incluso quien no vivió esa época— entiende perfectamente el subtexto. Se ríe donde antes se reían. Se incomoda donde antes se incomodaban. Reconoce la vigencia de esas utopías que, como dice Manzini, hoy necesitan ser rescatadas.

El piano en vivo de Damian Baez, el formato íntimo, la interpretación que mezcla actuación y canto, respetan el espíritu original del café concert: la canción como escena, como discurso, como acto teatral.

Si hay algo que queda claro al salir de la sala, es que esta es una propuesta más que un tributo: es un puente entre épocas, una conversación entre pasado y presente que se sostiene con la voz convincente de Manzini y con un repertorio que, lejos de sonar viejo, nos recuerda por qué aquellas canciones importaron y por qué todavía importan hoy.

FICHA TÉCNICO – ARTÍSTICA
Libro y actuación: Laura Manzini
Piano y dirección musical: Damián Baez
Dirección y coreografía: Marina Svartzman
Diseño de vestuario y escenografía: Alejandro Mateo
Asistente de dirección: Valentina Lozano
Prensa: Pablito Lancone
Fotografía: Nacho Lunadei

Agradecemos la colaboración de Claudio Cabré.

📅 FUNCIONES:  Domingos 18:30hs |
📍 TEATRO: Teatro Bar 880 | Defensa 880 (CABA)
🎟️ ENTRADAS: Reservas al 11 6570-6084
📱 REDES: @cancionesrescatadas

EL DIABLO SE VISTE A LA MODA 2

Hablar de El diablo se viste a la moda 2 es volver a un universo que el público ya siente propio, pero esta secuela evita la nostalgia cómoda y se mete de lleno en un presente áspero: la crisis de la prensa gráfica, los despidos, la inteligencia artificial y el peso de la edad en un mundo que corre demasiado rápido.

Si en la primera película el conflicto era sobrevivir al ritmo de Runway, acá el desafío es mucho más brutal: sobrevivir a un sistema que ya no necesita personas.

En el centro está Meryl Streep, que compone a una Miranda Priestly distinta. Sigue siendo temible, elegante y filosa, pero ahora está atravesada por algo nuevo: el miedo a volverse obsoleta. Streep la llena de silencios, miradas largas y gestos mínimos que revelan una fragilidad que antes no conocíamos. Su actuación eleva toda la película.

Anne Hathaway retoma a Andy Sachs desde un lugar completamente diferente. Ya no es la chica deslumbrada por el mundo de la moda, sino una periodista con experiencia que ve cómo colegas quedan en la calle y cómo el oficio que ama se vacía de sentido. Hathaway aporta una madurez interpretativa notable: su Andy es el puente entre el mundo humano y el mundo automatizado. Su conflicto ya no es encajar, sino resistir.

Emily Blunt vuelve como Emily Charlton, y su personaje crece muchísimo en esta secuela. Antes era la asistente eficiente y sarcástica, ahora es una ejecutiva de la marca Dior cuya ambicion es tener su propia revista. Blunt logra algo incómodo y brillante: que entendamos el dolor de alguien que forma parte del sistema que lastima a otros. Su actuación tiene filo, ironía y culpa contenida.

El regreso de Stanley Tucci como Nigel es otro de los puntos altos. Él representa el amor puro por el oficio, el ojo entrenado, el criterio humano. Tucci compone a un Nigel que ve cómo todo aquello que defendió durante años pierde lugar frente a algoritmos que “saben” qué va a gustar. Su presencia es profundamente emotiva y funciona como conciencia moral de la historia.

Entre todos, arman un entramado donde el conflicto no es personal, sino generacional y laboral. La película pone rostro a los despedidos, a los que se quedan, a los que ejecutan decisiones y a los que intentan adaptarse.

El vestuario, la estética y el ritmo siguen siendo deslumbrantes, pero debajo del glamour hay una pregunta que atraviesa todo el film: ¿qué pasa cuando tu experiencia ya no tiene valor frente a una máquina?

Esta segunda parte logra algo difícil: amplía el universo y lo vuelve más humano, más social y más dolorosamente actual. Ya no se trata de sobrevivir a Miranda Priestly. Se trata de sobrevivir a un mundo que cambió las reglas del juego.

LAS ADORO

En Las Adoro, que se presenta los lunes en el Galpón de Guevara, todo arranca con una premisa simple y muy efectiva: dos hermanos actores, Herminia y José, con más de ochenta años y una vida entera arriba del escenario, vuelven a enfrentarse a una última oportunidad artística mientras los recuerdos del pasado empiezan a colarse en el presente. Desde ahí, la obra se abre como una caja de memorias donde el teatro, el vínculo entre ellos y el paso del tiempo se mezclan con humor, nostalgia y mucha ternura.

Lo más potente de la propuesta está en las actuaciones de Lucía Adúriz Bravo y Mariano Saborido. La química entre ambos es tan natural que por momentos da la sensación de estar espiando una charla real entre hermanos que se conocen de memoria (cerre los ojos y te juro que vi a Aida y Jorge Luz). Se escuchan, se esperan, se pisan, se cuidan. Esa complicidad se vuelve el corazón de la obra y sostiene cada escena con una verdad muy conmovedora.

Hay algo muy cálido en cómo los personajes recuerdan, ensayan, cantan y vuelven una y otra vez sobre su historia. No desde la solemnidad, sino desde un lugar amoroso, incluso lúdico. La obra funciona como un homenaje al teatro desde adentro: a las rutinas, a las funciones, a la vida vivida entre bambalinas. El público no solo mira, sino que se siente invitado a compartir esa devoción por la escena.

La dirección y dramaturgia de Juanse Rausch acompaña ese clima con una puesta sencilla que deja todo el peso en los intérpretes y en el vínculo que construyen. Hay humor, hay melancolía, y hay momentos de una ternura muy genuina que aparecen sin esfuerzo, casi como si surgieran solos de esa relación.

Si en algunos pasajes la obra parece volver sobre ciertas ideas, esa repetición termina siendo parte de su poética: como cuando uno recuerda algo querido y vuelve a contarlo una y otra vez, no por falta de novedad sino por afecto.

Las Adoro deja una sensación muy linda al salir de la sala. Es una obra que habla del amor entre hermanos, del amor por el teatro y de la necesidad de seguir subiendo a escena, incluso cuando el tiempo ya pasó. Y esa combinación, sostenida por dos actuaciones tan conectadas, resulta profundamente emocionante.

Dramaturgia:Juanse Rausch

Actúan:Lucía AdúrizMariano Saborido

Diseño de maquillaje:Adam Efron

Diseño de pelucas:Alejo Moises

Diseño de vestuario:La Polilla

Diseño de escenografía:Gonzalo Cordoba Estevez

Música:Teodoro Gryner

Diseño De Iluminación:Facundo David

Prensa:Varas & Otero

Producción:Alejandra Menalled

Producción general:NünproduceMaru BelliKarina HernandezSandra Srolovich

Dirección:Juanse Rausch

Duración: 90 minutos

EL GALPON DE GUEVARA GUEVARA 326 ENTRADAS 30.000$

UN HOMBRE SOLO ES DEMASIADO PARA UN HOMBRE SOLO

Una obra que late con la quietud del corazón, del tiempo que corre sin prisa y de los silencios que pesan más que las palabras. En Un hombre solo es demasiado para un hombre solo, dirigida por Julia Morgado, la puesta sobre el escenario de NÜN Teatro Bar de Villa Crespo es un acto de cercanía: íntimo, sin artificios y lleno de verdad escénica.

La historia sigue a Joaquín, un hombre de 70 años que está jubilado, bloqueado creativamente y golpeado por la soledad. Tiene tiempo de sobra, pero le falta inspiración, y la escritura —su viejo oficio– parece ahora un territorio llano. Esa parálisis emocional y existencial se rompe cuando conoce a Laura, una joven que aparece en un taller literario y enciende en él algo que jamás había sentido: el amor. Entre mensajes de texto, sesiones de terapia y textos que buscan sentido, Joaquín se encuentra frente a una bifurcación vital: seguir en el terreno conocido o arriesgarlo todo por esa llama tardía.

Lo más potente de esta obra es cómo sus actores sostienen el relato con una precisión emocional admirable.Gustavo Garzón, que además de dramaturgo es protagonista, ofrece una actuación de una honestidad brutal. Su Joaquín es creíble en cada duda, cada pausa, cada instante de sorpresa ante la vida que renace. La manera en que Garzón hace tangibles los miedos y deseos de ese hombre que cree saberlo todo —hasta que se enamora— convierte al monólogo en un diálogo con el público.
Victoria Baldomir, en el otro extremo del escenario y del conflicto emocional, aporta una ligereza necesaria: Laura no es solo la chispa que desencadena el cambio, sino un personaje que encarna curiosidad, fuerza y presencia. Baldomir se mueve con soltura entre la juventud y la sabiduría inesperada, y su química con Garzón es uno de los pilares que sostiene la puesta.

Técnicamente, la obra apuesta por una estética desnuda que favorece la conexión con los cuerpos en escena. La escenografía y el vestuario, a cargo de Sofía Davies, y la iluminación de Horacio Novelle, sostienen el clima sin distraer del nudo emocional central. La sensación es la de estar frente a una conversación que podría estar ocurriendo en cualquier sala pequeña, en cualquier tarde de domingo. A nivel dramático, el texto de Garzón —que parte de la experiencia personal pero se expande hacia lo universal— se mueve con soltura entre la introspección y el humor contenido. La escritura no busca respuestas fáciles, sino equilibrios: el amor tardío, la soledad elegida o impuesta, y el vértigo de empezar de nuevo aun cuando parece tarde.

La verdad? me encanto, me enamoro por su sencillez y desnudez emocional. Más que una historia sobre el amor, es un relato sobre la valentía de atreverse a sentir cuando la vida parecía haberlo dicho todo. Y en ese terreno, tanto Gustavo Garzón como Victoria Baldomir brillan con naturalidad y honestidad, dejando al público con más preguntas que certezas —y eso, en teatro, siempre vale la pena.

Ficha técnico artística

Dramaturgia:Gustavo Garzón

Actúan:Victoria BaldomirGustavo Garzón

Vestuario:Sofía Davies

Escenografía:Sofía Davies

Diseño De Iluminación:Horacio Novelle

Fotografía:Nacho Lunadei

Diseño gráfico:Nahuel Lamoglia

Asistencia de dirección:Lola Valdez

Prensa:Entre Líneas Pr

Producción general:GelukNacho Giovanini

Dirección:Julia Morgado

Duración: 60 minutos

NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419 (mapa)
Villa Crespo – CABA – Argentina
Teléfonos: 4854-2107
Web: http://www.nunteatrobar.com.ar
Domingo – 18:00 hs – Hasta el 28/06/2026

Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires

En el Teatro San Martín, hay una ópera rock de gran escala que cruza historia argentina y cultura popular con una ambición pocas veces vista en la cartelera local. Invasiones toma como punto de partida las Invasiones Inglesas de 1806 y las reinterpreta a través del cancionero de Charly García, logrando un puente inesperado entre el pasado colonial y una sensibilidad contemporánea.

En el centro de la escena está Elena Roger, con una presencia magnética que sostiene el relato desde el inicio hasta el final. Su personaje funciona como narradora y testigo, guiando al público por una historia que se cuenta más con música y acción que con texto tradicional. Su potencia vocal y su expresividad corporal le dan coherencia a un espectáculo coral, con más de treinta artistas en escena que construyen un entramado dinámico, preciso y vibrante.

La historia avanza casi sin diálogos, apoyada en una selección extensa de canciones de García que no aparecen como simples guiños musicales sino como parte estructural del relato. Temas emblemáticos se resignifican en función del contexto histórico y emocional, acompañando los momentos de tensión, resistencia y organización del pueblo frente a la invasión. La música no ilustra: narra.

La escenografía se despliega con estructuras móviles que sugieren tanto la ciudad colonial como los espacios de batalla desde una mirada poética y no literal. El vestuario combina referencias de época con una estética que dialoga con el universo del rock, generando un cruce visual muy atractivo. La iluminación y los recursos audiovisuales acompañan con inteligencia, aportando clima sin saturar.

La orquesta en vivo es otro de los grandes aciertos. La presencia constante de los músicos en escena sostiene la energía de la obra y potencia cada momento dramático. Los arreglos musicales amplían el sonido original y lo llevan a un terreno teatral intenso, donde cada instrumento parece formar parte activa de la narración.

El resultado es un espectáculo impactante, visualmente poderoso y musicalmente electrizante, que logra algo poco frecuente: que la historia se sienta actual y que las canciones de Charly encuentren un nuevo sentido dentro de un relato teatral de gran magnitud.

Una propuesta ambiciosa, conmovedora y distinta dentro de la temporada porteña.

Elenco

Elena Roger

Intérpretes (por orden alfabético) 

Christian AlladioNath Aponte, Pablo Arias Garcia, Pamela Baigun, Carmela Barsamian, Facundo Basso, Juan Diego Bros, Matías Bruno, Walter Canella, Fede Couts, Francisco Cruzans, Juan Martín Delgado, Abril Ferrería, Angel Hernández, Julián Kohl, Alan Madanes, Julián Mardirosian, Fernando Margenet, Nicolás Martínez, Luis Rodríguez Echeverría (LARE), Agustín Pérez Costa, Lisa Queti, Federico Salles, Violeta Socas, Fernando Ursino, Wally Valli, Pedro Vega, Pato Witis, Sebastián Ziliotto

Músicos en escena 

Javier López Del Carril (guitarra acústica y eléctrica)Carlos Britez (piano)Christine Brebes (violín y sintetizador)Juan Bayón (bajo)Lisandro Etala (guitarra eléctrica)Francisco Paz (batería)Octavio Estrin (efectos de sonido y sintetizador) equipo artístico-técnico

Dirección musical Javier López Del Carril 

Dirección vocal Ana Carfi

Diseño de escenografía Gonzalo Córdoba Estévez 

Diseño de vestuario Graciela Galán

Diseño de iluminación Matías Sendón 

Diseño sonoro Rodrigo Lavecchia

Diseño de video Federico Luis Lamas, Johanna Wilhelm 

Arreglos musicales Murci Bouscayrol, Ricardo Hornos 

Curaduría histórica Felipe Pigna

Asistencia de dirección Sara Córdoba 

Asistencia de coreografía Magali Zato

Asistencia de escenografía Julieta Kompel

Asistencia de vestuario Araceli Fernández, María de Concepción, Noelia Reinoso
Asistente de diseño sonoro Hernan Altamirano

Asistencia de iluminación Hernando Teijeiro
Pianista en ensayo Agustín Cañás 

  • Funciones: Miércoles a sábados, 20.30 horas. Domingos, 19.30 horas
  • Duración: 90 minutos
  • Valor de las localidades: Platea (fila 1 a 10) $ 45.000 Platea (fila 11 a 21) $ 35.000 Pullman $ 20.000 Miércoles platea (fila 1 a 10) $ 35.000 Platea (fila 11 a 21) $ 25.000 Pullman $ 12.000
  • Dónde: Teatro San Martín, Sala Martín Coronado
  • Dirección: Av. Corrientes 1530

LA NOCHE DOS VECES

Hay obras que hablan de Malvinas desde el campo de batalla. Y hay otras —muy pocas— que se animan a hablar de lo que pasó en las casas. Eso es lo que propone Mora Monteleone en La noche dos veces: correrse del uniforme, del relato bélico clásico, y meterse en la intimidad donde la guerra también dejó marcas… aunque nadie las nombre.

En esta pieza, la guerra no entra con botas. Entra como silencio. Como secreto. Como algo que no se dice y que, por eso mismo, termina explotando.

La obra transcurre en dos madrugadas de tormenta separadas por diez años: abril de 1982 y abril de 1992. En la primera, tres jóvenes de veinte años —Eloísa, Gabriel y Sergio— vuelven de un festejo mientras el país entra en guerra. En la segunda, una década después, Eloísa recibe a Julia, una amiga con la que no habla desde aquella noche. Y ahí aparece el gran hallazgo dramatúrgico: ambas noches avanzan en simultáneo, como si los relámpagos de una cayeran sobre la otra.

El efecto es casi de thriller emocional. El espectador va armando el rompecabezas sin que nadie se lo explique. Y cuando finalmente todo encaja, duele.

Lo que propone Monteleone es brillante: mostrar la ajenidad con la que gran parte de la sociedad vivió Malvinas. Como si hubiera sido “algo que les pasó a otros”. Esa distancia, ese mirar desde afuera, se convierte en el corazón dramático de la obra. Porque lo que no se asume, se enquista. Y diez años después, estalla.

El elenco sostiene con enorme precisión ese clima cargado de tensión y secretos:
Yanina Gruden, Martina Zalazar, Tom CL, Federico Pezet y Rosa Rivoira construyen personajes muy humanos, muy reconocibles, que parecen estar siempre a punto de decir algo que nunca terminan de decir. Y ahí está la angustia.

La puesta acompaña con inteligencia esa atmósfera opresiva. La escenografía de Micaela Sleigh y el diseño lumínico de Matías Sendón generan un espacio casi laberíntico donde el adentro y el afuera se confunden, como si la tormenta también estuviera ocurriendo dentro de los personajes. El diseño sonoro de Gustavo García Mendy es clave para sostener ese suspenso constante. Solo un detalle, entiendo que el clima y la epoca requiere de ciertos «modismos» pero el cigarrillo no siempre genera un buen clima, he visto gente que se pone pañuelos en la nariz porque le incomoda.

La noche dos veces no es una obra sobre la guerra. Es una obra sobre lo que pasa cuando un país decide seguir como si nada hubiera pasado.Y eso la vuelve profundamente conmovedora.


📍 Dónde y cuándo

En Espacio Callejón (Humahuaca 3759, CABA)
Miércoles – 20:30 h
Duración: 85 minutos
Entradas por Alternativa Teatral y en boletería