LOS OJOS DEL PERRO SIBERIANO : UN MUSICAL QUE EMOCIONA Y DEJA UN MENSAJE PARA REFLEXIONAR

Llevar al escenario una novela que marcó a varias generaciones no es sencillo. Mucho menos convertir en musical una historia atravesada por el VIH, los prejuicios, el miedo, la discriminación y los silencios familiares. Sin embargo, Los ojos del perro siberiano encuentra en el teatro y en la música una nueva manera de contar esta historia sin perder su sensibilidad ni la fuerza de su mensaje.

El reconocido bestseller de Antonio Santa Ana llega por primera vez al teatro en una adaptación de Nico Sorrivas y Martín Palladino, con dirección general de Nico Sorrivas y Ceci Miserere, y se presenta en el Teatro Politeama.

La historia nos lleva a comienzos de los años 90. Un joven regresa a los recuerdos de su infancia para intentar reconstruir el vínculo con su hermano mayor, Ezequiel, quien fue apartado de su familia después de ser diagnosticado con VIH. Son años en los que la enfermedad estaba rodeada de miedo, desconocimiento y enormes prejuicios. Y la obra se mete justamente allí: en aquello que una familia no puede —o no quiere— decir.

A través de los recuerdos vamos descubriendo a esos dos hermanos, sus diferencias, sus encuentros y el dolor provocado por una decisión familiar que deja heridas profundas. En medio de ellos aparece Sacha, el perro siberiano de Ezequiel, cuya mirada funciona como una presencia fundamental. Porque tal vez los ojos de Sacha pueden mirar sin juzgar aquello que los seres humanos observan cargados de prejuicios.

Ese concepto atraviesa toda la puesta y deja flotando una pregunta tan sencilla como potente: ¿cómo miramos cuando miramos?

El elenco logra sostener una historia que necesita mucha verdad. Alan Madanes interpreta al narrador, hijo menor ya adulto (solido), mientras Dante Barbera encarna al narrador durante su infancia (encantador) y Felipe Bou Abdo da vida a Ezequiel. Los acompañan Fabio Di Tomaso como el padre, Maqui Figueroa como la madre y Adriana Rolla como la abuela, junto a un sólido ensamble.

Las letras y la música original de Juan Pablo Schapira, también responsable de la dirección musical y vocal, acompañan con sensibilidad los diferentes momentos de la historia. Y tener a los músicos tocando en vivo le aporta una energía especial y una emoción todavía mayor. La banda está integrada por Schapira en piano, María Paz Boffi en bajo, Lucas Bergman en guitarra, Daniel Gilardi en batería y Juani Uzurru en violonchelo.

Las actuaciones consiguen que el espectador se involucre con ese universo familiar y comprenda que detrás de lo que no se dice también puede haber muchísimo dolor. Hay momentos conmovedores, pero la obra evita convertir el relato únicamente en tristeza. También aparecen el amor entre hermanos, los recuerdos, la ternura y la posibilidad de mirar al otro desde un lugar diferente.

La dirección de Nico Sorrivas y Ceci Miserere encuentra un equilibrio acertado entre actuación, canciones, movimiento y emoción. La puesta suma la escenografía de Micaela Sleigh, el diseño de iluminación de David Seldes, el vestuario de Analía Morales y Alejandra Farley, los títeres diseñados y realizados por Farley son espectaculares y la dirección coreográfica de Diego Bros.

Pero lo más importante de Los ojos del perro siberiano está en lo que deja después de la función.

Porque aunque la historia transcurra en los años 90 y retrate una época especialmente marcada por la desinformación alrededor del VIH, su mensaje sigue interpelando: habla de prejuicios, discriminación, vínculos familiares, aceptación y de cuánto daño puede provocar aquello que elegimos callar.

Es un musical que emociona, pero sobre todo invita a reflexionar. Sobre cómo tratamos a quien consideramos diferente, sobre las palabras que no pronunciamos a tiempo y sobre nuestra capacidad de mirar al otro sin juzgar.

Quizás por eso Sacha sea mucho más que el perro que acompaña a Ezequiel. Sus ojos representan esa mirada limpia que los seres humanos tantas veces perdemos.

Los ojos del perro siberiano demuestra que el teatro musical también puede abordar temas difíciles con profundidad, sensibilidad y belleza.

Vale la pena verla, emocionarse y, especialmente, salir del teatro pensando un poco distinto a como entramos.

Los ojos del perro siberiano se presenta los martes a las 20 en el Teatro Politeama, Paraná 353, con una duración aproximada de 90 minutos.

CURUZA

Marina Castillo vuelve a demostrar que el humor puede ser mucho más que una sucesión de chistes. En “Curuza, una historia a flor de piel”, su nuevo unipersonal, hace reír —y mucho—, pero también consigue emocionar y tocar lugares bastante más profundos.

Y algo me queda claro después de verla: Marina se supera con cada nuevo espectáculo. Hay crecimiento, madurez y una mayor seguridad para manejar los tiempos de la comedia, pero también para animarse a entrar en zonas sensibles sin perder nunca su identidad.

La protagonista es María, una mujer que vive literalmente “brotada”. Una alergia persistente se convierte en el punto de partida para preguntarse qué hay detrás de ese síntoma y cuánto de nuestra historia familiar puede terminar escrito en el cuerpo. La piel funciona entonces como cáscara, escudo y también como un mapa que guarda aquello que muchas veces no sabemos —o no podemos— poner en palabras.

En ese camino, María comienza a revisar su historia, sus vínculos y especialmente aquello que viene de las mujeres de su familia. Aparecen médicos, terapias, recuerdos, personajes insólitos y hasta las «harinas» (que genialidad) en una búsqueda tan disparatada como reconocible por encontrar una explicación —y, sobre todo, una cura— para aquello que le pasa.

Y ahí está uno de los puntos que quiero destacar de Curuza: hablar de traumas familiares, mandatos, culpas y heridas heredadas sin ponerse solemne. Ellla utiliza el humor como puerta de entrada y logra que situaciones que podrían resultar dolorosas se vuelvan cercanas, divertidas y profundamente humanas.

Marina está sola en escena, pero parece estar acompañada por un elenco entero. Construye distintos personajes, cambia registros y voces y se mueve entre ellos con una enorme naturalidad. Su timing para la comedia está cada vez más afinado y tiene algo fundamental para este tipo de propuestas: una conexión inmediata con el público. La obra despliega siete personajes interpretados por ella misma, confirmando además su enorme versatilidad.

Curuza es graciosa y, al mismo tiempo, entrañable. Uno se ríe de las situaciones, de los personajes y hasta de ciertas miserias cotidianas, pero lentamente descubre que debajo de todo eso hay una mujer tratando de entender de dónde viene, qué carga lleva encima y qué cosas necesita soltar.Esa combinación también aparece en la reacción del público: quienes ya la vimos sabemos que te va a hacer reír, pensar y emocionar casi al mismo tiempo.

La dramaturgia pertenece a Marina Castillo y Guido Zappacosta, con dirección de Guadalupe Bervih y la voz en off de Alicia Staif. La puesta acompaña sin quitarle protagonismo a lo esencial: el cuerpo, la gestualidad y la capacidad interpretativa de Castillo.

Después de verla en otros trabajos, siento que Marina Castillo encontró en Curuza un nuevo escalón como actriz y creadora. Conserva ese humor tan personal que la caracteriza, pero ahora se permite ir más lejos.

Seguramente cuando salgas del teatro te vas a encontrar pensando en tus propias marcas, en esas historias familiares que llevamos encima aunque nadie pueda verlas. Bravo Marina!

CURUZA – Una historia a flor de piel
Con Marina Castillo
Dramaturgia: Marina Castillo y Guido Zappacosta
Dirección: Guadalupe Bervih
📍 NÜN Teatro Bar – Juan Ramírez de Velasco 419, Villa Crespo, CABA
🗓️ Viernes – 20:30 hs
⏱️ Duración aproximada: 60 minutos
📅 Funciones anunciadas hasta el 27 de noviembre de 2026.

LO DEJAMOS ACÁ: DARÍN Y PERETTI, UNA DUPLA QUE FUNCIONA

Lo dejamos acá no busca convertirse en una película trascendental ni revolucionar el cine argentino. Y quizás ahí esté una de sus virtudes. Es entretenida, sin demasiadas pretensiones, pero con todos los condimentos necesarios para verla, pasarla bien y dejarse llevar por una historia que mezcla comedia, suspenso, psicología y una buena dosis de ironía.

Dirigida por Hernán Goldfrid y protagonizada por Ricardo Darín y Diego Peretti, la película parte de una idea tan sencilla como atractiva: ¿qué pasa cuando un terapeuta decide que escuchar a sus pacientes ya no es suficiente?

Darín interpreta a un prestigioso psicoanalista que comienza a perder la fe en los métodos tradicionales de su profesión. Convencido de que algunas personas necesitan algo más que hablar desde un diván, empieza a involucrarse en secreto en la vida de sus pacientes y a cruzar límites que un profesional jamás debería atravesar.

Y aparentemente funciona.

Hasta que aparece en su consultorio un escritor interpretado por Diego Peretti, un hombre con un importante bloqueo creativo y una complicada relación con el alcohol. Ese nuevo paciente terminará convirtiéndose en un desafío mucho mayor de lo esperado. A partir de ahí, la relación entre terapeuta y paciente empieza a cambiar y el juego se vuelve cada vez más imprevisible.

Pero si hay algo que sostiene especialmente a Lo dejamos acá es la química entre Darín y Peretti.

Los dos tienen tiempos actorales extraordinarios y acá se nota cuánto disfrutan del ida y vuelta. Hay complicidad, ironía, incomodidad y una especie de duelo permanente entre sus personajes. Por momentos uno parece tener el control y, unos minutos después, es el otro quien maneja la situación.

Darín se mueve con enorme comodidad en ese personaje inteligente, seguro de sí mismo y convencido de sus propias teorías, mientras que Peretti aprovecha esa mezcla tan particular que maneja entre fragilidad, humor, neurosis e imprevisibilidad.

Y cuando los dos están frente a frente, la película crece.

Gran parte de la historia depende justamente de esos encuentros, de las conversaciones y de esa extraña relación que comienza siendo profesional y poco a poco se transforma en otra cosa. El guion es de Emanuel Diez, también guionista de El encargado, Nada y Coppola, el representante.

Hernán Goldfrid sabe perfectamente qué hacer con estos dos actores. No necesita sobrecargar la historia y apuesta por el ritmo, los diálogos y el suspenso. Su dirección consigue que una trama bastante pequeña vaya creciendo a partir de las situaciones y de los personajes, jugando también con algunos giros que es mejor no anticipar.

Goldfrid conoce además muy bien a sus protagonistas: dirigió a Darín en Tesis sobre un homicidio y a Peretti en Música en espera. Ese conocimiento parece jugar a favor de una puesta que les deja espacio para lucirse sin perder nunca el rumbo de la historia.

El elenco se completa con Antonia Bengoechea, Inés Efron, Andrea Politti, Pata Echegoyen, Carlos Santamaría y Miriam Odorico, entre otros. La película dura 97 minutos, otro punto a favor para una propuesta que encuentra en la agilidad uno de sus mejores aliados.

Lo dejamos acá no pretende dar una clase sobre psicoanálisis ni convertirse en un profundo tratado sobre la condición humana. Juega con ese universo, se ríe un poco de él, cruza algunos límites y construye desde allí una comedia con suspenso que funciona fundamentalmente por sus actores.

Es una película amable, entretenida y con dos protagonistas que saben perfectamente cómo potenciarse.

Darín y Peretti tienen química, Goldfrid sabe aprovecharla y la historia tiene los ingredientes suficientes para mantenernos interesados hasta el final.

A veces no hace falta mucho más.

Lo dejamos acá se estrena globalmente en Netflix el 16 de octubre, luego de haber tenido su premiere mundial en la 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Mafalda Inmersiva: el universo de Quino sale del papel y llega a Buenos Aires

Mafalda está a punto de dar un salto de las páginas de las historietas a un mundo de imágenes, sonido, tecnología e interacción. El próximo 1° de octubre, el Centro Cultural Recoleta será escenario del estreno mundial de Mafalda Inmersiva, una experiencia que propone entrar literalmente al universo creado por Quino y recorrerlo desde adentro.

Las entradas ya se encuentran disponibles en preventa a través de Ticketek. La propuesta, desarrollada durante casi tres años, llegará a Buenos Aires como una producción de gran escala que, después de su temporada porteña, comenzará una gira internacional por Europa y Latinoamérica.

La experiencia ocupará 1.300 metros cuadrados distribuidos en 13 salas temáticas, con un recorrido de aproximadamente 60 minutos. Cada espacio propone una manera diferente de acercarse a Mafalda, sus amigos, sus preguntas, su humor y esa particular mirada de Quino sobre el mundo.

¿Y qué se va a encontrar el público? Video mapping de alta resolución, proyecciones 360° con sonido envolvente, realidad virtual multiusuario, pantallas táctiles interactivas, animaciones 2D, esculturas de los personajes en escala real, escenografías y música original forman parte de este recorrido multisensorial.

Uno de los puntos centrales del proyecto es que la tecnología no busca reemplazar el universo original, sino ampliarlo y hacerlo habitable. Las animaciones fueron desarrolladas respetando los dibujos y textos originales de Quino, para que las tiras cobren movimiento sin perder su identidad.

Además, la propuesta está pensada para distintas generaciones. Quienes crecieron leyendo Mafalda podrán reencontrarse con sus personajes desde una perspectiva completamente diferente, mientras que las nuevas generaciones tendrán la posibilidad de descubrirla a través de una experiencia más cercana a sus lenguajes. Los chicos también tendrán un espacio propio con juegos y un recorrido lúdico especialmente diseñado para ellos.

Mafalda, pero sin perder la esencia de Quino

Uno de los desafíos creativos del proyecto fue decidir cómo trasladar al lenguaje inmersivo una historieta cuya identidad está profundamente ligada a sus dibujos y a sus palabras.

Por eso, en Mafalda Inmersiva, los personajes continúan expresándose a través de sus clásicas burbujas de diálogo. Mafalda, Felipe, Susanita, Manolito y el resto de la pandilla conservan así una de las características más reconocibles de la historieta.

La identidad visual también tuvo un proceso particular. Damián Kirzner, director y productor general del proyecto, encontró durante una investigación por Europa una edición francesa de Mafalda cuyos colores habían sido aprobados por el propio Quino. Esa paleta se convirtió en una de las guías para construir el universo visual de la experiencia.

Detrás de la propuesta hay un equipo multidisciplinario integrado por artistas, diseñadores, realizadores audiovisuales, desarrolladores tecnológicos, escenógrafos, animadores y especialistas en experiencias inmersivas de Argentina, España e Inglaterra.

La producción cuenta además con la licencia exclusiva de los sucesores de Joaquín S. Lavado Tejón (Quino), quienes acompañaron el desarrollo del proyecto desde sus primeras etapas.

El proyecto fue reconocido con “Orillas Nuevas”, distinción otorgada por el Institut Français d’Argentine y la Embajada de Francia, vinculada con la industria inmersiva francesa y con la dimensión cultural internacional de la propuesta.

Mafalda Inmersiva estrena el 1° de octubre en el Centro Cultural Recoleta. Una oportunidad para volver a encontrarse con un personaje que atravesó generaciones y que, esta vez, propone algo diferente: dejar por un rato el libro, entrar en sus páginas y vivir el mundo de Mafalda desde adentro.

“Todo eso que leíste, vivilo”, es la invitación de esta nueva experiencia.

Open House Buenos Aires 2026: más de 150 lugares abren sus puertas para descubrir la ciudad desde adentro

El 3 y 4 de octubre regresa una nueva edición de Open House Buenos Aires, con acceso gratuito a casas privadas, edificios históricos, teatros, estadios, oficinas y espacios emblemáticos de la Ciudad que muchas veces solo conocemos desde afuera.

Buenos Aires guarda verdaderos tesoros detrás de sus fachadas y durante un fin de semana habrá una oportunidad especial para conocerlos. Open House Buenos Aires 2026 se realizará el sábado 3 y domingo 4 de octubre, con más de 150 espacios que abrirán sus puertas al público. En su gran mayoría podrán visitarse gratuitamente y sin inscripción previa.

Entre los lugares que formarán parte de esta edición aparecen Casa Calise II, el Edificio IBM y el Teatro Avenida, además de alrededor de 30 espacios que participan por primera vez, como el Estadio Nueva Chicago, el Hogar Obrero de Villa Ortúzar y Casa Mendoza. La incorporación de Mataderos, justamente a través del estadio de Nueva Chicago, es una de las novedades de este año.

La propuesta no está dirigida solamente a arquitectos o especialistas. La idea es que cualquier persona pueda recorrer edificios de valor arquitectónico, patrimonial y cultural, conocer sus historias y descubrir qué se esconde detrás de lugares por los que quizás pasa todos los días. También estarán incluidos el Estadio de Ferro Carril Oeste, el Edificio de Renta Bencich, el Edificio Editorial Perfil, la Reserva Lago Lugano, el Edificio Olazábal 1961 y distintas casas y PH, entre otros.

La mayoría de las visitas serán de acceso directo, aunque algunos espacios requerirán inscripción previa, que se habilito el miércoles 23 de septiembre a través de Eventbrite. Entre ellos estarán la Galería y Mirador Güemes, el ex Banco de Londres, el Planetario, el Palacio Barolo, la Torre Mirafiori y El Zanjón de Granados. Para todas las visitas será necesario presentar DNI.

Además de las aperturas, la edición 2026 sumará recorridos sugeridos por barrios y categorías, junto con propuestas como Camina Bs. As. y Open Bici, que invitan a descubrir Buenos Aires caminando o en bicicleta.

Open House Buenos Aires forma parte de Open House Worldwide, una red internacional presente en 55 ciudades como Londres, Madrid, Barcelona, Roma, Nueva York, Chicago, Ciudad de México y Santiago de Chile. Durante dos días, la invitación será sencilla y tentadora: mirar Buenos Aires con otros ojos y entrar, finalmente, a esos lugares que tantas veces vimos solamente desde afuera

Luis Zahera llega a la Argentina con “Chungo”, su exitoso unipersonal de humor

El reconocido actor español, ganador de dos Premios Goya y figura de películas y series como As Bestas, El Reino, Vivir sin permiso y Entrevías, desembarca en nuestro país con un espectáculo que muestra una faceta muy diferente: la del humor.

Acostumbrados a verlo interpretar personajes intensos, oscuros y muchas veces temibles, Luis Zahera cambia completamente de registro y llega a la Argentina con “Chungo”, el unipersonal con el que viene recorriendo con gran éxito los escenarios españoles.

Durante aproximadamente 90 minutos, el actor se presenta prácticamente sin filtros frente al público para contar anécdotas de su vida personal y profesional, reírse de sí mismo, improvisar y jugar con los espectadores. El propio Zahera termina convirtiéndose en protagonista —y también víctima— de muchas de sus historias.

La gira argentina tendrá una importante escala en Buenos Aires, donde ofrecerá nueve funciones en el Teatro Astral, los días 15, 16, 17, 22, 23, 24, 29, 30 y 31 de enero.

Además, “Chungo” llegará a Mar del Plata, con funciones el 18 y 25 de enero en el Teatro Neptuno; a Rosario, el 5 de febrero en el Teatro Astengo; y a Córdoba, el 7 de febrero en Espacio Quality.

La llegada del actor genera especial expectativa por la posibilidad de descubrirlo en un registro muy diferente al que lo hizo popular internacionalmente. Zahera ganó el Premio Goya como Mejor Actor de Reparto en 2019 por El Reino y nuevamente en 2023 por As Bestas, además de recibir numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera.

Ahora deja por un rato los personajes de fuerte carácter y se sube solo al escenario para demostrar que detrás de uno de los rostros más reconocibles del cine y la televisión española también hay mucho humor.

Las entradas para las funciones de “Chungo” en Buenos Aires ya se encuentran a la venta a través de Plateanet.

LA RATONERA

Más de setenta años después de su estreno, La Ratonera demuestra que un buen policial no necesita efectos deslumbrantes ni grandes artificios para mantener al público atento. Necesita una buena historia, personajes que despierten sospechas y, sobre todo, un misterio capaz de hacernos cambiar de culpable varias veces a lo largo de la función.

Vi esta nueva versión en el Teatro Liceo y me encontré con una buena obra de teatro, de esas que invitan al espectador a jugar desde la platea tratando de descubrir quién miente, quién oculta algo y, por supuesto, quién es el asesino.

El clásico de Agatha Christie se estrenó en Londres en 1952 y se convirtió en un verdadero fenómeno: lleva más de siete décadas representándose en el West End y es considerada la obra de mayor permanencia en cartel de la historia. Al finalizar cada función se mantiene una tradición que forma parte de su leyenda: pedirle al público que no revele la identidad del culpable.

Y existe otro dato fascinante que me encanto y que contribuyó a preservar el misterio durante tantos años. Los derechos cinematográficos fueron vendidos en 1956, pero el contrato estableció que una película oficial recién podría realizarse seis meses después de que finalizara la temporada londinense. Como La Ratonera continúa en cartel, esa película NUNCA LLEGO.

Todo comienza en el hostal Monkswell, recientemente inaugurado por un joven matrimonio. Una fuerte nevada deja aislados a sus dueños y a un particular grupo de huéspedes que prácticamente no se conocen entre sí.

Mientras intentan acomodarse y convivir, llega la noticia de un asesinato ocurrido en Londres. Lo que en principio parece algo lejano comienza a acercarse peligrosamente cuando aparece un sargento de policía con una advertencia: el crimen podría estar relacionado con alguna de las personas que se encuentran dentro del hostal.

A partir de ese momento comienza el verdadero juego de Agatha Christie.

Todos parecen esconder algo. Cada gesto puede resultar sospechoso, aparecen contradicciones, secretos del pasado y falsas pistas. Cuando finalmente el crimen entra en la casa, cualquiera puede ser el asesino y cualquiera puede convertirse en la próxima víctima.

La dirección y versión de Manuel González Gil consigue darle agilidad a un texto escrito hace tantas décadas. El suspenso convive con momentos de humor y la historia avanza haciendo que el espectador participe mentalmente del juego. La escenografía de Lula Rojo es otro de los puntos fuertes: ese hostal rodeado por la nieve se transforma rápidamente en un espacio cerrado y asfixiante del que nadie puede escapar.

También funciona muy bien el elenco integrado por Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, con la participación especial de Betiana Blum.

Betiana Blum es uno de los grandes placeres de esta puesta. Con oficio, timing y esa capacidad que tiene para encontrar el humor incluso en un personaje incómodo, construye una señora crítica, entrometida y bastante insoportable que inmediatamente llama la atención cada vez que aparece en escena. No necesita exagerar para hacerse notar: su presencia alcanza.

Romina Gaetani también se destaca como una de las anfitrionas de Monkswell. Su personaje atraviesa diferentes estados a medida que la tranquilidad inicial se transforma en miedo y desconfianza, y Gaetani logra transmitir muy bien esa transformación.

Otro punto alto es Walter Quiroz, encargado de interpretar al sargento que llega para investigar el caso. Tiene sobre sus hombros buena parte del mecanismo policial de la obra: pregunta, observa, sospecha y obliga a cada personaje a mostrar un poco más de aquello que preferiría mantener escondido.

El resto del elenco acompaña con personajes muy diferentes entre sí y necesarios para alimentar permanentemente las sospechas. Belloso aporta su particular impronta; Malena Solda construye uno de los personajes más enigmáticos; y Ludovico Di Santo, Andrés Gil y Carlos Santamaría completan un grupo muy parejo que permite que el juego funcione.

Tal vez ahí esté una de las razones por las que La Ratonera sobrevivió durante más de siete décadas. La propuesta es sencilla pero tremendamente efectiva: encerrarnos durante un rato junto a un grupo de desconocidos y hacernos desconfiar de todos.

Y aunque hoy vivimos rodeados de series policiales, thrillers y crímenes que se resuelven en las plataformas, este clásico conserva algo especial: el misterio sucede delante nuestro y somos nosotros quienes intentamos resolverlo desde la butaca.

¿Descubrí quién era el culpable antes del final? Eso también forma parte del secreto.

Porque hay una regla que después de más de setenta años sigue vigente: quien entra a La Ratonera puede sospechar de todos, puede intentar resolver el crimen y puede sorprenderse con el desenlace. Lo único que no puede hacer al salir del teatro es contar quién lo hizo.

LA RATONERA
Teatro Liceo – Av. Rivadavia 1499, CABA.
Funciones: miércoles, jueves y viernes a las 20; sábados a las 19 y 21.30; domingos a las 19.
Duración aproximada: 100 minutos.
Dirección y versión: Manuel González Gil.
Música original: Martín Bianchedi.
Elenco: Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda. Participación especial: Betiana Blum.
Producción: Faroni Producciones, Juan Manuel Caballé y Tomás Rottemberg.

EL CORAZON DE LA BESTIA

Brad Pitt vuelve a la pantalla grande con El corazón de la bestia (Heart of the Beast), una película de aventura y supervivencia dirigida por David Ayer, el realizador de Fury, que vuelve a trabajar con el actor después de aquella película bélica.

La historia tiene como protagonista a James Belmont, un exintegrante de las Fuerzas Especiales que lleva consigo las huellas de su pasado en combate. A su lado está Odín, un perro especialmente entrenado que también formó parte de misiones militares y con quien mantiene un vínculo que va mucho más allá del de un hombre y su mascota.

Durante un viaje por Alaska, un accidente aéreo los deja aislados en medio de un territorio tan imponente como peligroso. Sin demasiados recursos y lejos de cualquier posibilidad inmediata de ayuda, James y Odín deberán encontrar la manera de sobrevivir y regresar a la civilización.

A partir de allí, la película se transforma en una carrera contra la naturaleza. El frío, las heridas, los animales salvajes y las dificultades del terreno se convierten en obstáculos permanentes, mientras la relación entre James y Odín ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la historia.

Más allá de la aventura y las escenas de acción, El corazón de la bestia pone el foco en la lealtad y en la conexión entre dos compañeros que atravesaron juntos situaciones extremas. Ambos cargan con las consecuencias de la guerra y deberán volver a confiar el uno en el otro para intentar salir con vida.

Brad Pitt vuelve así a un personaje físico y exigente, en una película donde buena parte del relato recae sobre él y sobre su compañero canino. El paisaje también tiene un papel fundamental: la inmensidad de Alaska funciona como escenario de una historia en la que la naturaleza puede resultar fascinante y amenazante al mismo tiempo.

Con acción, aventura, supervivencia y un fuerte vínculo entre un hombre y su perro como eje emocional, El corazón de la bestia propone una faceta diferente de Brad Pitt y suma uno de esos personajes de cuatro patas que seguramente dará que hablar.

Ficha técnica: El corazón de la bestia (Heart of the Beast). Dirección: David Ayer. Con Brad Pitt, J.K. Simmons y Anna Lambe. Duración: 101 minutos. Estreno en Argentina: 24 de septiembre de 2026.

VISITANDO AL SR GREEN

Jorge Suárez y Facundo Arana se encuentran sobre el escenario y construyen algo difícil de fabricar: una química genuina. Visitando al Sr. Green es una obra sensible, tierna y profundamente humana, de esas que comienzan casi con cierta distancia y terminan tocando fibras muy íntimas.

El reconocido texto de Jeff Baron regresa a Buenos Aires bajo la dirección de Santiago Doria y con una historia que, a pesar del paso del tiempo, conserva intacta su capacidad para hablar de la soledad, los prejuicios, los vínculos familiares, la aceptación y, fundamentalmente, de la posibilidad de encontrarnos con alguien que parece completamente diferente a nosotros.

Ross Gardiner (Facundo Arana) es un ejecutivo neoyorquino que, después de casi atropellar con su auto al Sr. Green (Jorge Suárez), recibe una particular condena: deberá visitarlo una vez por semana durante seis meses para ayudarlo en lo que necesite.

Ninguno quiere esos encuentros. Green es un hombre mayor, viudo, solitario,de religion judia, aferrado a sus costumbres y convicciones . Ross pertenece a otra generación, tiene otra forma de vivir y carga también con sus propios conflictos. Al principio parecen no tener nada en común. Sin embargo, visita tras visita, las barreras comienzan a caer y aparecen las heridas, los secretos, los prejuicios y las necesidades afectivas que ambos esconden.

Suárez realiza un trabajo extraordinario. Su Sr. Green tiene carácter, humor, obstinación y dureza, pero también una fragilidad que se va revelando lentamente. El actor trabaja cada gesto, cada silencio, la corporalidad y los tiempos de un hombre que parece haber cerrado la puerta no solamente de su departamento, sino también de su propia vida. Y cuando esa coraza comienza a quebrarse, emociona profundamente y eso se aplaude en varias oportunidades de la obra

Facundo Arana encuentra en Ross un personaje que le permite transitar diferentes estados con mucha sensibilidad. Hay algo especialmente interesante, además, en su regreso a este papel: Arana ya había interpretado a Ross hace dos décadas, junto a Pepe Soriano, y hoy vuelve a abordarlo desde otro momento de su carrera y de su vida. Hay una madurez que se refleja.

Pero más allá de las actuaciones individuales, lo más hermoso sucede entre ellos. Se escuchan, se esperan, se enfrentan y se acompañan. El vínculo crece delante del espectador con naturalidad y consigue algo fundamental: uno termina creyendo profundamente en esos dos hombres y en el afecto inesperado que empieza a unirlos.

Santiago Doria, quien también dirigió aquella recordada versión estrenada en Buenos Aires en 2005, conduce esta nueva puesta con precisión y sensibilidad. Su dirección no busca golpes bajos ni exageraciones: deja respirar el texto y, sobre todo, permite que sean los actores quienes conduzcan la emoción. El humor aparece en los momentos necesarios y funciona como un contrapunto perfecto frente a una historia que va adquiriendo cada vez mayor profundidad.

La escenografía diseñada por René Diviú, con reposición de Gastón Joubert, acompaña con certeza el universo del Sr. Green. Ese departamento es mucho más que el lugar donde transcurre la acción: habla también de su dueño, de su aislamiento y de una vida detenida. La iluminación de Leandra Rodríguez y el vestuario de Laura Singh completan una puesta cuidada, sin elementos que distraigan de lo esencial: la relación entre estos dos personajes.

Un párrafo especial merece la música original de Javier López del Carril, hermosa y delicada, que acompaña la emoción sin imponerse sobre ella.

Visitando al Sr. Green habla de diferencias generacionales, religión, familia, discriminación, identidad, soledad y aceptación. Pero, por encima de todo, habla de algo mucho más sencillo y universal: qué puede suceder cuando dos personas se animan verdaderamente a conocerse.

Es tierna, divertida por momentos y profundamente emotiva en otros. Y tiene dos actores que consiguen que esa emoción llegue sin artificios.

Vale la pena verla. Y dejarse emocionar.

Autor: Jeff Baron

Elenco: Jorge Suárez y Facundo Arana

Dirección: Santiago Doria

Director adjunto: Mateo Chiarino

Escenografía: René Diviú

Iluminación: Leandra Rodríguez

Vestuario: Laura Singh

Música original: Javier López del Carril

Funciones: Miércoles a domingo Teatro: Multiteatro (Av. Corrientes 1283).

Vinos al Río Luxury: más de 40 bodegas, gastronomía y experiencias en una noche dedicada al vino




El vino, la gastronomía y el lifestyle se encontrarán en una noche especial en San Isidro.El próximo 26 de septiembre, Vinos al Río presentará su edición «Luxury» en Rosa Negra Eventos, una propuesta que reunirá a más de 40 bodegas argentinas, grandes etiquetas, sommeliers, enólogos, gastronomía y diferentes bodegas.

El encuentro propone acercarse al universo del vino desde un lugar diferente: no solamente degustar, sino también conocer quiénes están detrás de cada etiqueta, descubrir nuevos proyectos y compartir una tarde-noche especialmente pensada para disfrutar con todos los sentidos.


Uno de los grandes atractivos será la posibilidad de recorrer los distintos espacios de Rosa Negra y degustar vinos de distintas bodegas.

Entre los confirmados se encuentran Cruzat, Kaiken, Finca de Cero, Grupo Colomé, Mumm Domaine, Nicasia Vineyards, Luján Conesa, Pannunzio Wine, Fabre Montmayou, Irrepetible Wines, Bonomi Bernal, Inizio de la Espera, Giaimo Wines, Vignale Wines, Méndez Terres, Mi Victoria by Leandro Paredes, Perro Bueno, Bon Verre by Durigutti Winemakers, Bodega Mevi, Mosquita Muerta, Bodega Goyenechea, Gamboa, Perpetuum Wine, De Blasis Wine, Naiara Wines, Los Clop, Bodega Celada, Cuarto Surco, Viña Alta, Viña Vida, Viñedos Imposibles, Sur y Wine, Bodega Callia, Malma Wine y Callejón del Crimen, entre otras.

La propuesta también tendrá presencia internacional con Matarromera, de España.

Enólogos, sommeliers y productores acompañarán el recorrido, una oportunidad interesante para no quedarse solamente con lo que hay dentro de la copa, sino también conocer las historias, los procesos y las personas detrás de cada vino.

En esta edición podes  ampliar la experiencia con una importante propuesta gastronómica y diferentes tapeos pensados para acompañar los vinos.

Participarán Quesos La Blanqueada, Fiambres Labratto, Chocolates Marrossi, Celibran Sin TACC y café de Cinco Hispanos, entre otras opciones.

Degustaciones, gastronomía, entretenimiento y propuestas vinculadas al lifestyle para disfrutar con amigos, pareja en una tarde noche inolvidable.



La entrada  incluye la degustación de vinos durante toda la jornada y una copa de regalo

26 de septiembre

Rosa Negra Eventos

Av. Diego Carman 222, San Isidro