JURASSIC WORLD: RENACE

Tres años después de cerrar la trilogía moderna con Dominio, Jurassic World: Renace demuestra que la franquicia todavía tiene colmillo y ambición para reinventarse. Bajo la dirección de Gareth Edwards esta nueva entrega apuesta por un regreso al espíritu del Parque Jurásico original, fusionando nostalgia, espectáculo y una intriga biotecnológica más adulta.

La historia se sitúa cinco años después del caos global: los dinosaurios sobreviven apenas en islas ecuatoriales, un ecosistema que oculta secretos capaces de transformar la medicina humana.

Scarlett Johansson es Zora Bennett, líder de una misión clandestina cuyo objetivo es capturar material genético invaluable. La acompaña un sólido Mahershala Ali, cuya interpretación de Duncan Kincaid equilibra temple y vulnerabilidad, mientras Rupert Friend y Jonathan Bailey encarnan los intereses farmacéuticos y científicos que complican la expedición. Manuel García-Rulfo aporta humanidad como el padre de una familia atrapada accidentalmente en el infierno jurásico. Este elenco fresco logra sostener la trama sin depender de los viejos protagonistas, un movimiento arriesgado que finalmente paga dividendos.

Visualmente, Renace es disfrutable: la recreación de la instalación secreta, las secuencias acuáticas —incluyendo el anticipado T-Rex en el río— y la convivencia entre especies clásicas y nuevas criaturas son impactantes. Edwards saca partido de la tensión ambiental y de un diseño sonoro que devuelve a los dinosaurios un aura genuinamente intimidante.

Si bien la película no evita algunos clichés —la farmacéutica sin escrúpulos, el héroe atormentado—, compensa con un sentido de descubrimiento que había quedado algo diluido en las últimas entregas. La idea de que el destino de la humanidad pueda ligarse a los últimos ejemplares prehistóricos añade un giro interesante que abre puertas para futuras continuaciones.

Jurassic World: Renace es una revitalización digna de una saga que parecía agotada, un blockbuster que respeta el ADN original mientras siembra semillas para nuevas historias. Para el público que creció escuchando el rugido del T-Rex, esta aventura recupera la emoción y el asombro de volver a poner un pie en la isla donde todo comenzó.

El fan mas que agradecido, el espectador vaya preparado con pochoclo y gaseosa!

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