INCIDENTE EN VICHY

La versión que Pablo Gorlero propone de Incidente en Vichy —el clásico de Arthur Miller— se instala como una experiencia teatral intensa y profundamente reflexiva, donde la sencillez escénica se transforma en una herramienta dramática poderosa. La pieza aprovecha la economía de medios para centrar la atención del espectador en lo esencial: la condición humana frente al horror, el miedo y la complicidad.

Desde los primeros instantes, la adaptación y dirección de Gorlero quedan claras como los pilares que sostienen esta puesta. Su apuesta por un registro cercano al teatro documental —una decisión de estilo más que un recurso— permite que cada momento dramático emerja con naturalidad y urgencia. La puesta es despojada y minimalista, sin distracciones superfluas; la escena se convierte en un lugar de escucha activa donde el público es confrontado con la historia y consigo mismo.

La obra narra la detención de un grupo de hombres en la Francia de 1942, sometidos a una revisión policial que rápidamente se revela como algo más siniestro: están siendo evaluados por su supuesto origen judío ante las amenazas del régimen nazi. A través de ese aparente trámite, se despliegan dudas, excusas, miedos, tensiones y contradicciones internas. Cada personaje, aunque arrestado en un mismo espacio, lleva consigo un universo ético y personal que la puesta de Gorlero sabe dejar emerger sin artificio.

En el corazón de la propuesta están las actuaciones: un elenco amplio (15 intérpretes excelentes) que se juega la vida en cada gesto y en cada silencio. Las actuaciones son sumamente comprometidas —con apuntes gestuales sutiles y una emocionalidad contenida que estalla cuando menos se espera—, sosteniendo una tensión escénica constante. El público no solo presencia una historia de época: se ve forzado a contemplar sus propios prejuicios, miedos y racionalizaciones ante la injusticia.

La dirección de Gorlero no busca la grandilocuencia, sino la claridad ética. Al optar por una estética sobria, casi secular, la puesta destaca el conflicto moral que atraviesa a cada personaje y, por extensión, a cada espectador. Aquí no hay héroes cómodos ni villanos caricaturescos: hay seres humanos atrapados entre la obligación de sobrevivir y la necesidad de mantenerse fieles a sus convicciones.

En tiempos donde los discursos sobre identidad, miedo y responsabilidad individual siguen siendo urgentes, esta adaptación ofrece una teatralidad que no solo conmueve, sino que interpela. Lo que en superficie podría parecer un ejercicio histórico se convierte en un espejo que refleja nuestras tensiones contemporáneas, haciendo de Incidente en Vichy un texto tan necesario como estremecedor.

En febrero se presentara en el TEatro Auditorium, si estan por alli no dejen de verla

Incidente en Vichy. Autor: Arthur Miller. Adaptación y dirección: Pablo Gorlero. Intérpretes: Mateo Chiarino, Patricio Coutoune Leduc, Rubén de la Torre, Mario Petrosini Monceau, Junior Pisani Lebeau, Rodrigo Raffetto Bayard, Pablo Turchi, Enrique Iturralde, Santiago Lozano, Jerónimo Dodds, Marcelo Rodríguez, Julián Mardirosian, Mauricio Méndez, Mariano Sgallini, Marcelo La Valle. Escenografía y vestuario: Gabriella Gerdelics. Iluminación: Ricardo Sica. Música y diseño sonoro: Fernando Nazar.  . Duración: 80 minutos. 

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