EXTRAÑA PAREJA

La legendaria comedia de Neil Simon EXTRAÑA PAREJA vuelve a brillar sobre las tablas porteñas en el Multiteatro, de la mano de una dupla que derrocha oficio, carisma y sobre todo una química que resulta magnética: Diego Pérez y el Bicho Gómez. Dirigidos por Carlos Olivieri, los actores reinventan a los icónicos Félix Ungar y Oscar Madison, dos amigos divorciados obligados a convivir a pesar de ser diametralmente opuestos.

Pérez compone a un Félix entrañable y obsesivo, tan meticuloso como vulnerable, logrando matices que van del drama contenido a un humor , que nunca cae en la caricatura. El Bicho Gómez, en contrapartida, se luce con su Oscar despreocupado y caótico, apelando a su talento para el humor físico y su soltura natural sobre el escenario. Su interacción fluye con una naturalidad envidiable, arrancando carcajadas genuinas en cada escena compartida.

El elenco secundario aporta solidez y color: Gonzalo Urtizberea, Gaby Almirón y Jorge Noya completan con solvencia el entorno masculino, mientras Betty Villar y Mercedes Cordero aportan picardía como las encantadoras vecinas británicas. Cada personaje encuentra su lugar en una puesta que respeta el espíritu original del texto pero no teme aggiornarlo con guiños locales y un pulso moderno.

Extraña pareja es una radiografía sutil de la amistad, la soledad y la convivencia. Es un lindo espectáculo ideal para reír, disfrutar y salir del teatro con el corazón liviano.

Extraña pareja. Autor: Neil Simon. Actúan: Diego Pérez, Bicho Gómez, Gonzalo Urtizberea, Gaby Almirón, Jorge Noya, Betty Villar y Mercedes Cordero. Vestuario: Betiana Temkin. Escenografía: Lula Rojo. Iluminación: Marcelo Seghi. Dirección: Carlos Olivieri. Sala: Multiteatro (Corrientes 1283). Funciones: miércoles a viernes a las 20, sábados a las 19.30 y 21.30; domingos a las 19.30. Duración: 90 minutos.

LILO Y STITCH

Veinte años después de que Lilo & Stitch irrumpiera en la pantalla grande con su mezcla de ternura, humor y una visión poco convencional sobre la familia, Disney apuesta una vez más a la nostalgia con una nueva versión live action que actualiza la historia para las nuevas generaciones sin perder de vista a sus fanáticos de siempre.

El corazón de la película sigue siendo Lilo, interpretada aquí con carisma y naturalidad por Maia Kealoha. La niña mantiene ese aire de incomprendida que la volvió icónica: ama a Elvis, habla con muñecos rotos y no encaja en los moldes sociales. A su lado, Stitch cobra vida gracias a la tecnología CGI, en una versión más suavizada del monstruo que alguna vez destruyó San Francisco en miniatura. Si bien su diseño ha generado controversia entre fans, su personalidad intacta y la química con Lilo despejan dudas.

La película conserva el entorno hawaiano, y lo convierte en algo más que un telón de fondo exótico. La cultura local, la música tradicional y el respeto por el «ohana» (familia) son pilares narrativos que se refuerzan con sensibilidad y sin caer en el cliché. El tratamiento de Nani, la hermana mayor de Lilo, también gana profundidad: aquí es menos caricaturesca y más cercana a una joven real intentando sostener un hogar quebrado.

Donde la película encuentra su mayor fortaleza es en su costado emocional. La relación entre Lilo y Stitch sigue funcionando como un espejo de lo que significa amar incluso lo que no comprendemos. Sin embargo, hay decisiones narrativas que buscan suavizar los aspectos más oscuros del filme original: la crudeza del duelo, la pobreza y la amenaza constante de separación familiar se diluyen a favor de un tono más amable, probablemente buscando agradar a un público más amplio.

La nueva Lilo & Stitch no busca reinventar la rueda, sino aferrarse al espíritu de una historia que ya demostró su potencia emocional. Con sus ajustes estéticos y narrativos, esta versión logra conmover, entretener y, por momentos, hacer reír. Es, ante todo, un recordatorio de que ohana significa familia, y que la verdadera familia puede encontrarse en los lugares más inesperados. Me gusto mucho. Vayan a verla!

SANDRO EL GRAN SHOW

El telón del Teatro Coliseo se alzó para revivir la llama de una leyenda: “Sandro, el Gran Show” no es solo una obra musical, es una conexion a flor de piel de la pasión, el ritmo y el carisma irrepetible de Roberto Sánchez. Bajo la dirección escénica de Ana Sans y Julio Panno, y la dirección musical de José Luis “Pepe” Pagán, este tributo vibrante logra algo más que homenajear: reencarna.

Desde la primera nota hasta el último acorde, el espectáculo invita al público a un recorrido emocional por los grandes éxitos del Gitano. Con una banda en vivo impecable y un cuerpo de baile cargado de energía, el show construye un universo visual y sonoro que mantiene vivo el espíritu del ídolo. Las interpretaciones de Alan Madanes, Nacho Pérez Cortés, Sofía Val y Malena Rossi logran conmover sin caer en la imitación, con un respeto profundo por el artista y su legado.

Momentos como “Rosa, Rosa”, “Tengo” o “Penumbras” no solo arrancaron ovaciones sino también suspiros y lágrimas de emoción entre los presentes. Hay una búsqueda de autenticidad que se nota en cada detalle, desde el vestuario (tan perfectamente impecable y simetrico) hasta la iluminación( aplausos ) pasando por los arreglos musicales que equilibran lo clásico con lo renovado.

El Coliseo, cargado de historia sandrista, se convierte aquí en un personaje más. No es casualidad que esta sala, donde Sandro brilló en los años 80 y filmó parte de su última película, sea el epicentro del homenaje. Hay algo mágico en esa elección, una suerte de justicia poética que potencia la nostalgia del espectáculo.

“Este homenaje, justo en el año en que Roberto hubiera celebrado sus 80 años, es increíble”, dijo conmovida la viuda del cantante,Olga Garaventa.

“Sandro, el Gran Show” no pretende reemplazar al mito ni mucho menos sino recordarlo… porque el gitano sigue latiendo en el corazón del público. Un espectáculo visualmente deslumbrante, emotivo en su narrativa y poderoso en su ejecución. Una celebración a la altura de quien fue —y sigue siendo— uno de los íconos más queridos de la música popular argentina.

Funciones:

Teatro Coliseo MarceloT. de Alvear 1125
Jueves a sábados, 21 h. Domingos, 20 h.
Entradas disponibles por Ticketek.

MISION IMPOSIBLE . SENTENCIA FINAL

La séptima entrega de Misión: Imposible, titulada Sentencia Final, no se anda con rodeos: entrega lo que promete y más. Tres horas de pura adrenalina que funcionan como un gran espectáculo cinematográfico, pero también como una carta de amor (y despedida) a una de las franquicias más icónicas del cine de acción moderno.

Ethan Hunt y su equipo del FMI enfrentan su desafío más complejo hasta la fecha: detener a La Entidad, una inteligencia artificial fuera de control que amenaza con desatar un colapso global. En una carrera contrarreloj que los lleva por las principales capitales del mundo y hasta el Polo Norte, deberán evitar que esta tecnología avanzada caiga en manos equivocadas. Mientras el futuro de la humanidad pende de un hilo, Hunt se enfrenta no solo a un enemigo invisible, sino también a sus propios límites.

Tom Cruise, a sus 60 años, vuelve a demostrar que no tiene rival cuando se trata de arriesgar el cuerpo por el espectáculo. Corre, salta, nada, pilota, bucea, pelea y sufre en carne propia cada escena. Hay algo casi sobrehumano —y, a la vez, profundamente humano— en su entrega física. La anécdota del rodaje, en la que casi colapsa por el viento en una escena aérea, no hace más que subrayar su mística de héroe incansable. Y si bien el personaje de Ethan Hunt siempre fue el centro, esta entrega lo muestra más vulnerable y reflexivo, quizás como un eco del propio Cruise diciendo adiós.

La película despliega un recorrido casi turístico por grandes capitales europeas y hasta el Polo Norte, como si quisiera visitar todos los escenarios posibles antes de cerrar el telón. Hay un aire de homenaje en cada secuencia, no solo a la propia franquicia, sino al cine de acción clásico, a las películas de espías y al thriller tecnológico.

El guion, se da espacio para reflexionar sobre las implicancias del avance tecnológico sin frenar el vértigo narrativo. Y la música de cumple con creces su misión de potenciar cada escena, tensar cada persecución y elevar cada sacrificio.

Mision Imposible Sentencia Final : es un buen cierre emocional. Y si bien deja cabos sueltos para una posible continuación o spin-off, se siente como el adiós definitivo de Ethan Hunt. Una despedida digna, a la altura de un personaje que redefinió lo que puede ser un héroe de acción en el siglo XXI. Le crees que no vuelve? Te leo

LA REVISTA DEL CERVANTES

En un despliegue de color, talento y ritmo, La Revista del Cervantes se presenta como un homenaje exuberante y sensible al género revisteril, que supo marcar una época dorada en la cultura popular argentina. Con un libro original de Alfredo Allende, Sebastián Borensztein, Juan Francisco Dasso, Marcela Guerty y Juanse Rausch, la propuesta encuentra el equilibrio justo entre humor, historia y emoción.

La excusa argumental es tan ingeniosa como efectiva: Tato (Marco Antonio Caponi) y Pinti (Sebastián Suñé) despiertan en un limbo donde los espera una Recepcionista (una magnética Mónica Antonópulos) encargada de decidir su destino final: el cielo o el infierno. El disparador será el recuerdo de “la revista”, que abre la puerta a una sucesión de cuadros musicales y sketches que revisitan el esplendor de los años 20 con un ojo contemporáneo.

Pablo Maritano —a cargo de la dirección general y la puesta en escena— orquesta con precisión este universo de brillos y fantasía, donde el artificio es celebrado como virtuosismo. La escenografía art déco deslumbra por su riqueza visual y su capacidad para transportarnos en el tiempo(el escenario giratorio me volo la cabeza), mientras que el vestuario (que esplendor por favor!!), plagado de plumas, lentejuelas y concheros, dialoga con los íconos del género sin caer en la parodia, sino desde el cariño y la reinvención.

El elenco, encabezado por figuras de gran presencia como Alejandra Radano y Carlos Casella haciendo de la emblematica mascara del teatro de la alegria y la tristeza, aporta una potencia escénica que sostiene cada momento con energía, humor y sensibilidad. Marco Antonio Caponi y Sebastián Suñé forman una dupla entrañable, y Mónica Antonópulos se luce en un rol que combina glamour con autoridad celestial. Completan el equipo artistas notables como Iride Mockert (estrella absoluta), Fran Andrade, Jerónimo Giocondo Bosia, Romina Groppo, Jessica Abouchain y María Rojí, todos en sintonía con el espíritu lúdico y festivo del espectáculo.

La dirección musical de Fernando Albinarrate eleva aún más la propuesta, con la Orquesta del Cervantes ejecutando en vivo una selección de clásicos que resuenan con fuerza y nostalgia. La dirección coreográfica de Andrea Servera se apoya en el virtuosismo de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea para sumar cuadros de gran impacto físico y visual.

La Revista del Cervantes no solo revive un género que supo divertir, transgredir y emocionar: lo resignifica con una mirada actual, cuidada y celebratoria. Es una fiesta para los sentidos, un gesto de amor al teatro popular y una invitación a mirar hacia atrás con orgullo, sin dejar de reinventar lo que fuimos para imaginar lo que podemos volver a ser.

Una joya imperdible de esta temporada en el Teatro Nacional Cervantes. LOS OBLIGO A QUE LA VEAN!

Autores: Alfredo Allende, Sebastián Borensztein, Juan Francisco Dasso, Marcela Guerty y Juanse Rausch. 

Dirección: Pablo Maritano.

 Intérpretes: Alejandra Radano, Carlos Casella, Marco Antonio Caponi, Sebastián Suñé, Mónica Antonópulos, Javier Marra, Fabián Minelli, Iride Mockert, Fran Andrade, Jerónimo Giocondo Bosia, Romina Groppo, Jessica Abouchain, María Rojí. Con la participación de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea y de la Orquesta del Cervantes.

 Vestuario: María Emilia Tambutti . 

Escenografía: Andrea Mercado.

 Iluminación: Verónica Alcoba. 

Música: Fernando Albinarrate. 

Coreografía: Andrea Servera. 

Sala: Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815). Funciones: de jueves a domingos, a las 20 h. Duración: 120 minutos. Entrada 15.000$

LA DESGRACIA

En La Desgracia, el musical, el escenario se convierte en un pueblo tan ficticio como reconocible: Terranova, donde una enfermedad de transmisión sexual y un crimen misterioso desatan una catarata de hipocresía, represión y deseo. Pero lejos de ser un drama denso, la obra apuesta —y gana— por una farsa desopilante que no da respiro, impulsada por un elenco brillante y una dirección afilada.

Desde el primer acorde, la puesta se siente distinta: la música no solo acompaña, sino que construye carácter, contexto y ritmo. Las canciones revelan mucho más que lo que los personajes se atreven a decir; son confesiones envueltas en melodías que van del pop al tango, del himno religioso a la balada más kitsch, sin perder jamás la coherencia estilística ni la inteligencia dramática.

El libro —ácido, agudo, provocador— juega con los clichés de los pueblos chicos, los secretos grandes y el peso del qué dirán. La intendente, la hija pecadora, el médico salvador, la enfermera psicotica, el pastor fanático: todos estereotipos que se rompen y reconstruyen en clave de humor negro, con una mordacidad que recuerda a lo mejor de Reefer Madness o incluso a la irreverencia de South Park, pero con una sensibilidad propia, anclada en la idiosincrasia local.

El elenco es, sencillamente, espectacular. Cada intérprete domina no solo el canto y la actuación, sino el tempo cómico y el dramatismo paródico que exige la obra. La dirección —dinámica, precisa— sostiene un ritmo vertiginoso sin perder jamás el control, y hace brillar a cada personaje en su justa medida.

La Desgracia es, sin exagerar, uno de los mejores musicales que se pueden ver hoy en Buenos Aires. Una obra que se anima a decir cosas incómodas, que se ríe de todo y de todos, y que, en esa risa, también conmueve. Porque detrás del absurdo, late una verdad incómoda: que a veces la verdadera desgracia no es la enfermedad, sino la represión, la culpa y el miedo al deseo.

La vi 3 veces, desde El Galpon de Guevara, hasta el Paseo La Plaza, con diferentes figuras… y siempre aplaudi, DE PIE.

Una joya musical que combina sátira, suspenso y emoción con una potencia poco vista en el teatro local.

Imperdible.

Los martes 20.45en el PASEO LA PLAZA

DE TANGO Y SOMBRAS

Todos los miércoles a las 22:15 en el Paseo La Plaza, la sala se transforma en un cruce entre el inframundo y la superficie, entre la tragedia griega y el drama porteño. Con “De Tango y Sombras”, Marcos Ayala reafirma su maestría como coreógrafo y bailarín.

Desde el primer compás, la puesta impacta por su potencia visual: las coreografías, ejecutadas con precisión y dramatismo, construyen un lenguaje corporal que reemplaza las palabras y transmite, con cada abrazo o cada ruptura del abrazo, la tensión entre el deseo, el poder y la redención. Ayala y Paola Camacho brillan en escena, no solo por su virtuosismo técnico, sino por la expresividad con la que encarnan a estos seres arquetípicos. La química entre ambos es magnética, generando momentos de una emocionalidad tan intensa como refinada.

El cuerpo de baile acompaña con igual entrega, dando forma a las sombras que habitan el inframundo o a los ecos de una Buenos Aires poética y trágica. La propuesta coreográfica, precisa y teatral, respeta la esencia del tango pero la expande hacia nuevos territorios escénicos, aportando matices contemporáneos sin perder el pulso tradicional.

El vestuario es otro de los grandes aciertos de la obra. Con diseños de Florencia Valentini en el primer acto y de Walter Delgado en el segundo, la transformación visual acompaña el tránsito de los personajes entre mundos. La paleta cromática y las texturas dialogan con la iluminación de Cristian Tateossian, quien refuerza el juego entre luces y sombras que da nombre a la obra, potenciando el clima onírico y sensorial del relato.

La escenografía de Matías Otálora apuesta por lo simbólico, dejando que la danza y la iluminación construyan los espacios emocionales. La dirección escénica de Ignacio González Cano, en sintonía con la mirada de Ayala, encuentra el tono justo entre lo mítico y lo urbano, sin caer en lo solemne ni en lo decorativo.

De Tango y Sombras” es un espectáculo que habla del amor como fuerza transformadora, del deseo como impulso vital y de la identidad como un equilibrio entre la luz y la oscuridad. Un imperdible de la cartelera porteña que emociona, conmueve y deja huella. Te quedan dos funciones

Vale la pena

Paseo La Plaza – Sala Pablo Picasso
Miércoles, 22.15 h

E TANGO Y SOMBRAS
Idea, Coreografía y Dirección General: Marcos Ayala
Línea Argumental: Ignacio González Cano y Marcos Ayala
Dirección de  Escena: Ignacio González Cano y Marcos Ayala

Elenco:
Bailarines Principales
Marcos Ayala
Paola Camacho

Cuerpo de Baile
Sabrina  Nogueira,  Ayelén Alvarez Miño, Ligeia Moya,
Aldana  Tade, Irina Cristoff Veleff, María Emilia Prono
Eber Burger, José  Lugones, Claudio González
Julio Seffino, Facundo Vilches, Emanuel Silva

Asistente de Escenario: Pablo Errante
Escenografía: Matías Otálora
Diseño de Iluminación : Cristian Tateossian
Diseño de vestuario: Florencia Valentini (1er. Acto) y Walter Delgado (2do. Acto)
Realización de vestuario: Walter Delgado
Asistente de Vestuario: Nelly Bellomo
Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia
Fotografía: Nacho Lunadei
Producción Ejecutiva: Cristian Tateossian


VICTOR VENI A BUSCAR LOS DISCOS . PONELE

Con Francisco Pesqueira como protagonista absoluto, “Víctor, vení a buscar los discos” despliega un unipersonal que combina sensibilidad, humor y música en vivo para contar —y cantar— una historia de amor que ya fue, pero que aún duele. Bajo la dirección y puesta en escena de Emiliano Samar, el espectáculo logra algo difícil: transitar el desamor sin caer en la melancolía apagada, sosteniéndose en el juego escénico, la ternura del relato y la potencia emocional de los boleros.

La historia es simple en su superficie: Juan, un hombre de cincuenta años recién separado de Víctor, se enfrenta a la ausencia y a esos objetos que quedan como huellas de lo compartido: los discos. Pero la premisa se vuelve excusa para desplegar un universo íntimo, una memoria amorosa en carne viva, donde las canciones no solo acompañan el relato, sino que lo construyen. Pesqueira, con su solvencia habitual, se mueve entre monólogo, interpretación musical con fluidez y un gran sentido del ritmo.

El humor aparece como antídoto a la nostalgia, interrumpiendo con oportuno desparpajo los momentos más crudos. Hay ironía, autoconciencia y una mirada lúcida sobre las formas del amor y del duelo amoroso en los tiempos actuales. La propuesta no solo interpela a quienes transitaron relaciones entre varones; apela a cualquiera que haya amado, soltado, perdido o esperado algo que no llegó.

La escenografía y el trabajo visual acompañan sin estridencias, permitiendo que el foco esté en la palabra y en la música. Los músicos construyen junto al actor una dinamica que potencia lo narrado.

El espectáculo no se propone como un homenaje clásico al bolero, sino como un juego contemporáneo que dialoga con ese género.

El final, como prometía la sinopsis, deja espacio para la esperanza. Porque aunque el amor haya sido o no correspondido, siempre está la música, el recuerdo compartido, la risa, el deseo de volver a bailar.

Una propuesta sensible y honesta, que se escucha, se siente y se canta.

Muy bonita

Autores Francisco PesqueiraEmiliano Samar

Actúan:Francisco Pesqueira

Músicos:Pepo LapoubleFederico Razetti

Diseño de luces:Malena Miramontes Boim

Realización de escenografia:Analía Schiavino

Cantante:Francisco Pesqueira

Fotografía:Gianni Mestichelli

Diseño gráfico:Luis EscuderoLuis Escudero / Leconsag

Asesoramiento de vestuario:Sandra Ligabue

Asistencia:Eunice Medina Suarez

Prensa:Bmz ComunicacionesMarcelo BocciaCarlos MazalanAriel Zappone

Asistente de prensa:Verónica LarreaA

rreglos musicales:Pepo Lapouble

Producción ejecutiva:Andrea Widerker

Grafica:Daniel Roffo

Puesta en escena:Emiliano Sama

rDirección musical:Pepo Lapouble

Dirección:Emiliano Samar

Duración: 70 minutos

Patio de Actores Lerma 568 domingos 16.30

8CHO TANGO AEREO

Ocho Tango Aéreo no es simplemente un espectáculo de danza: es una reinvención del tango desde las alturas. La propuesta de Brenda Angiel y su compañía desafía la gravedad, pero también las convenciones del género rioplatense, conjugando tradición y vanguardia con una maestría que hipnotiza.

Los bailarines —auténticos acróbatas del tango— despliegan una expresividad física que trasciende el suelo. Suspendidos por arneses, se deslizan por paredes, flotan en el aire y se entrecruzan a velocidades asombrosas, generando imágenes visuales que remiten tanto a la poesía corporal como a la ilusión óptica. Cada coreografía es una historia breve contada desde el cuerpo, con momentos que oscilan entre la comicidad, la sensualidad y el vértigo. Especial mención merecen los dúos que juegan con la verticalidad, rompiendo la perspectiva tradicional del espectador, y generando una conexión íntima incluso a varios metros del suelo.

La orquesta en vivo es un plus importante. Con una formación inusual —bandoneón, violín, guitarra, piano, vibráfono, bajo, contrabajo y percusión— el ensamble ofrece una lectura fresca y rica del repertorio tanguero. Milongas, valsecitos y tangos compuestos especialmente para la obra conviven con una cuidada selección de piezas que dialogan a la perfección con la danza. El vibráfono y las cuerdas aportan una textura sonora casi cinematográfica, mientras que el bandoneón ancla la propuesta en el ADN del tango. El cantante, logra integrar la voz humana a este entramado con justeza emocional.

Ocho Tango Aéreo es una experiencia sensorial total: una fusión virtuosa entre música, danza, imagen y aire. Una celebración contemporánea del tango que, sin perder su raíz, encuentra nuevas formas de habitar el escenario y el cielo.

Incluyo ficha tecnica porque realmente cada persona que trabaja merece que se lo nombre en esta critica

Bailarines:Carla BugiolacchiMauro DannViviana FinkelsteinMorena GrassoRosina HeldnerMaximiliano NavarroGuillermo Fabricio PerezGiselle Pezoa Iturra

Músicos:Joaquín ApesteguiaJuan Pablo ArcangeliAda Gabriela BernasconiPablo BorghiAlejandro GuyotPedro Kiszkurno

Diseño de vestuario:Pilar BelmonteCarolina FerraiuoloFederico Olea Salinas

Diseño de luces:Anibal Corrado

Diseño sonoro:Daniel Fabio Silva

Música original:Juan Pablo ArcangeliMartín Ghersa

Voz:Alejandro Guyot

Operación técnica:Rodolfo AguirreMaximiliano CruzLucas Podestá

Asesoramiento en danza:Marcos AyalaValencia BatiukDamian EsellJuan Maliziamartin ojedaCesar Peral

Director Repositor:Viviana Finkelstein

Prensa:Daniel Franco

Producción general:Brenda Angiel

Jefe técnico:Rodolfo Aguirre

Coreografía:Brenda Angiel

Dirección musical:Juan Pablo ArcangeliMartín Ghersa

Dirección artística:Brenda Angiel

Dirección general:Brenda Angiel

ALEJANDRA

Tras seis funciones con localidades agotadas en el Teatro Nacional Sancor Seguros, Alejandra, una Perforación a Cielo Abierto se confirma como una de las propuestas más potentes e inclasificables de la cartelera porteña. Martín Rechimuzzi, nos invita a un viaje a través de la mente, la memoria y el estigma de la locura, con una obra que vibra entre la carcajada y la angustia más cruda.

Instalada en un contexto tan reconocible como inquietante —un cumpleaños de 15 en el conurbano bonaerense—, la historia se despliega en tres actos que funcionan como estaciones de una biografía que no es solo personal, sino también colectiva. Rechimuzzi se mete en la piel de múltiples personajes que, entre monólogos intensos, absurdos hilarantes y momentos de ternura brutal, van construyendo el retrato de Alejandra, una mujer atravesada por el encierro, la medicalización y el abandono, pero también por el deseo de celebrar y resistir.

El recurso del humor como puente entre el dolor y la crítica social es una de las claves de la propuesta. Como si se tratara de un antiguo coro griego, el Dúo Acuarela aporta intervenciones musicales que dan respiro.

Alejandra no busca respuestas simples.Y despliega preguntas urgentes: ¿qué es la cordura?, ¿quién decide qué vidas merecen ser escuchadas?, ¿cómo se construye lo «normal»? En un mundo post-pandémico donde la salud mental se volvió tema central, Rechimuzzi propone una mirada empática y descarnada, donde la crueldad del sistema se hace evidente, pero sin renunciar al goce y la celebración.

La sala tiene (como diria Sandro) un mundo de sensaciones. El público, testigo y partícipe, sale distinto: conmovido, pensativo, tocado.

Con funciones confirmadas para el 16 y 23 de mayo a las 23:30 en El Nacional, Alejandra se impone como una experiencia escénica necesaria. No solo es teatro: es un acto de amor, una denuncia y una celebración …todo eso JUNTO.