Entre persecuciones desopilantes, puertas que se abren y cierran sin parar, identidades falsas y situaciones cada vez más absurdas, Berlín Berlín se convierte en una de esas comedias que sostienen el humor de principio a fin sin perder nunca el ritmo. La obra toma el clásico espíritu del vodevil francés y lo mezcla con el universo de espías de la Guerra Fría para construir un espectáculo dinámico, físico y sumamente entretenido.
La historia transcurre en el Berlín Oriental, en plena tensión política. Emma y Ludwig intentan escapar hacia el otro lado del Muro utilizando un departamento que esconde un pasadizo secreto. Pero todo se complica cuando aparece el dueño del lugar, un agente de la Stasi que, además, queda completamente enamorado de Emma. A partir de ahí, el caos escala sin pausa: espionaje, engaños, dobles juegos y personajes que entran y salen constantemente alimentando una maquinaria de humor muy bien aceitada.
La dirección de Corina Fiorillo logra mantener la tensión cómica en todo momento, apoyándose en el humor físico, la precisión de los tiempos y una coreografía escénica que parece calculada al milímetro. No hay baches ni tiempos muertos: cada escena empuja a la siguiente con inteligencia y energía.
El elenco acompaña con enorme compromiso ese tono frenético. Pablo Rago aporta presencia y oficio en un personaje atravesado por el absurdo, mientras que Fernanda Metilli se luce con una gran vis cómica y mucha soltura escénica( para mi, la Nini Marshall del siglo xxi y vengan de a uno). También se destacan Maxi de la Cruz y Juan Pablo Gerettom(aplausos de pie), quienes encuentran el equilibrio perfecto entre la exageración y la precisión humorística. A ellos se suman Lucía Adúriz(talento puro), Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone, completando un elenco ensamblado con gran química y timing teatral.
La escenografía también juega un rol clave, transformando el departamento en un verdadero laberinto de secretos, escondites y entradas inesperadas que potencian el espíritu de la obra. Todo está pensado para sostener la comicidad y generar sorpresa permanente en el público. Con la ayuda de la tecnologia sincronizan el cambio de ambientacion mientras ves filmaciones que aportan a la historia de la obra.
Más allá de las carcajadas, la obra encuentra un atractivo especial en ese contexto histórico atravesado por el miedo, la vigilancia y las divisiones ideológicas. Pero lejos de ponerse solemne, el espectáculo elige derribar ese muro desde el absurdo y la ironía, convirtiendo el espionaje y la paranoia en puro entretenimiento teatral.
Con humor inteligente, actuaciones muy sólidas y una dirección que no pierde nunca el pulso de la comedia, Berlín Berlín es una gran recomendacion para que vayas a disfrutar de una excelente salida.
Autor: Patrick Haudecoeur y Gérald Sibleyras. Versión: Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Dirección: Corina Fiorillo. Intérpretes: Pablo Rago, Fernanda Metilli, Maxi de la Cruz y Juan Pablo Geretto, con Lucía Adúriz, Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone. Vestuario: Marlene Lievendag. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estevez. Iluminación: Carolina Rabenstein. Visuales: Moreno Pereyra. Sala: Teatro Apolo (Corrientes 1372). Funciones: Miércoles y jueves 20.30. Viernes, 21. Sábados, 19.30 y 21.30, y Domingos, a las 20. Duración: 80 minutos.
