“El Mago de Oz”atraviesa generacion sin perder su capacidad de sorprender. Esta nueva versión que llega al Teatro Nacional Cervantes consigue recuperar toda la magia del clásico de L. Frank Baum con una puesta de gran despliegue, música en vivo y un elenco que entiende que para contar un cuento también hay que jugar.
La adaptación de Marisé Monteiro, basada en El maravilloso Mago de Oz, encuentra en la dirección general de Sebastián Irigo una mirada que apuesta fuertemente a la fantasía, pero que también rescata algo esencial del relato: el valor de la amistad. Dorothy emprende su viaje buscando regresar a su casa y, en ese recorrido por el maravilloso mundo de Oz, se encuentra con tres compañeros que creen necesitar aquello que justamente van a descubrir que ya tienen dentro de ellos: inteligencia, corazón y valentía.
El Espantapájaros, el Hombre de Lata y el León son personajes que sienten que les falta algo para ser completos, pero es el camino compartido el que termina revelándoles sus propias fortalezas. Irigo pone el foco justamente allí: nadie salva a nadie por sí solo y el recorrido se vuelve mucho más rico cuando se comparte.
En ese viaje, Albana Fuentes construye una Dorothy de enorme carisma. Tiene la inocencia necesaria para el personaje, pero también la energía y la determinación que necesita una protagonista que atraviesa un mundo desconocido. Su conexión con el público es inmediata y sostiene muy bien el centro de la historia. La versatilidad en esta gran actriz es brillante.
A su lado, Leo Trento como Espantapájaros, Emiliano Larea como Hombre de Lata y Claudio Martínez Bel como León forman un trío que da placer verlos. Cada uno encuentra una identidad propia y, juntos, generan buena parte del humor y de la ternura de la obra. El Espantapájaros aporta frescura y expresividad; el Hombre de Lata combina humor y sensibilidad, mientras que el León resulta especialmente entrañable.
También merece destacarse Vanesa Butera, que interpreta tanto a la Bruja Buena del Norte como a la Bruja Mala del Oeste. El desafío de diferenciar dos personajes tan opuestos está muy bien resuelto , chapeu Vanesa!
Y si hay algo que distingue particularmente a esta producción es la música en vivo. La presencia de una orquesta integrada por seis músicos le aporta otra dimensión al espectáculo. Las composiciones de Ángel Mahler y Martín Bianchedi, con arreglos y dirección musical de Damián Mahler, no funcionan simplemente como acompañamiento: forman parte del relato y ayudan a construir el universo fantástico de Oz.
Las coreografías de Vanesa García Millán aportan movimiento y ritmo a una puesta que necesita sostener permanentemente la atención de los chicos, pero que también tiene elementos para disfrutar desde la mirada adulta. Ese es otro mérito: no subestima a los niños ni convierte al adulto que los acompaña en un simple espectador secundario.
“El Mago de Oz” es una propuesta familiar, musical y visualmente atractiva, con un muy buen elenco y una puesta que recupera la fantasía del clásico sin perder de vista su corazón. Se presenta en la Sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815, CABA, con funciones sábados y domingos a las 14.30, y continuará hasta el 27 de septiembre de 2026. La función tiene una duración aproximada de 80 minutos.
