LA CUPULA

Flavio Mendoza vuelve a apostar fuerte y, esta vez, directamente construye su propio universo. “La Cúpula” es mucho más que un espectáculo: es una experiencia visual y sensorial que combina teatro, danza, música en vivo, acrobacia, tecnología y una puesta de dimensiones poco habituales.

El espectáculo se presenta en un imponente domo instalado en el predio del Casino Buenos Aires, en Puerto Madero. La estructura, diseñada en 360 grados y sin columnas que obstaculicen la visión, es uno de los grandes protagonistas de la propuesta. Sobre ella, un espectacular mapping transforma permanentemente el espacio, mientras doce plataformas móviles modifican el escenario y generan diferentes niveles y movimientos.

La historia elegida para inaugurar este espacio es “El Príncipe Feliz, Corazón Dorado”, inspirada en el clásico cuento de Oscar Wilde. La trama cuenta la historia de un príncipe convertido en estatua que, acompañado por una golondrina, descubre el sufrimiento de quienes lo rodean y decide desprenderse de sus riquezas para ayudarlos. Pero en la propuesta de Mendoza el relato funciona, sobre todo, como un punto de partida para desplegar un enorme universo visual.

Y ahí está, justamente, una de las claves de “La Cúpula”: el relato queda muchas veces en segundo plano frente a la experiencia. La potencia del espectáculo está en lo que ocurre alrededor del espectador y, especialmente, en el movimiento constante de los artistas y de la escenografía.

El elenco merece un reconocimiento especial. Alan Lez, en el rol del Príncipe Feliz, Nacho Pérez Cortés como Dédalo y Valentina Podio como La Golondrina encabezan una compañía de gran nivel, acompañados por bailarines, acróbatas y artistas aéreos. Hay mucho trabajo físico detrás de cada número y se nota. Los bailarines aportan precisión, energía y una presencia escénica que sostiene buena parte del espectáculo.

Las coreografías de Catta son otro de los puntos fuertes. Hay momentos de gran despliegue, con cuerpos que aparecen, desaparecen, se elevan y se integran con las imágenes proyectadas.

También sorprende el vestuario, cuidadosamente pensado para integrarse con la estética fantástica de la propuesta. Colores, texturas, brillo y volumen acompañan la transformación permanente del escenario y consiguen que los artistas parezcan formar parte de ese universo proyectado sobre la cúpula.

La música , composición de Fede Vilas, completa una puesta que busca estimular todos los sentidos. La tecnología está al servicio del espectáculo y no al revés: el mapping, las plataformas móviles, las luces y los movimientos escénicos se combinan para generar imágenes de gran impacto.

“La Cúpula” funciona mejor cuando se la disfruta como una experiencia que cuando se le exige una estructura narrativa tradicional. No es necesario encontrar en cada escena una explicación argumental; muchas veces alcanza con dejarse llevar por lo que sucede alrededor. Tiene algunos momentos en los que el despliegue técnico puede imponerse sobre la historia, pero cuando la música, los bailarines, el vestuario, las coreografías y las imágenes se encuentran, el resultado es realmente impactante.

Flavio Mendoza vuelve a hacer lo que mejor sabe: pensar en grande, sorprender y llevar el espectáculo hacia un terreno diferente. “La Cúpula” tiene algunos momentos en los que el despliegue técnico puede imponerse sobre la historia, pero cuando la música, los bailarines, el vestuario, las coreografías y las imágenes se encuentran, el resultado es realmente impactante.

“La Cúpula” se presenta en el predio del Casino Buenos Aires, en Av. Elvira Rawson de Dellepiane, Puerto Madero. Actualmente hay funciones jueves y viernes a las 20, sábados a las 17 y 20, y domingos a las 17 y 20, según la cartelera disponible para septiembre. La duración aproximada es de 90 minutos.

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