MALA MADRE

Raquel Ameri se para frente al público y decide contar su verdad. No una versión edulcorada de la maternidad, ni la que responde a los mandatos de lo que se supone que debe ser una “buena madre”. En Mala Madre, su biodrama, se anima a poner el cuerpo, la voz y hasta los gritos para recorrer una historia personal atravesada por el amor, la culpa, el cansancio, los deseos, las pérdidas y, sobre todo, por una enorme necesidad de seguir siendo ella misma.

La obra, con dramaturgia de Raquel Ameri y Maruja Bustamante y dirección de Paola Luttini, parte de la propia vida de Raquel y de material audiovisual registrado durante años. Desde una hermosa abuela que le enseño cosas importantes de la vida, hasta el parto de uno de sus hijos .

El punto de partida está marcado por una herida profunda: la muerte temprana de su hermano, un acontecimiento que atraviesa su historia familiar y que se convierte en una de las claves para entender muchas de las emociones y preguntas que aparecen en escena.

Pero Mala Madre no es solamente una obra sobre la maternidad. Es también un relato sobre sobrevivir a las circunstancias, sobre tomar decisiones, sobre criar, trabajar, desear, equivocarse y seguir adelante aun cuando la vida golpea donde más duele.

Y ahí aparece una Raquel absolutamente valiente. No busca caer simpática ni construir un personaje perfecto. Por momentos grita, se enoja, se quiebra, se ríe y vuelve a empezar. Hay una necesidad casi urgente de contar, de sacar aquello que durante mucho tiempo estuvo guardado y de transformar esas experiencias en una historia compartida con el público.

Raquel pone esas preguntas sobre la mesa sin buscar respuestas fáciles. Y lo hace desde un lugar profundamente humano, mostrando que amar a sus hijos y necesitar un espacio propio no son necesariamente sentimientos opuestos.

El formato de biodrama potencia todavía más esa sensación de verdad. Lo que sucede frente a nosotros no parece una historia lejana: es una mujer revisando su propia vida y tratando de entenderla mientras la cuenta. Los registros audiovisuales, la música y las luces acompañan ese recorrido y amplían el universo de la protagonista.

Uno de los mayores méritos de la propuesta es justamente ese: no quedarse en el relato individual. La historia de Raquel termina funcionando como espejo para muchas otras mujeres que alguna vez sintieron culpa por querer algo más, que tuvieron que maternar atravesando dificultades o que simplemente descubrieron que la maternidad no se parece demasiado a esa imagen idealizada que tantas veces nos vendieron.

Hay dolor, sí. Hay duelo tambien. Hay momentos incómodos. Pero también hay resiliencia,  deseo y una enorme fuerza vital.

Raquel Ameri sostiene durante aproximadamente una hora y moneditas un espectáculo que exige entrega absoluta. Y esa entrega se siente. No hay distancia entre la actriz y la mujer que está contando su historia: ambas conviven permanentemente en escena.

Mala Madre es un acto de valentía.Una propuesta íntima, cruda y movilizadora, que no pretende decirnos cómo tenemos que vivir la maternidad, sino invitarnos a preguntarnos cuánto de lo que creemos sobre ser madre realmente nos pertenece y cuánto viene impuesto desde afuera.

Mala Madre se presenta los viernes a las 22.30 en NÜN Teatro Bar, Juan Ramírez de Velasco 419, Villa Crespo. La temporada comenzó el 4 de septiembre y las funciones están previstas hasta el 30 de octubre. Las entradas se consiguen por Alternativa Teatral.

Una obra para mirar, escuchar y, quizás, salir del teatro revisando nuestros propios prejuicios sobre qué significa ser una “buena” o una “mala” madre.

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