Jorge Suárez y Facundo Arana se encuentran sobre el escenario y construyen algo difícil de fabricar: una química genuina. Visitando al Sr. Green es una obra sensible, tierna y profundamente humana, de esas que comienzan casi con cierta distancia y terminan tocando fibras muy íntimas.
El reconocido texto de Jeff Baron regresa a Buenos Aires bajo la dirección de Santiago Doria y con una historia que, a pesar del paso del tiempo, conserva intacta su capacidad para hablar de la soledad, los prejuicios, los vínculos familiares, la aceptación y, fundamentalmente, de la posibilidad de encontrarnos con alguien que parece completamente diferente a nosotros.
Ross Gardiner (Facundo Arana) es un ejecutivo neoyorquino que, después de casi atropellar con su auto al Sr. Green (Jorge Suárez), recibe una particular condena: deberá visitarlo una vez por semana durante seis meses para ayudarlo en lo que necesite.
Ninguno quiere esos encuentros. Green es un hombre mayor, viudo, solitario,de religion judia, aferrado a sus costumbres y convicciones . Ross pertenece a otra generación, tiene otra forma de vivir y carga también con sus propios conflictos. Al principio parecen no tener nada en común. Sin embargo, visita tras visita, las barreras comienzan a caer y aparecen las heridas, los secretos, los prejuicios y las necesidades afectivas que ambos esconden.
Suárez realiza un trabajo extraordinario. Su Sr. Green tiene carácter, humor, obstinación y dureza, pero también una fragilidad que se va revelando lentamente. El actor trabaja cada gesto, cada silencio, la corporalidad y los tiempos de un hombre que parece haber cerrado la puerta no solamente de su departamento, sino también de su propia vida. Y cuando esa coraza comienza a quebrarse, emociona profundamente y eso se aplaude en varias oportunidades de la obra
Facundo Arana encuentra en Ross un personaje que le permite transitar diferentes estados con mucha sensibilidad. Hay algo especialmente interesante, además, en su regreso a este papel: Arana ya había interpretado a Ross hace dos décadas, junto a Pepe Soriano, y hoy vuelve a abordarlo desde otro momento de su carrera y de su vida. Hay una madurez que se refleja.
Pero más allá de las actuaciones individuales, lo más hermoso sucede entre ellos. Se escuchan, se esperan, se enfrentan y se acompañan. El vínculo crece delante del espectador con naturalidad y consigue algo fundamental: uno termina creyendo profundamente en esos dos hombres y en el afecto inesperado que empieza a unirlos.
Santiago Doria, quien también dirigió aquella recordada versión estrenada en Buenos Aires en 2005, conduce esta nueva puesta con precisión y sensibilidad. Su dirección no busca golpes bajos ni exageraciones: deja respirar el texto y, sobre todo, permite que sean los actores quienes conduzcan la emoción. El humor aparece en los momentos necesarios y funciona como un contrapunto perfecto frente a una historia que va adquiriendo cada vez mayor profundidad.
La escenografía diseñada por René Diviú, con reposición de Gastón Joubert, acompaña con certeza el universo del Sr. Green. Ese departamento es mucho más que el lugar donde transcurre la acción: habla también de su dueño, de su aislamiento y de una vida detenida. La iluminación de Leandra Rodríguez y el vestuario de Laura Singh completan una puesta cuidada, sin elementos que distraigan de lo esencial: la relación entre estos dos personajes.
Un párrafo especial merece la música original de Javier López del Carril, hermosa y delicada, que acompaña la emoción sin imponerse sobre ella.
Visitando al Sr. Green habla de diferencias generacionales, religión, familia, discriminación, identidad, soledad y aceptación. Pero, por encima de todo, habla de algo mucho más sencillo y universal: qué puede suceder cuando dos personas se animan verdaderamente a conocerse.
Es tierna, divertida por momentos y profundamente emotiva en otros. Y tiene dos actores que consiguen que esa emoción llegue sin artificios.
Vale la pena verla. Y dejarse emocionar.
Autor: Jeff Baron
Elenco: Jorge Suárez y Facundo Arana
Dirección: Santiago Doria
Director adjunto: Mateo Chiarino
Escenografía: René Diviú
Iluminación: Leandra Rodríguez
Vestuario: Laura Singh
Música original: Javier López del Carril
Funciones: Miércoles a domingo Teatro: Multiteatro (Av. Corrientes 1283).
