BOY

BOY, el unipersonal de Boy Olmi con dirección y dramaturgia de Shumi Gauto, es de esas experiencias teatrales que no se miran desde la butaca con distancia crítica sino que se atraviesan. Lo que sucede sobre el escenario del Teatro Picadero no responde a la lógica de la ficción tradicional: es un acto de presencia, un ejercicio de verdad y una entrega a corazón abierto.

Un hombre se para solo en escena. No actúa un personaje ni construye una máscara. Boy Olmi se muestra tal cual es y, desde ese lugar, se anima a preguntarse quién es hoy. Si lo define su profesión, su historia, sus vínculos, sus heridas o ese entramado complejo que forma una vida. La obra avanza como un biodrama íntimo, sostenido por relatos personales que encuentran en el teatro la forma justa para ser compartidos.

Con una notable economía de recursos y una gran precisión escénica, Olmi maneja con sensibilidad el humor, la ironía y la ternura, incluso cuando aborda recuerdos duros o zonas incómodas de su historia. Hay infancia, miedos, herencias familiares y preguntas existenciales que aparecen sin solemnidad, con la calma de alguien que ya no necesita demostrar nada. Esa serenidad es, justamente, uno de los grandes valores del espectáculo.

La dirección de Shumi Gauto acompaña con inteligencia este recorrido introspectivo, respetando los silencios, los tiempos emocionales y la fragilidad que el material exige. Nada está subrayado de más. Todo parece fluir con una naturalidad que refuerza la sensación de estar asistiendo a un experimento teatral honesto y profundamente humano.

BOY genera una fuerte complicidad con el público. La vulnerabilidad de Olmi se vuelve espejo y muchas de sus preguntas resuenan como propias en la platea. Hay algo profundamente movilizante en ese intercambio silencioso, en esa sensación de ser testigos privilegiados de un acto confesional que, sin embargo, nunca cae en el exhibicionismo.

Con producción de Diego Scott y un trabajo creativo desarrollado en Portal Bosque, el unipersonal ha tenido una gran recepción, con funciones en el Picadero, giras por la costa argentina, Uruguay y proyección internacional. No es casual: se trata de una propuesta que trasciende fronteras porque habla de lo esencial.

BOY se presenta los jueves de febrero y marzo a las 20 hs. en el Teatro Picadero y es, sin dudas, una experiencia recomendable. Un biodrama profundo que invita a reflexionar sobre la identidad, los vínculos y el paso del tiempo, recordándonos que más allá de los títulos y los roles, somos personas sensibles intentando encontrar nuestro lugar en el mundo. El aplauso prolongado que cierra cada función confirma que este experimento íntimo deja huella.

Dramaturgia y dirección: Shumi Gauto sobre relatos de Boy Olmi. 

Intérprete: Boy Olmi.

 Iluminación: Gonzalo Córdova.

 Pantallas: Cacodelphia. 

Producción general: Diego Scott (HTH productora). Sala: El Picadero (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857). Funciones: jueves febrero y marzo Duración: 65 minutos.

ELLAS SON TANGO

Ellas son tango vuelve a encender la Avenida Corrientes al ritmo del 2×4. La propuesta de Andrea Ghidone, que también pisa fuerte en escena como María Nieves, no quiere ser una postal estática del tango: lo toma de la noche, lo respira desde sus figuras más potentes y lo hace hablar con voz propia.

En el centro del recorrido están las mujeres que reescribieron el género: Tita Merello, con la chispa y desparpajo de Anita Martínez; Libertad Lamarque, con la elegancia y sensibilidad que imprime Marisol Otero; Nelly Omar, profundamente emotiva en la interpretación de Julia Calvo; y la danza que trasciende palabras en la presencia hipnótica de Ghidone misma como María Nieves.

La voz de Chino Laborde funciona como puente y corazón de la narración, ese bar imaginario donde estas leyendas relatan fragmentos de sus vidas, cargados de memoria, pena y alegría. Su interpretación de clásicos como Balada para un loco conmueve y dispara aplausos desde temprano.

La orquesta en vivo, Quinteto del Ángel, dirigida por el contrabajista Ángel Ridolfi, es más que acompañamiento: es el pulso que sostiene cada escena. Con un quinteto de instrumentistas que aparecen y desaparecen entre escenas, la musicalidad abraza desde lo íntimo hasta los momentos más expansivos del show con una precisión que sorprende.

La obra recorre unos 20 cuadros que mezclan canto, danza y narrativa. Algunos momentos vibran con fuerza propia: la ejecución de Uno y Besos brujos, el lirismo de Los mareados o La milonga y yo, la visceralidad de Se dice de mí y la potencia escénica de La cumparsita con todo el elenco. La puesta técnica —luces, escenografía y vestuario— aporta contexto y atmósfera sin nunca robarle protagonismo a la música o a las intérpretes, algo que la producción resuelve con solvencia.

Este espectáculo no rehúye del drama, pero tampoco se abisma en solemnidades: la historia del tango se cuenta con humor, compás y emoción, y sobre todo con la decisión de poner a las mujeres en el centro de un relato que muchas veces la tradición dejó en segundo plano. Ese punto de vista femenino —reforzado por una dramaturgia que combina lo biográfico con el pulso emocional del género— le da al show una vigencia que se siente directa y necesaria.

Si hay una nota para afinar, quizás esté en la continuidad dramática entre cuadros: como otros musicales que apuestan fuerte a la música, el hilo narrativo se siente por momentos fragmentado, apelando a recursos clásicos de transición que tal vez no funcione tan fluidamente para todos los ojos. Pero la suma de voces, cuerpos y pasajes tangueros logra que esa fragmentación nunca frene la emoción general.

Al final, Ellas son tango no sólo celebra un repertorio inmenso y conocido, sino que lo pone en conversación con la memoria cultural y la fuerza femenina. Con una orquesta viva, un elenco que no escatima entrega y una puesta que respira pasión, es uno de esos espectáculos que —más allá del género que ames— te deja vibrando con el compás de historias que siguen latiendo.

Idea y dirección general: Andrea Ghidone. Dramaturgia: Sebastián Irigo, Luis Longhi y Leandro Arecco. Elenco: Andrea Ghidone, Marisol Otero, Anita Martínez, Julia Calvo y Chino Laborde. Dirección musical: Humberto Ridolfi. Orquesta: Quinteto del Ángel. Escenografía y diseño de video: Arq. Mauro Marco Puppo. Iluminación: Ariel Conde. Vestuario: Leandro Sánchez. Sala: Teatro Astral (Av. Corrientes 1639). Funciones: jueves a las 20, viernes y sábados a las 21 y domingos a las 20. Duración: 100 minutos. 

INCIDENTE EN VICHY

La versión que Pablo Gorlero propone de Incidente en Vichy —el clásico de Arthur Miller— se instala como una experiencia teatral intensa y profundamente reflexiva, donde la sencillez escénica se transforma en una herramienta dramática poderosa. La pieza aprovecha la economía de medios para centrar la atención del espectador en lo esencial: la condición humana frente al horror, el miedo y la complicidad.

Desde los primeros instantes, la adaptación y dirección de Gorlero quedan claras como los pilares que sostienen esta puesta. Su apuesta por un registro cercano al teatro documental —una decisión de estilo más que un recurso— permite que cada momento dramático emerja con naturalidad y urgencia. La puesta es despojada y minimalista, sin distracciones superfluas; la escena se convierte en un lugar de escucha activa donde el público es confrontado con la historia y consigo mismo.

La obra narra la detención de un grupo de hombres en la Francia de 1942, sometidos a una revisión policial que rápidamente se revela como algo más siniestro: están siendo evaluados por su supuesto origen judío ante las amenazas del régimen nazi. A través de ese aparente trámite, se despliegan dudas, excusas, miedos, tensiones y contradicciones internas. Cada personaje, aunque arrestado en un mismo espacio, lleva consigo un universo ético y personal que la puesta de Gorlero sabe dejar emerger sin artificio.

En el corazón de la propuesta están las actuaciones: un elenco amplio (15 intérpretes excelentes) que se juega la vida en cada gesto y en cada silencio. Las actuaciones son sumamente comprometidas —con apuntes gestuales sutiles y una emocionalidad contenida que estalla cuando menos se espera—, sosteniendo una tensión escénica constante. El público no solo presencia una historia de época: se ve forzado a contemplar sus propios prejuicios, miedos y racionalizaciones ante la injusticia.

La dirección de Gorlero no busca la grandilocuencia, sino la claridad ética. Al optar por una estética sobria, casi secular, la puesta destaca el conflicto moral que atraviesa a cada personaje y, por extensión, a cada espectador. Aquí no hay héroes cómodos ni villanos caricaturescos: hay seres humanos atrapados entre la obligación de sobrevivir y la necesidad de mantenerse fieles a sus convicciones.

En tiempos donde los discursos sobre identidad, miedo y responsabilidad individual siguen siendo urgentes, esta adaptación ofrece una teatralidad que no solo conmueve, sino que interpela. Lo que en superficie podría parecer un ejercicio histórico se convierte en un espejo que refleja nuestras tensiones contemporáneas, haciendo de Incidente en Vichy un texto tan necesario como estremecedor.

En febrero se presentara en el TEatro Auditorium, si estan por alli no dejen de verla

Incidente en Vichy. Autor: Arthur Miller. Adaptación y dirección: Pablo Gorlero. Intérpretes: Mateo Chiarino, Patricio Coutoune Leduc, Rubén de la Torre, Mario Petrosini Monceau, Junior Pisani Lebeau, Rodrigo Raffetto Bayard, Pablo Turchi, Enrique Iturralde, Santiago Lozano, Jerónimo Dodds, Marcelo Rodríguez, Julián Mardirosian, Mauricio Méndez, Mariano Sgallini, Marcelo La Valle. Escenografía y vestuario: Gabriella Gerdelics. Iluminación: Ricardo Sica. Música y diseño sonoro: Fernando Nazar.  . Duración: 80 minutos. 

CASI NORMALES INMERSIVO

La experiencia teatral Casi Normales Inmersivo llega al Centro Audiovisual Inmersivo (CAI) en Colegiales como una de las propuestas más audaces del año: no se observa, se vive. En su primera versión totalmente en castellano, esta reinvención del clásico musical estadounidense trasciende las convenciones de la escena tradicional para ofrecer un relato emocional que pulsa en cada espacio del cuerpo del espectador.

Desde el instante en que cruzás la puerta del CAI, te das cuenta de que no estás ante un musical habitual. Allí no hay butacas que marquen distancia entre el público y los intérpretes: los límites se disuelven, se camina entre los personajes, se pasa de una escena a otra casi sin notarlo y la narración te envuelve desde todos los ángulos.

En el centro de esta puesta inmersiva, Melania Lenoir entrega una de las interpretaciones más conmovedoras de la temporada: su Diana no solo canta con una técnica impecable, sino que instala un dolor auténtico y visceral que traspasa el dispositivo escénico. Su trabajo se siente en cada nota, en cada gesto —un despliegue emocional crudo, honesto y memorable.

A su lado, Roberto Peloni compone a Dan con una mezcla compleja de fragilidad y firmeza que lo ancla a la familia, acompañando a Lenoir sin eclipsarla y encontrando en la intimidad de cada escena un equilibrio perfecto entre la vulnerabilidad y la resistencia.

Destacados también están Axel Munton y Ema Giménez Zapiola, cuya presencia como los hijos abraza los temas de duelo y salud mental con una intensidad digna de figuras consagradas. Valentín Zaninelli, en el rol de Henry, agrega una capa adicional de honestidad emocional que redondea un elenco de extraordinaria cohesión.

El formato inmersivo hace que cada tema —la búsqueda de “normalidad”, la fragilidad humana, los vínculos familiares, la salud mental— deje de ser una idea que se mira desde afuera para convertirse en una experiencia íntima. Las proyecciones, el sonido tridimensional y la relación directa con los intérpretes hacen que la narración no solo se escuche sino que se sienta en el cuerpo.

Longeva ya en sus versiones anteriores (con esta version es la tercera que disfruto)y celebrada alrededor del mundo, esta adaptación rompe definitivamente la cuarta pared: el espectador no es un testigo distante, sino un habitante más de esa casa emocional que es Casi Normales. Cita obligada , no te la pierdas!


  • 🎭 Dónde: Centro Audiovisual Inmersivo (CAI), Jorge Newbery 3039, CABA — Buenos Aires.
  • 🗓️ Fechas y horarios:
    • Viernes y sábados a las 21:00 hs.
    • Domingos a las 20:00 hs.
    • Temporada hasta 8 de febrero de 2026.
  • 🎫 Entradas: por Plateanet o en boletería del CAI.

TEATRO,HUMOR Y MUSICA JUDIA EN EL PASEO LA PLAZA

La segunda edición del ciclo Teatro, humor y música judía volvio a la Sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza (Corrientes 1660, Ciudad de Buenos Aires) con una puesta diversa y profunda que combina teatro, stand up, música y danza. La temporada transcurrirá todos los martes a las 20 hs hasta el 31 de marzo de 2026, y las entradas ya están disponibles en Plateanet.

Bajo la consigna de celebrar la cultura judía desde múltiples lenguajes escénicos, la programación reúne obras consagradas, comedias, shows musicales y estrenos con figuras destacadas de la escena porteña y nacional, incluyendo a Mario Diament, Jean Pierre Noher, Gaby Goldberg, Diego Hodara, Sofía González Gil, Marina Munilla, Pablo Gorlero, Irene Almus, Diego Licht y Andrés Ini, entre otros referentes.

La grilla arranco el 6 de enero con el stand up “¿Conocés a Andi Ini?”, un espectáculo de humor versátil cargado de improvisación y música que también cerrará el ciclo el 31 de marzo. El 13 de enero se presento Incidente en Vichy, adaptación de Arthur Miller bajo la dirección de Pablo Gorlero, obra que acumuló ocho nominaciones a los Premios ACE y cuenta con respaldo institucional del Museo del Holocausto de Buenos Aires.

Febrero propone desde Golda Meir, cuestión de estado —con Marina Munilla, Alejandro Stordeau y Mario Riccio— hasta La casa de atrás, inspirada en el diario de Ana Frank, y Canciones sin botox (edición kosher), un homenaje musical a las raíces judías con Diego Licht. El 24 de febrero tendrá lugar la Gala ortodoxa, una selección de voces femeninas de la comunidad que promete un cierre de mes vibrante.

El ciclo de marzo incluye propuestas como Cuando el sur canta en idish, que fusiona música judía con folklore; Hermanas de sangre, historia íntima y emotiva; y El cazador y el buen nazi, drama con Jean Pierre Noher y Ernesto Claudio sobre el enfrentamiento ficticio entre Simón Wiesenthal y Albert Speer. La temporada coreográfica culmina el 24 de marzo con New day will rise, producción de danza contemporánea de Abcdario Compañía de Danza con repertorio tradicional y audiovisual en vivo.

Con una propuesta pensada tanto para el público general como para quienes buscan experiencias culturales profundas, Teatro, humor y música judía se consolida como una de las apuestas más diversas del calendario teatral porteño para este verano.

Todos los martes de enero, febrero y marzo a las 20 h. en el Paseo La Plaza, Corrientes 1660 (Sala Pablo Picasso)
Entradas disponibles en Plateanet

OSCARS 2026

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas dio a conocer la lista oficial de nominados a la 98ª edición de los Premios Oscar, que reconocerán a las mejores producciones estrenadas durante 2025. La ceremonia se realizará el domingo 15 de marzo de 2026 en el Dolby Theatre de Hollywood, en Los Ángeles,

DATOS DE LA CEREMONIA

Fecha: domingo 15 de marzo de 2026
Lugar: Dolby Theatre, Hollywood, Los Ángeles
Hora de inicio: 19.00 (ET) / 16.00 (PT)
Transmisión: ABC y Hulu


LAS PELÍCULAS CON MÁS NOMINACIONES

Este año la competencia tiene un claro liderazgo y varias producciones fuertes que se reparten las principales categorías.

Pecadores (Sinners) encabeza la lista con 16 nominaciones, convirtiéndose en la película más mencionada del año y marcando un récord histórico para esta edición.

Le siguen:

  • Una batalla tras otra (One Battle After Another) – 13 nominaciones
  • Frankenstein – 9 nominaciones
  • Marty Supremo – 9 nominaciones
  • Valor sentimental (Sentimental Value) – 9 nominaciones
  • Hamnet – 8 nominaciones

ALGUNOS NOMINADOS A LOS OSCAR 2026

Mejor Película

Bugonia
F1
Frankenstein
Hamnet
Marty Supremo
Una batalla tras otra
El agente secreto
Valor sentimental
Pecadores
Sueños de trenes


Mejor Dirección

Chloé Zhao – Hamnet
Josh Safdie – Marty Supremo
Paul Thomas Anderson – Una batalla tras otra
Joachim Trier – Valor sentimental
Ryan Coogler – Pecadores


Mejor Actor Protagónico

Timothée Chalamet – Marty Supremo
Leonardo DiCaprio – Una batalla tras otra
Ethan Hawke – Blue Moon
Michael B. Jordan – Pecadores
Wagner Moura – El agente secreto


Mejor Actriz Protagónica

Jessie Buckley – Hamnet
Rose Byrne – If I Had Legs I’d Kick You
Kate Hudson – Song Sung Blue
Renate Reinsve – Valor sentimental
Emma Stone – Bugonia


Mejor Actor de Reparto

Benicio del Toro – Una batalla tras otra
Jacob Elordi – Frankenstein
Delroy Lindo – Pecadores
Sean Penn – Una batalla tras otra
Stellan Skarsgård – Valor sentimental


Mejor Actriz de Reparto

Elle Fanning – Valor sentimental
Inga Ibsdotter Lilleaas – Valor sentimental
Amy Madigan – La hora de la desaparición
Wunmi Mosaku – Pecadores
Teyana Taylor – Una batalla tras otra


Guion Original

Blue Moon
Fue solo un accidente
Marty Supremo
Valor sentimental
Pecadores

Guion Adaptado

Bugonia
Frankenstein
Hamnet
Una batalla tras otra
Sueños de trenes


Película Animada

Arco
Elio
Las guerreras K-Pop
Little Amélie or the Character of Rain
Zootopia 2


Además, las categorías técnicas y artísticas como sonido, fotografía, edición, efectos visuales, vestuario, maquillaje y diseño de producción cuentan con fuerte presencia de títulos como F1, Avatar: Fuego y cenizas, Jurassic World: Renace y Frankenstein.

La gala volverá a contar con Conan O’Brien como conductor y promete ser una de las ceremonias más competitivas y comentadas de los últimos años.

VOX POPURRI – FANFARRIA- AL LATIDO DE UN COMPAS

Fanfarria, el espectáculo de Vox Popurri, confirma que la voz puede ser mucho más que un recurso musical: es el verdadero motor dramático y humorístico de la propuesta. El trío integrado por Judith Morales, Tamara Prato y Camila Suero despliega un trabajo vocal preciso, potente y versátil, que se luce especialmente en los juegos de armonías y en los cambios de registro que atraviesan todo el show.

Las voces se entrelazan con una naturalidad que habla de una química escénica sólida y bien trabajada. Cada una aporta su impronta,3 generaciones que le ponen todo a traves de sus ingeniosos dialogos, pero el mayor acierto está en el funcionamiento coral, donde el humor nace tanto del texto como de la interpretación musical . No hay excesos ni alardes innecesarios: la técnica está siempre al servicio del relato y del gag.

La propuesta nos lleva a un anhelo del trio: poder entrar a un concurso de baile pero no saben con que estilo podran ganarlo, y alli es donde despliegan su talento . El resultado es un show ágil, inteligente y cercano, que conecta con el público desde la risa pero también desde la admiración por el trabajo vocal.

Ame el recuerdo a «Utilisima Satelital» el documental de History Channel sobre la cumbia o la novela de Dr Miranda entrelazando canciones del duo con la historia que escribio una de las artistas…es GENIAL!

Fanfarria se presenta los domingos en Mar del Plata, en la Sala Melany del Centro de Arte Radio City Roxy Melany (San Luis 1750) la entrada cuesta 20.000 (si si … buen precio). Una opción ideal para quienes buscan cerrar el fin de semana con humor, música de calidad y un trío que demuestra que la voz, bien usada, puede ser protagonista absoluta. BRAVO!

LAS QUE GRITAN

Las que gritan llegó al Teatro Metropólitan con una propuesta que combina humor, sensibilidad y pequeñas sacudidas emotivas. Escrita por José María del Castillo y Antonio Rincón Cano, en versión de Manuel y Sofía González Gil, esta comedia sobre mujeres que se animan a gritarle a la vida para empezar a vivir de verdad logra conectar con el público desde el primer momento.

La historia se centra en una madre y sus tres hijas que decide pasar un fin de semana con ellas porque «la vida es finita» y apremia….Cuatro mujeres que comparten frustraciones, silencios y una noticia que lo cambiará todo— se cuenta con ritmo, inteligencia y una honestidad que alterna lo absurdo con lo profundamente humano.

Laura Novoa brilla con una actuación que va de lo tragicómico a lo tierno, sosteniendo a su personaje con verdad y fuerza escénica. Eugenia Guerty, por su parte, es una de las sorpresas más graciosas de la noche: su timing cómico y su presencia desenfadada generan carcajadas genuinas sin caer en lo obvio. Julia Zenko aporta una calidez delicada como la madre que convoca a sus hijas: su voz y su modo de estar en escena le dan un núcleo afectivo a la obra que pocas producciones consiguen con tanta naturalidad.

La dirección de Manuel González Gil mantiene el equilibrio entre lo hilarante y lo reflexivo; el tono de la puesta invita a reírse con la vida sin perder de vista la complejidad de los vínculos familiares.

La única nota fuera de lugar es la canción final: aunque bien interpretada, el número se siente un poco desligado del pulso íntimo que venía marcando la obra.

Las que gritan es una comedia sensible, bien actuada y divertida, con algunos ajustes (le sacaria la cancion final, ya se cuenta todo en la hora y minutos largos que dura) se convierte en una opción para las noches de sábado y domingo en el Metropólitan.

Teatro Metropólitan — Corrientes 1343, CABA
📅 Funciones: sábados 23:00 / domingos 21:00
🎟️ Entradas:www.plateanet.com o boletería del teatro

SONG SONG BLUE

Song Sung Blue apuesta a la emoción íntima antes que al espectáculo, y encuentra su mayor fortaleza en el trabajo sensible de Hugh Jackman y Kate Hudson, que construyen una historia de amor atravesada por la música como refugio, como identidad y como forma de sobrevivir cuando todo lo demás se derrumba. Inspirada en hechos reales, la película recrea la vida de Mike y Claire Sardina, una pareja de Wisconsin que se volvió famosa en el circuito local por su banda tributo a Neil Diamond, mostrando no solo el brillo de los escenarios sino también las fragilidades personales que sostienen esa pasión .

Jackman compone a Mike desde un lugar profundamente humano: un hombre (ex alcoholico) y la necesidad de reinventarse, que encuentra en la música una segunda oportunidad. Su actuación no busca el lucimiento fácil sino la verdad emocional, y cada interpretación sobre el escenario funciona como una extensión de su conflicto interno . Hudson, como Claire, es el motor emocional del relato: intensa, vulnerable y resiliente, aporta capas de sensibilidad que evitan que el personaje caiga en el cliché. Su desempeño combina fuerza dramática y musical con una naturalidad que sostiene toda la película .

La química entre ambos es uno de los grandes logros del film: hay conexión real, ternura y una sensación constante de compañerismo que convierte a la pareja en el corazón del relato. No es una historia de celebridades ni de éxito rimbombante, sino de artistas anónimos que encuentran sentido en interpretar canciones ajenas mientras reconstruyen sus propias vidas .

Craig Brewer dirige con sensibilidad, evitando el artificio típico del biopic musical para enfocarse en los pequeños gestos, en los silencios y en los momentos donde la música aparece como único lenguaje posible. La película crece cuando se concentra en lo humano y se vuelve más irregular cuando intenta extender ciertos pasajes dramáticos, pero nunca pierde honestidad emocional .

Más que un musical tradicional, Song Sung Blue funciona como un tributo a los soñadores cotidianos, a quienes encuentran en el arte una forma de redención. Es emotiva, sincera y sostenida por dos protagonistas que logran que la pantalla respire verdad. Preparen pañuelos, es bella.

Al final, los datos clave:
Dirección: Craig Brewer
Protagonistas: Hugh Jackman (Mike Sardina), Kate Hudson (Claire Sardina)
Basada en: documental Song Sung Blue (2008) sobre la banda tributo Lightning & Thunder
Género: drama musical biográfico
Duración aproximada: 132 minutos
Música original: Scott Bomar
Fotografía: Amy Vincent

MARTY SUPREMO

Marty Supremo se apoya en una historia ambientada en la Nueva York de los años 50 para construir un relato tan atípico como magnético. Dirigida por Josh Safdie, quien también coescribe el guion junto a Ronald Bronstein, la película toma como «inspiración libre» la figura del legendario jugador de tenis de mesa Marty Reisman y la transforma en una fábula sobre ambición, el ego y el deseo de trascender.

Timothée Chalamet encarna a Marty Mauser, un vendedor de zapatos obsesionado con convertirse en el mejor jugador de ping-pong del mundo, en un contexto donde ese deporte es subestimado y ridiculizado. El actor sostiene el film con una interpretación intensa y física, cargada de contradicciones, que lo muestra vulnerable y arrogante a la vez. A su lado, Gwyneth Paltrow aporta solidez y presencia en un rol clave(sutil pero lindo), acompañada por un elenco ecléctico que incluye a Odessa A’zion, Tyler, the Creator, Kevin O’Leary y cameos sorprendentes.

La puesta en escena es uno de los grandes aciertos del film. La fotografía recrea una ciudad áspera y nocturna, mientras que la música refuerza (desde aphaville hasta tears for fears) el clima obsesivo que atraviesa toda la narración. Safdie combina momentos de gran despliegue visual con escenas íntimas, donde el foco está puesto en los gestos, las miradas y los silencios del protagonista.

Lejos de ser una biopic convencional, Marty Supremo se permite licencias narrativas y estéticas que la acercan más a una parábola sobre el precio del éxito que a un retrato fiel de época. No busca héroes perfectos ni finales complacientes: apuesta por personajes incómodos, decisiones cuestionables y una tensión constante entre el talento y la autodestrucción.

En materia de premios, Marty Supremo ha tenido impacto en la temporada de galardones. Timothée Chalamet obtuvo el Golden Globe® a Mejor Actor en Película – Musical o Comedia por su papel de Marty Mauser, su primer Globo de Oro tras varias nominaciones previas en su carrera. Además, ganó el premio a Mejor Actor en los Critics Choice Awards 2026, consolidando su interpretación como una de las más destacadas de la temporada. La película también fue nominada al Globo de Oro a Mejor Película – Musical o Comedia y a Mejor Guion, aunque no se llevó esos trofeos.

Con una duración cercana a las dos horas y media, la película exige atención, pero recompensa con una experiencia intensa y personal. Marty Supremo confirma a Josh Safdie como una de las miradas más singulares del cine actual y consolida a Chalamet en un registro adulto y desafiante, en una historia que va mucho más allá del deporte para hablar de identidad, obsesión y deseo de grandeza.