Una comedia fantástica dirigida y protagonizada por Aziz Ansari, con Keanu Reeves y Seth Rogen en los roles principales. La historia sigue a Gabriel (Reeves), un ángel encargado de intervenir en accidentes de tránsito causados por distracciones humanas. En una de sus misiones conoce a Arj (Ansari), un joven con múltiples trabajos precarios, y a Jeff (Rogen), un inversor exitoso pero vacío. Gabriel decide que ambos intercambien sus vidas para que comprendan lo que significa estar en el lugar del otro y descubran qué es realmente la felicidad.
La película mezcla humor con crítica social y plantea, desde una mirada amable, temas como la desigualdad, la empatía y el valor de las pequeñas cosas. Keke Palmer y Sandra Oh completan el elenco con participaciones que aportan calidez y equilibrio. Reeves logra una interpretación ligera y humana, lejos de sus papeles más intensos, y su presencia otorga al relato una serenidad muy particular. Ansari, con su tono cercano y natural, consigue que el espectador se identifique con un personaje que vive al límite, mientras Rogen se mueve con soltura en el registro de hombre exitoso pero desencantado.
Las actuaciones son el mayor acierto de la película: todos los personajes están construidos con ternura, incluso los que rozan la caricatura. El guion, sin embargo, peca de ser demasiado explícito. La metáfora celestial se explica en exceso y no deja mucho espacio para que el espectador complete el sentido. A mitad del metraje la narración se vuelve algo repetitiva, y ciertas escenas dramáticas pierden fuerza frente al tono general de liviandad.
Ansari debuta como director con una mirada empática, que evita el cinismo y apuesta por el afecto como motor narrativo. Cuando el cielo se equivoca no sorprende, pero conmueve. Es una historia que, sin reinventar la rueda, recuerda con ternura que a veces el milagro no viene del cielo, sino de los gestos más simples.









