En Las Adoro, que se presenta los lunes en el Galpón de Guevara, todo arranca con una premisa simple y muy efectiva: dos hermanos actores, Herminia y José, con más de ochenta años y una vida entera arriba del escenario, vuelven a enfrentarse a una última oportunidad artística mientras los recuerdos del pasado empiezan a colarse en el presente. Desde ahí, la obra se abre como una caja de memorias donde el teatro, el vínculo entre ellos y el paso del tiempo se mezclan con humor, nostalgia y mucha ternura.
Lo más potente de la propuesta está en las actuaciones de Lucía Adúriz Bravo y Mariano Saborido. La química entre ambos es tan natural que por momentos da la sensación de estar espiando una charla real entre hermanos que se conocen de memoria (cerre los ojos y te juro que vi a Aida y Jorge Luz). Se escuchan, se esperan, se pisan, se cuidan. Esa complicidad se vuelve el corazón de la obra y sostiene cada escena con una verdad muy conmovedora.
Hay algo muy cálido en cómo los personajes recuerdan, ensayan, cantan y vuelven una y otra vez sobre su historia. No desde la solemnidad, sino desde un lugar amoroso, incluso lúdico. La obra funciona como un homenaje al teatro desde adentro: a las rutinas, a las funciones, a la vida vivida entre bambalinas. El público no solo mira, sino que se siente invitado a compartir esa devoción por la escena.
La dirección y dramaturgia de Juanse Rausch acompaña ese clima con una puesta sencilla que deja todo el peso en los intérpretes y en el vínculo que construyen. Hay humor, hay melancolía, y hay momentos de una ternura muy genuina que aparecen sin esfuerzo, casi como si surgieran solos de esa relación.
Si en algunos pasajes la obra parece volver sobre ciertas ideas, esa repetición termina siendo parte de su poética: como cuando uno recuerda algo querido y vuelve a contarlo una y otra vez, no por falta de novedad sino por afecto.
Las Adoro deja una sensación muy linda al salir de la sala. Es una obra que habla del amor entre hermanos, del amor por el teatro y de la necesidad de seguir subiendo a escena, incluso cuando el tiempo ya pasó. Y esa combinación, sostenida por dos actuaciones tan conectadas, resulta profundamente emocionante.
Actúan:Lucía Adúriz, Mariano Saborido
Diseño de maquillaje:Adam Efron
Diseño de pelucas:Alejo Moises
Diseño de vestuario:La Polilla
Diseño de escenografía:Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño De Iluminación:Facundo David
Producción general:Nünproduce, Maru Belli, Karina Hernandez, Sandra Srolovich
Duración: 90 minutos
EL GALPON DE GUEVARA GUEVARA 326 ENTRADAS 30.000$
