“Misery” consigue algo que no es sencillo en teatro: mantener al espectador en estado de alerta. Sabemos que Paul Sheldon está atrapado, sabemos que Annie Wilkes es peligrosa, pero aun así cada escena genera la pregunta inevitable: ¿hasta dónde será capaz de llegar ella y cómo hará él para sobrevivir?
La adaptación argentina la hacen Daniel Botti y Manuel González Gil( quien también dirige esta versión) protagonizada por Julia Calvo y Juan Gil Navarro. La historia es conocida: Paul Sheldon, un escritor que acaba de sufrir un terrible accidente automovilístico, es rescatado por Annie Wilkes, una enfermera que se presenta como su admiradora número uno. Lo que parece un acto de salvación rápidamente se transforma en una situación de encierro, manipulación y terror.
Y ahí está el verdadero corazón de la obra: la obsesión. Annie no es simplemente una fan apasionada. Su admiración se transforma progresivamente en una necesidad de controlar al escritor, su obra y hasta su destino. Y ese cambio es uno de los elementos que Julia Calvo desarrolla con enorme potencia.
Calvo compone una Annie perturbadora, imprevisible, capaz de pasar de la dulzura a la violencia en cuestión de segundos. Hay algo casi desconcertante en su personaje porque nunca sabemos exactamente qué puede hacer a continuación. Y esa incertidumbre es fundamental para que el suspenso funcione.
Juan Gil Navarro, por su parte, tiene el enorme desafío de interpretar a un hombre prácticamente inmovilizado durante buena parte de la historia. Y lo resuelve poniendo el cuerpo de una manera notable: el dolor, el miedo, la desesperación y las estrategias que Paul va desarrollando para sobrevivir aparecen en cada gesto. Su personaje pasa de sentirse agradecido por haber sido rescatado a comprender que está atrapado y que su vida depende de su capacidad para enfrentarse psicológicamente con su captora.
Entre los dos se produce un verdadero duelo actoral. Y cuanto más avanza la historia, más se modifica la relación de poder entre ambos. Uno intenta recuperar su libertad; la otra está dispuesta a hacer prácticamente cualquier cosa para impedirlo.
La dirección de Manuel González Gil tiene el desafío de trasladar al teatro una historia que muchos conocemos por la película protagonizada por Kathy Bates y James Caan. Y lo interesante es que no intenta competir con el lenguaje cinematográfico: apuesta por los actores, por la tensión de la escena y por la imaginación del espectador. y lo logra y tiene un ingrediente mas…y no es un dato menor.
En ese sentido, la música de Martín Bianchedi resulta imprescindible. Es cierto que está utilizada con una intensidad importante y que por momentos suena muy fuerte, pero en esta puesta ese recurso termina jugando a favor del clima. La música subraya los momentos de mayor tensión, anticipa peligros y ayuda a construir esa sensación de que algo terrible está a punto de suceder. En una obra donde buena parte del suspenso depende de lo que el espectador imagina, ese acompañamiento sonoro tiene un peso enorme. La ficha de la puesta confirma a Bianchedi como responsable de la música y a Lula Rojo en la escenografía.
También hay que destacar cómo la obra logra generar situaciones de suspenso genuinas. El espectador conoce el peligro, pero no necesariamente sabe cuándo llegará ni cómo se desencadenará. Los silencios, los movimientos de Annie, las limitaciones físicas de Paul y esa convivencia forzada dentro de un espacio cerrado hacen que la tensión vaya creciendo escena tras escena.
Y quizás ese sea uno de los mayores atractivos de esta “Misery”: no necesita grandes despliegues para provocar incomodidad. Dos personajes, un espacio reducido y una relación de poder completamente desequilibrada alcanzan para generar una atmósfera opresiva.
“Misery” es,una obra para quienes disfrutan del suspenso, pero también para quienes quieren ver dos muy buenos actores enfrentados en un duelo psicológico que va creciendo en intensidad.
Y hay una buena noticia para quienes prefieren los horarios de la tarde: incorporaron una función los domingos a las 16.30, un horario excelente para disfrutar de teatro y todavía tener toda la tarde por delante. Actualmente las funciones son jueves, viernes y sábados a las 21.30 y domingos a las 16.30, en el Teatro Metropolitan, Av. Corrientes 1343, CABA. La duración es de aproximadamente 70 minutos.