Lo dejamos acá no busca convertirse en una película trascendental ni revolucionar el cine argentino. Y quizás ahí esté una de sus virtudes. Es entretenida, sin demasiadas pretensiones, pero con todos los condimentos necesarios para verla, pasarla bien y dejarse llevar por una historia que mezcla comedia, suspenso, psicología y una buena dosis de ironía.
Dirigida por Hernán Goldfrid y protagonizada por Ricardo Darín y Diego Peretti, la película parte de una idea tan sencilla como atractiva: ¿qué pasa cuando un terapeuta decide que escuchar a sus pacientes ya no es suficiente?
Darín interpreta a un prestigioso psicoanalista que comienza a perder la fe en los métodos tradicionales de su profesión. Convencido de que algunas personas necesitan algo más que hablar desde un diván, empieza a involucrarse en secreto en la vida de sus pacientes y a cruzar límites que un profesional jamás debería atravesar.
Y aparentemente funciona.
Hasta que aparece en su consultorio un escritor interpretado por Diego Peretti, un hombre con un importante bloqueo creativo y una complicada relación con el alcohol. Ese nuevo paciente terminará convirtiéndose en un desafío mucho mayor de lo esperado. A partir de ahí, la relación entre terapeuta y paciente empieza a cambiar y el juego se vuelve cada vez más imprevisible.
Pero si hay algo que sostiene especialmente a Lo dejamos acá es la química entre Darín y Peretti.
Los dos tienen tiempos actorales extraordinarios y acá se nota cuánto disfrutan del ida y vuelta. Hay complicidad, ironía, incomodidad y una especie de duelo permanente entre sus personajes. Por momentos uno parece tener el control y, unos minutos después, es el otro quien maneja la situación.
Darín se mueve con enorme comodidad en ese personaje inteligente, seguro de sí mismo y convencido de sus propias teorías, mientras que Peretti aprovecha esa mezcla tan particular que maneja entre fragilidad, humor, neurosis e imprevisibilidad.
Y cuando los dos están frente a frente, la película crece.
Gran parte de la historia depende justamente de esos encuentros, de las conversaciones y de esa extraña relación que comienza siendo profesional y poco a poco se transforma en otra cosa. El guion es de Emanuel Diez, también guionista de El encargado, Nada y Coppola, el representante.
Hernán Goldfrid sabe perfectamente qué hacer con estos dos actores. No necesita sobrecargar la historia y apuesta por el ritmo, los diálogos y el suspenso. Su dirección consigue que una trama bastante pequeña vaya creciendo a partir de las situaciones y de los personajes, jugando también con algunos giros que es mejor no anticipar.
Goldfrid conoce además muy bien a sus protagonistas: dirigió a Darín en Tesis sobre un homicidio y a Peretti en Música en espera. Ese conocimiento parece jugar a favor de una puesta que les deja espacio para lucirse sin perder nunca el rumbo de la historia.
El elenco se completa con Antonia Bengoechea, Inés Efron, Andrea Politti, Pata Echegoyen, Carlos Santamaría y Miriam Odorico, entre otros. La película dura 97 minutos, otro punto a favor para una propuesta que encuentra en la agilidad uno de sus mejores aliados.
Lo dejamos acá no pretende dar una clase sobre psicoanálisis ni convertirse en un profundo tratado sobre la condición humana. Juega con ese universo, se ríe un poco de él, cruza algunos límites y construye desde allí una comedia con suspenso que funciona fundamentalmente por sus actores.
Es una película amable, entretenida y con dos protagonistas que saben perfectamente cómo potenciarse.
Darín y Peretti tienen química, Goldfrid sabe aprovecharla y la historia tiene los ingredientes suficientes para mantenernos interesados hasta el final.
A veces no hace falta mucho más.
Lo dejamos acá se estrena globalmente en Netflix el 16 de octubre, luego de haber tenido su premiere mundial en la 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
