SALLUD MOLDAVSKY Y AMOR

Roberto Moldavsky vuelve al escenario porteño con “Salud, Moldavsky y Amor”, una propuesta que reafirma por qué es uno de los grandes referentes del humor argentino actual. En esta nueva entrega, el comediante despliega su característico estilo entre lo cotidiano y lo político, logrando una conexión inmediata con el público, que no para de reírse desde el primer minuto.

El show es un retrato desopilante de los temas que nos atraviesan a todos: los viajes en familia, los cambios inevitables de la edad, la dificultad de adaptarse a las nuevas tecnologías, y por supuesto, ese toque de humor político al que Moldavsky ya nos tiene acostumbrados (tranqui que te vas a reir), siempre desde una mirada aguda, irónica y cercana.

Acompañado la talentosa Valentín Gómez en la música, el espectáculo no es solo stand up: es una experiencia completa. Las intervenciones musicales suman ritmo y color, y elevan el show a otro nivel, aportando variedad sin perder el foco del humor.

Con funciones de jueves a domingo en el Teatro Apolo, “Salud, Moldavsky y Amor” es mucho más que una rutina de chistes: es una invitación a reírnos de nosotros mismos, a relajarnos y salir del teatro con el corazón más liviano. Ideal para quienes necesitan una buena dosis de humor y alegría en estos tiempos.

Teatro Apolo

Corriente 1372

Jueves a domingo

MENEM LA SERIE

La nueva serie “Menem”, producida por Amazon Prime Video, se adentra con ambición en los claroscuros de una de las figuras más polémicas de la política argentina. Aunque el título remite directamente al expresidente Carlos Menem, la ficción decide contar la historia a través de una familia riojana cuyas vidas se entrecruzan con el círculo íntimo del poder, proponiendo un enfoque más coral que biográfico.

Desde el arranque, la narración apuesta por un clima de época cuidado en detalles, con vestuarios, escenografías y archivos de la década del noventa que ayudan a sumergirse en aquel país de contrastes: la euforia de la convertibilidad, los escándalos mediáticos y el auge del marketing político. El guion alterna momentos de tensión doméstica con pinceladas de humor negro y escenas de intriga que revelan cómo la ambición, la lealtad y el miedo atraviesan todas las capas sociales.

El elenco, encabezado por Leo Sbaraglia en un rol protagónico magnético, se completa con Griselda Siciliani( espectacular como Zulema Yoma!!), Juan Minujín, Jorgelina Aruzzi, Pochi Ducasse, Marco Antonio Caponi, Agustín Sullivan y Campi, entre otros. Cada uno aporta matices a personajes que encarnan el costado íntimo y las ramificaciones del poder.

La serie logra su cometido: invitar a reflexionar sobre una era que transformó al país para siempre, con sus luces y sus sombras.

Un drama político de factura sólida, pensado tanto para quienes vivieron esos años como para nuevas generaciones curiosas por asomarse a un capítulo clave de la historia argentina.

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JURASSIC WORLD: RENACE

Tres años después de cerrar la trilogía moderna con Dominio, Jurassic World: Renace demuestra que la franquicia todavía tiene colmillo y ambición para reinventarse. Bajo la dirección de Gareth Edwards esta nueva entrega apuesta por un regreso al espíritu del Parque Jurásico original, fusionando nostalgia, espectáculo y una intriga biotecnológica más adulta.

La historia se sitúa cinco años después del caos global: los dinosaurios sobreviven apenas en islas ecuatoriales, un ecosistema que oculta secretos capaces de transformar la medicina humana.

Scarlett Johansson es Zora Bennett, líder de una misión clandestina cuyo objetivo es capturar material genético invaluable. La acompaña un sólido Mahershala Ali, cuya interpretación de Duncan Kincaid equilibra temple y vulnerabilidad, mientras Rupert Friend y Jonathan Bailey encarnan los intereses farmacéuticos y científicos que complican la expedición. Manuel García-Rulfo aporta humanidad como el padre de una familia atrapada accidentalmente en el infierno jurásico. Este elenco fresco logra sostener la trama sin depender de los viejos protagonistas, un movimiento arriesgado que finalmente paga dividendos.

Visualmente, Renace es disfrutable: la recreación de la instalación secreta, las secuencias acuáticas —incluyendo el anticipado T-Rex en el río— y la convivencia entre especies clásicas y nuevas criaturas son impactantes. Edwards saca partido de la tensión ambiental y de un diseño sonoro que devuelve a los dinosaurios un aura genuinamente intimidante.

Si bien la película no evita algunos clichés —la farmacéutica sin escrúpulos, el héroe atormentado—, compensa con un sentido de descubrimiento que había quedado algo diluido en las últimas entregas. La idea de que el destino de la humanidad pueda ligarse a los últimos ejemplares prehistóricos añade un giro interesante que abre puertas para futuras continuaciones.

Jurassic World: Renace es una revitalización digna de una saga que parecía agotada, un blockbuster que respeta el ADN original mientras siembra semillas para nuevas historias. Para el público que creció escuchando el rugido del T-Rex, esta aventura recupera la emoción y el asombro de volver a poner un pie en la isla donde todo comenzó.

El fan mas que agradecido, el espectador vaya preparado con pochoclo y gaseosa!

RELATIVIDAD

En el íntimo espacio del Teatro Picadero, se enciende una de esas joyas que combinan teatro de texto, rigor interpretativo y una historia que crece minuto a minuto en tensión. “Relatividad”, del reconocido dramaturgo estadounidense Mark St. Germain —el mismo autor de La última sesión de Freud—, se presenta como un atrapante duelo actoral entre dos grandes de la escena argentina: Gabriela Toscano y Luis Machín, acompañados por la solvente Catherine Biquard bajo la dirección de Carlos Rivas.

La trama nos traslada a un gélido día de 1949. En la aparente tranquilidad de su hogar, el físico Albert Einstein recibe a una periodista con quien, en principio, mantendrá una entrevista de carácter biográfico. Pero lo que comienza como una conversación amable y protocolar, pronto se transforma en una tensa confrontación. Ella no viene solo a preguntarle por su teoría de la relatividad, sino a desenterrar un secreto profundamente humano, ético y doloroso que el genio ha querido mantener oculto.

Luis Machín, en la piel de Einstein, se sumerge con maestría en las contradicciones de una mente brillante atrapada por su pasado. Construye un Einstein sarcástico y al mismo tiempo vulnerable. A su lado, Gabriela Toscano ofrece una interpretación feroz y matizada de la misteriosa entrevistadora: inteligente, perspicaz y emocionalmente implacable. El contrapunto entre ambos es magnético y da lugar a escenas de altísimo voltaje dramático.

La dirección de Carlos Rivas se apoya con delicadeza en el texto, privilegiando el trabajo actoral y los silencios que tanto dicen. El diseño escenográfico e iluminación de Gonzalo Córdova construyen un ambiente sobrio, casi asfixiante, ideal para un relato que poco a poco se convierte en un thriller psicológico.

Con funciones de viernes a domingo en el Teatro El Picadero , Relatividad es mucho más que una obra sobre Einstein: es una reflexión sobre la verdad, la responsabilidad personal y los límites del genio cuando se enfrenta con sus propios fantasmas. Y, sobre todo, es una clase magistral de actuación que ningún amante del buen teatro debería perderse.

Si despues de esto no la vas a ver ….anda ya a sacar entradas!

UNA NAVIDAD DE MIERDA

Reunirse con la familia en Navidad ya es, para muchos, un pequeño acto de heroísmo. Ahora, si a eso le sumamos tres años de silencio, heridas sin cerrar, una hija que regresa de Londres con su novia con una «sorpresita» y una cena que amenaza con estallar en cualquier momento… el resultado no puede ser otro que Una Navidad de Mierda, una comedia desbordante, hilarante y maravillosamente dirigida por Peto Menahem y Verónica Llinás, que se luce también como protagonista.

La historia arranca con una premisa simple, pero explosiva: una familia se reúne luego de años de distanciamiento con la hija menor, y todo parece dispuesto para un reencuentro emotivo… pero no sera tan normal como todos creen…

El absurdo se instala desde el minuto uno y no se va más. De hecho, se potencia escena tras escena, en un crescendo que mantiene al público en carcajadas constantes.

Verónica Llinás está, simplemente, brillante. Su manejo del humor físico, sus silencios, sus miradas que dicen más que mil palabras, hacen que cada intervención suya sea una clase magistral de comedia. Es imposible no mirarla, imposible no reírse. Pero lo mejor es que no está sola: Alejo García Pintos, Tomás Fonzi y Anita Gutiérrez completan un elenco sin puntos flojos. Cada uno aporta su color, su neurosis, su timing, y juntos logran una dinámica familiar que se siente tan real como ridículamente graciosa.

La dirección conjunta de Llinás y Menahem es un reloj suizo: no hay baches, no hay escenas de más, no hay chistes forzados. Todo tiene su lugar, su ritmo, su lógica (por más loca que parezca). Es una de esas obras donde el espectador no tiene respiro y, aún así, quiere más. Los remates están milimétricamente ubicados, pero nada suena mecánico. Hay frescura, hay juego, hay riesgo.

El diseño escenográfico también merece aplausos: el living navideño, con su decoración cargada de intenciones y detalles familiares, es un campo de batalla perfecto para que los personajes desplieguen todo su arsenal emocional. Es un espacio que permite el caos, pero que nunca lo desborda: los actores se mueven con soltura, y el resultado es visualmente atractivo sin necesidad de grandes artificios.

Una Navidad de Mierda es, además de una gran comedia, una pequeña radiografía de vínculos rotos, expectativas imposibles, y esa necesidad tan humana de que todo salga bien… cuando claramente no va a salir bien. El título lo dice todo, pero lo que no dice —y lo que hay que vivir— es el talento que hay detrás para hacer del desastre una fiesta inolvidable.

Ideal para quienes quieran reírse sin culpa, identificarse un poquito y, por qué no, reconciliarse con las propias cenas familiares desastrosas. En el Teatro Premier, se vive una Navidad caótica, sí… pero de esas que uno no se quiere perder.

Autor: Markos Goikolea Unzalu. Intérpretes: Verónica Llinás, Alejo García Pintos, Anita Gutiérrez, Tomas Fonzi. Vestuario: Marcela Amado, Ximena Puig. Escenografía: Alberto Negrín. Iluminación: Carolina Rabenstein. Sonido: Dani Vach. Colaborador artístico: Gabriel Chamé. Dirección: Peto Menahem, Verónica Llinás. Sala: Premier (Av. Corrientes 1565). Funciones: jueves, 20.30; viernes, 21; sábados, 19.30 y 21.30; domingos, 20. Duración: 70 minutos.

CUESTION DE GENERO

En la cartelera porteña, Cuestión de género se impone como una comedia aguda, actual y tan entretenida como incómoda. Escrita por la francesa Jade-Rose Parker y dirigida con precisión por Nelson Valente, la obra encuentra su gran atractivo en un elenco de lujo encabezado por Moria Casán y Jorge Marrale, dos figuras icónicas que por primera vez comparten escenario, y cuyo duelo actoral resulta uno de los mayores placeres de la propuesta.

La acción transcurre en un elegante departamento que, como toda buena escenografía realista, funciona tanto como contenedor de la trama como metáfora de lo que se esconde bajo la superficie. El diseño escenográfico no sólo da cuenta del buen pasar de la pareja protagonista, sino que también sirve de contraste con las tensiones soterradas que estallan sin aviso.

Casán compone a Jade, una diseñadora sofisticada y de fuerte presencia, que tras un resultado médico le revela a su esposo Francisco (Marrale) un secreto que remueve los cimientos de su matrimonio. La actriz, en un rol que le permite desplegar tanto su histrionismo como una veta emocional más contenida, logra un equilibrio admirable entre el humor y el dolor, entre la ironía filosa y la vulnerabilidad. Sin duda, Moria es una distinta, hipnotica, aparece y el publico aplaude sin parar.

Jorge Marrale, por su parte, brilla con su interpretación de un político progresista de discurso cómodo y moral flexible. Su Francisco es tan reconocible como perturbador: un hombre que se jacta de sus convicciones mientras no sabe qué hacer con la verdad de su esposa. Marrale aporta matices y una dosis de humanidad que evita que el personaje caiga en la caricatura.

El elenco se completa con solvencia: Paula Kohan como la hija que también trae sus propias sorpresas y Ariel Pérez De María en el rol de su pareja, cada uno sumando capas a esta comedia que no teme abrazar el caos familiar.

La dirección de Valente se destaca por el ritmo sostenido, que no da respiro, y por saber capitalizar el timing cómico del elenco sin descuidar la carga emocional del conflicto. La obra se sostiene en diálogos veloces, situaciones inesperadas y un humor que invita a la reflexión, abordando temas como la identidad, el prejuicio, el amor y la hipocresía social con inteligencia y sensibilidad.

Cuestión de género es una especie de espejo incómodo sobre nuestras propias contradicciones: cuánto decimos aceptar al otro y cuánto estamos dispuestos a ceder cuando esa diferencia golpea la puerta de casa.

Una obra valiente, actual y necesaria con un elenco que brilla! Moria y Jorge una pareja que LA ROMPE!!!

Elenco: Moria Casán, Jorge Marrale, Paula Kohan y Ariel Pérez de María. 

Dirección: Nelson Valente.

Duración: 80 minutos. 

Sala: Teatro Metropolitan.

Funciones: de miércoles a domingos

LILO Y STITCH

Veinte años después de que Lilo & Stitch irrumpiera en la pantalla grande con su mezcla de ternura, humor y una visión poco convencional sobre la familia, Disney apuesta una vez más a la nostalgia con una nueva versión live action que actualiza la historia para las nuevas generaciones sin perder de vista a sus fanáticos de siempre.

El corazón de la película sigue siendo Lilo, interpretada aquí con carisma y naturalidad por Maia Kealoha. La niña mantiene ese aire de incomprendida que la volvió icónica: ama a Elvis, habla con muñecos rotos y no encaja en los moldes sociales. A su lado, Stitch cobra vida gracias a la tecnología CGI, en una versión más suavizada del monstruo que alguna vez destruyó San Francisco en miniatura. Si bien su diseño ha generado controversia entre fans, su personalidad intacta y la química con Lilo despejan dudas.

La película conserva el entorno hawaiano, y lo convierte en algo más que un telón de fondo exótico. La cultura local, la música tradicional y el respeto por el «ohana» (familia) son pilares narrativos que se refuerzan con sensibilidad y sin caer en el cliché. El tratamiento de Nani, la hermana mayor de Lilo, también gana profundidad: aquí es menos caricaturesca y más cercana a una joven real intentando sostener un hogar quebrado.

Donde la película encuentra su mayor fortaleza es en su costado emocional. La relación entre Lilo y Stitch sigue funcionando como un espejo de lo que significa amar incluso lo que no comprendemos. Sin embargo, hay decisiones narrativas que buscan suavizar los aspectos más oscuros del filme original: la crudeza del duelo, la pobreza y la amenaza constante de separación familiar se diluyen a favor de un tono más amable, probablemente buscando agradar a un público más amplio.

La nueva Lilo & Stitch no busca reinventar la rueda, sino aferrarse al espíritu de una historia que ya demostró su potencia emocional. Con sus ajustes estéticos y narrativos, esta versión logra conmover, entretener y, por momentos, hacer reír. Es, ante todo, un recordatorio de que ohana significa familia, y que la verdadera familia puede encontrarse en los lugares más inesperados. Me gusto mucho. Vayan a verla!

SANDRO EL GRAN SHOW

El telón del Teatro Coliseo se alzó para revivir la llama de una leyenda: “Sandro, el Gran Show” no es solo una obra musical, es una conexion a flor de piel de la pasión, el ritmo y el carisma irrepetible de Roberto Sánchez. Bajo la dirección escénica de Ana Sans y Julio Panno, y la dirección musical de José Luis “Pepe” Pagán, este tributo vibrante logra algo más que homenajear: reencarna.

Desde la primera nota hasta el último acorde, el espectáculo invita al público a un recorrido emocional por los grandes éxitos del Gitano. Con una banda en vivo impecable y un cuerpo de baile cargado de energía, el show construye un universo visual y sonoro que mantiene vivo el espíritu del ídolo. Las interpretaciones de Alan Madanes, Nacho Pérez Cortés, Sofía Val y Malena Rossi logran conmover sin caer en la imitación, con un respeto profundo por el artista y su legado.

Momentos como “Rosa, Rosa”, “Tengo” o “Penumbras” no solo arrancaron ovaciones sino también suspiros y lágrimas de emoción entre los presentes. Hay una búsqueda de autenticidad que se nota en cada detalle, desde el vestuario (tan perfectamente impecable y simetrico) hasta la iluminación( aplausos ) pasando por los arreglos musicales que equilibran lo clásico con lo renovado.

El Coliseo, cargado de historia sandrista, se convierte aquí en un personaje más. No es casualidad que esta sala, donde Sandro brilló en los años 80 y filmó parte de su última película, sea el epicentro del homenaje. Hay algo mágico en esa elección, una suerte de justicia poética que potencia la nostalgia del espectáculo.

“Este homenaje, justo en el año en que Roberto hubiera celebrado sus 80 años, es increíble”, dijo conmovida la viuda del cantante,Olga Garaventa.

“Sandro, el Gran Show” no pretende reemplazar al mito ni mucho menos sino recordarlo… porque el gitano sigue latiendo en el corazón del público. Un espectáculo visualmente deslumbrante, emotivo en su narrativa y poderoso en su ejecución. Una celebración a la altura de quien fue —y sigue siendo— uno de los íconos más queridos de la música popular argentina.

Funciones:

Teatro Coliseo MarceloT. de Alvear 1125
Jueves a sábados, 21 h. Domingos, 20 h.
Entradas disponibles por Ticketek.

MISION IMPOSIBLE . SENTENCIA FINAL

La séptima entrega de Misión: Imposible, titulada Sentencia Final, no se anda con rodeos: entrega lo que promete y más. Tres horas de pura adrenalina que funcionan como un gran espectáculo cinematográfico, pero también como una carta de amor (y despedida) a una de las franquicias más icónicas del cine de acción moderno.

Ethan Hunt y su equipo del FMI enfrentan su desafío más complejo hasta la fecha: detener a La Entidad, una inteligencia artificial fuera de control que amenaza con desatar un colapso global. En una carrera contrarreloj que los lleva por las principales capitales del mundo y hasta el Polo Norte, deberán evitar que esta tecnología avanzada caiga en manos equivocadas. Mientras el futuro de la humanidad pende de un hilo, Hunt se enfrenta no solo a un enemigo invisible, sino también a sus propios límites.

Tom Cruise, a sus 60 años, vuelve a demostrar que no tiene rival cuando se trata de arriesgar el cuerpo por el espectáculo. Corre, salta, nada, pilota, bucea, pelea y sufre en carne propia cada escena. Hay algo casi sobrehumano —y, a la vez, profundamente humano— en su entrega física. La anécdota del rodaje, en la que casi colapsa por el viento en una escena aérea, no hace más que subrayar su mística de héroe incansable. Y si bien el personaje de Ethan Hunt siempre fue el centro, esta entrega lo muestra más vulnerable y reflexivo, quizás como un eco del propio Cruise diciendo adiós.

La película despliega un recorrido casi turístico por grandes capitales europeas y hasta el Polo Norte, como si quisiera visitar todos los escenarios posibles antes de cerrar el telón. Hay un aire de homenaje en cada secuencia, no solo a la propia franquicia, sino al cine de acción clásico, a las películas de espías y al thriller tecnológico.

El guion, se da espacio para reflexionar sobre las implicancias del avance tecnológico sin frenar el vértigo narrativo. Y la música de cumple con creces su misión de potenciar cada escena, tensar cada persecución y elevar cada sacrificio.

Mision Imposible Sentencia Final : es un buen cierre emocional. Y si bien deja cabos sueltos para una posible continuación o spin-off, se siente como el adiós definitivo de Ethan Hunt. Una despedida digna, a la altura de un personaje que redefinió lo que puede ser un héroe de acción en el siglo XXI. Le crees que no vuelve? Te leo

LA REVISTA DEL CERVANTES

En un despliegue de color, talento y ritmo, La Revista del Cervantes se presenta como un homenaje exuberante y sensible al género revisteril, que supo marcar una época dorada en la cultura popular argentina. Con un libro original de Alfredo Allende, Sebastián Borensztein, Juan Francisco Dasso, Marcela Guerty y Juanse Rausch, la propuesta encuentra el equilibrio justo entre humor, historia y emoción.

La excusa argumental es tan ingeniosa como efectiva: Tato (Marco Antonio Caponi) y Pinti (Sebastián Suñé) despiertan en un limbo donde los espera una Recepcionista (una magnética Mónica Antonópulos) encargada de decidir su destino final: el cielo o el infierno. El disparador será el recuerdo de “la revista”, que abre la puerta a una sucesión de cuadros musicales y sketches que revisitan el esplendor de los años 20 con un ojo contemporáneo.

Pablo Maritano —a cargo de la dirección general y la puesta en escena— orquesta con precisión este universo de brillos y fantasía, donde el artificio es celebrado como virtuosismo. La escenografía art déco deslumbra por su riqueza visual y su capacidad para transportarnos en el tiempo(el escenario giratorio me volo la cabeza), mientras que el vestuario (que esplendor por favor!!), plagado de plumas, lentejuelas y concheros, dialoga con los íconos del género sin caer en la parodia, sino desde el cariño y la reinvención.

El elenco, encabezado por figuras de gran presencia como Alejandra Radano y Carlos Casella haciendo de la emblematica mascara del teatro de la alegria y la tristeza, aporta una potencia escénica que sostiene cada momento con energía, humor y sensibilidad. Marco Antonio Caponi y Sebastián Suñé forman una dupla entrañable, y Mónica Antonópulos se luce en un rol que combina glamour con autoridad celestial. Completan el equipo artistas notables como Iride Mockert (estrella absoluta), Fran Andrade, Jerónimo Giocondo Bosia, Romina Groppo, Jessica Abouchain y María Rojí, todos en sintonía con el espíritu lúdico y festivo del espectáculo.

La dirección musical de Fernando Albinarrate eleva aún más la propuesta, con la Orquesta del Cervantes ejecutando en vivo una selección de clásicos que resuenan con fuerza y nostalgia. La dirección coreográfica de Andrea Servera se apoya en el virtuosismo de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea para sumar cuadros de gran impacto físico y visual.

La Revista del Cervantes no solo revive un género que supo divertir, transgredir y emocionar: lo resignifica con una mirada actual, cuidada y celebratoria. Es una fiesta para los sentidos, un gesto de amor al teatro popular y una invitación a mirar hacia atrás con orgullo, sin dejar de reinventar lo que fuimos para imaginar lo que podemos volver a ser.

Una joya imperdible de esta temporada en el Teatro Nacional Cervantes. LOS OBLIGO A QUE LA VEAN!

Autores: Alfredo Allende, Sebastián Borensztein, Juan Francisco Dasso, Marcela Guerty y Juanse Rausch. 

Dirección: Pablo Maritano.

 Intérpretes: Alejandra Radano, Carlos Casella, Marco Antonio Caponi, Sebastián Suñé, Mónica Antonópulos, Javier Marra, Fabián Minelli, Iride Mockert, Fran Andrade, Jerónimo Giocondo Bosia, Romina Groppo, Jessica Abouchain, María Rojí. Con la participación de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea y de la Orquesta del Cervantes.

 Vestuario: María Emilia Tambutti . 

Escenografía: Andrea Mercado.

 Iluminación: Verónica Alcoba. 

Música: Fernando Albinarrate. 

Coreografía: Andrea Servera. 

Sala: Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815). Funciones: de jueves a domingos, a las 20 h. Duración: 120 minutos. Entrada 15.000$