UNA

¿Qué pasa cuando de pronto dejamos de reconocernos en la mirada de los demás? Esa es la pregunta que dispara Una, el unipersonal protagonizado magistralmente por Miriam Odorico, una obra que toma como punto de partida Uno, ninguno y cien mil, de Luigi Pirandello, y la transforma en un potente viaje sobre la identidad, la soledad y las distintas personas que podemos ser según quién nos mire.

Angélica Moscarda vive una existencia aparentemente conocida y ordenada hasta que un comentario aparentemente insignificante de su marido sobre su nariz provoca una grieta. A partir de allí comienza a preguntarse quién es realmente, cuánto de lo que cree ser está construido por los otros y qué queda cuando decide desprenderse de las etiquetas, los mandatos y las distintas versiones que los demás tienen de ella.

La propuesta de Giampaolo Samá, responsable de la dramaturgia y la dirección, tiene la inteligencia de no convertir esas preguntas filosóficas en un discurso pesado. Por el contrario, aparecen el humor, el absurdo, la emoción y también momentos de enorme tensión. La obra avanza entre esas diferentes capas de Angélica hasta convertir la identidad en un territorio cada vez más incierto.

Pero si hay una razón fundamental para ver Una, es Miriam Odorico.

La actriz se enfrenta al enorme desafío de construir un unipersonal en el que, prácticamente sin abandonar su silla y utilizando un único vestuario, consigue convertirse en diferentes personajes. Cambia la voz, el cuerpo, la mirada, la energía y hasta la manera de ocupar el espacio. Y lo hace con una precisión EXTRAORDINARIA.

Odorico no necesita grandes recursos escenográficos para llenar el escenario. Su cuerpo es la escenografía y su voz, el instrumento que permite que aparezcan todos los personajes que habitan a Angélica. Marido, suegra, cura, vecinos y distintas versiones de la propia protagonista aparecen frente al espectador a través de una actriz que demuestra un dominio absoluto de la escena.

No es casual que su trabajo haya recibido reconocimientos como el Premio María Guerrero a la Actuación Unipersonal y que la obra haya acumulado distintas distinciones durante sus temporadas anteriores.

Hay algo particularmente atractivo en Una: no pretende entregarnos una respuesta sobre quiénes somos. Hace algo bastante más interesante: nos deja la pregunta.

Porque todos somos, de alguna manera, una persona para nosotros mismos y otra para cada uno de los que nos rodean. La Angélica que vemos en escena intenta desprenderse de esas múltiples miradas para encontrar una verdad propia, aunque el camino hacia esa libertad tenga un precio.

Una silla, un vestuario y una iluminación alcanzan para construir todo un universo.

Una excelente oportunidad para reencontrarse con el enorme talento de Miriam Odorico en un trabajo de esos que justifican por sí solos una salida al teatro.

UNA
Dramaturgia y dirección: Giampaolo Samá
Actúa: Miriam Odorico
Vestuario: Julio Suárez
Diseño de luces: Giampaolo Samá
Duración: 70 minutos
Sábados a las 17.30 hs.
Almagna Teatro, Guardia Vieja 3783, CABA.

Deja un comentario